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El callejón
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La infancia recuperada

Tráiler de la versión española de "Del revés", la última producción de Pixar, que arrasa en los cines con esta emotiva fábula sobre el paso de la niñez a la adolescencia. Absolutamente recomendable.

A partir del incomprensible éxito cosechado con la novela La conjura de los necios (A confederacy of dunces, 1980) por el malogrado John Kennedy Toole, que no vivió para ver cómo este extraño cóctel de humor negro, relato picaresco y escatología underground se alzaba con el premio Pulitzer veintiún años después de su suicidio, y el innegable paralelismo simétrico que puede trazarse entre este título y la disparatada empresa catalanista en pro de la independencia, hasta la tarde de ayer, este artículo tenía la intención de ser un pretexto para evocar la modesta sabiduría de mi abuelo materno que, con su paladar de lector impenitente (e insomne), me había advertido con infalible acierto que la citada fábula, editada en España, con profusión de reseñas elogiosas y elocuentes eslóganes, por Jorge Herralde Grau (próspero mercader de libros catalán que ha hecho su fortuna con un catálogo en castellano), no merecía la pena. Él, mi abuelo, ni siquiera había sido capaz de terminar aquel tostón que tantos rendidos seguidores posee en todo el mundo. Pero, en fin, como se suele decir: los gustos y las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno.

Les decía que hoy había previsto hablarles aquí sobre las obvias coincidencias y concomitancias que uno encuentra entre los personajes de la ficción salida de la mente del pobre Kennedy Toole (muchos de ellos caracterizados por una entrañable estupidez) y la selecta e impresionante galería de sonajas que protagonizan la reivindicación soberanista de Cataluña: el último en subirse a este tren avocado a descarrilarse a mitad de trayecto es el ex futbolista y entrenador, Josep Guardiola Sala, quien, en un gesto que sus compatriotas ovacionarían hasta la extenuación, acaso debería renunciar a la medalla de oro olímpica ganada en Barcelona, en 1992, al haberla obtenido (suponemos que jugando bajo coacción y amenazas) con la camiseta de una selección que nunca sintió como suya.

Sin embargo, una feliz circunstancia me dio ayer la oportunidad de olvidarme durante noventa y cuatro minutos de la deprimente realidad cotidiana (en la que cobran demasiado protagonismo las necedades de un número creciente de idiotas) y, gracias a la vieja magia de los veinticuatro fotogramas por segundo, volví por un rato a la niñez y a reencontrarme con mi muy querido abuelo Anelio, presente y más vivo que nunca en cada uno de los fascinantes y maravillosos momentos que alberga Del revés (Inside Out), el último prodigio salido de esa auténtica fábrica de sueños, fantasías y emociones que son los estudios Pixar.

Cualquier cosa que se pueda decir sobre esta auténtica obra maestra del celuloide es un pálido reflejo, un destello tenue y algo apagado, del colosal derroche de talento, sensibilidad e ingenio que este delicioso cuento sobre el fin de la niñez proporciona a sus absortos y regocijados espectadores.

No dejen de verla. O se arrepentirán.

Y aquellos y aquellas que desprecian los dibujos animados siempre podrán consolarse con La conjura de los necios.

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