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De fútbol y otras historias

CAMBIO DE ENTRENADOR

Es bastante habitual que cuando los resultados deportivos no acompañan se opte por el cambio de entrenador. Esta práctica se ha instalado en el mundo del fútbol español desde hace varias décadas, siendo hábito  común en todas las categorías profesionales. Yo no voy a ser quien la critique, porque desde mi atalaya de aficionado suelo ser muy  crítico con la labor de los entrenadores.  Creo que a quienes forman los equipos: cuerpo técnico, directivos e incluso aficionados  a veces nos falta madurez  para aunar esfuerzos y remar  todos en la misma dirección en lugar de enfrascarnos en luchas estériles que minan las fuerzas y energías de nuestros propios clubs.

  Es verdad que muchas veces un relevo en la dirección técnica provoca una cadena de resultados positivos; los jugadores se encuentran más motivados y sueltos con estos cambios y alcanzan un rendimiento más satisfactorio sin que influyan tanto los cambios de dibujos tácticos y otras historias que en alguna ocasión surgen incluso de alguna mente periodística. En 1ª División esta temporada ya han sido cesados tres entrenadores  Abel, Mandía y Marcelino; en el Atlético la raíz del problema parece más profunda y la reacción se hace esperar, en el Racing sí parece dar sus frutos y en el Zaragoza está por ver, aunque aquí el cese ha venido motivado por las circunstancias que comentaba antes de desavenencias entre un entrenador y sus propios directivos y que conste que yo no veo tan culpable a la Directiva, ya que el entrenador me parece demasiado arrogante en las formas empleadas.

  He comenzado este artículo con esta larga digresión, puesto que hace poco más de una semana Los Llanos se ha decantado por esta solución para intentar revertir la trayectoria negativa que actualmente le mantiene en puestos  de descenso. Es el primer equipo palmero de los que compiten fuera de nuestra isla que esta temporada recurre a un cambio de entrenador.

 Pudo haberse producido anteriormente en el Victoria, ya que su técnico Joel González dimitió después de caer en casa ante el Universidad B sin que la directiva bagañeta aceptase esta decisión; a partir de entonces los blanquinegros no  han perdido ni en Liga ni en Copa  ( este miércoles, por cierto, se impusieron por tres a uno a domicilio al At. Paso en la Copa Heliodoro).

¿Era Barrios el único culpable de la situación? Pues, me temo que no. Para empezar, los directivos y no solo de Los Llanos sino también de otros equipos palmeros han planificado pésimamente la temporada, porque han diseñado unas plantillas que no se atienen a los recursos de que disponen; no sirve de excusa la crisis económica por cuanto en junio se conocía la dimensión de la misma y no es coherente que ya en diciembre algunos equipos no sepan de donde van a sacar el dinero para acabar dignamente todo lo que resta de temporada o que , mediada esta, se rompan acuerdos y se limiten los ingresos en cantidades que incluso llegan a la mitad de lo pactado.

  De entrada Barrios se quedó sin Iván Martín y Robert que eran dos de los mejores jugadores con los que contaba. Luego se ficha  un técnico de fuera para sustituir a uno palmero que había cogido al equipo en Preferente  y lo había dejado sexto en 3ª División que es la mejor clasificación obtenida por este club en su corta historia; de acuerdo que la afición estaba dividida y que la mayor parte no comulgaba con las ideas de Nésmel, pero  es que la filosofía futbolística de Barrios es muy similar a la del técnico bagañete con lo cual este fichaje ya desde el principio parecía incongruente.

Por otra parte, los resultados  de los naranjas llevaban una trayectoria francamente descendente; desde el derby con el Victoria (vi ese partido y entonces comenté que tan flojo me pareció el Victoria como Los Llanos) no consiguen un triunfo y habían sido apeados en la Copa con goleada incluida por el At. Paso. Algunos jugadores manifestaban que habían perdido la confianza en el técnico tinerfeño  y  a los directivos se les veía coquetear con Zerpa mucho antes de su fichaje. Barrios que venía de hacer un par de buenas temporadas con el Marino tampoco parecía asumir el nuevo rol de hallarse en un club que no iba a estar entre los primeros y seguía exigiendo unos refuerzos que con la situación económica relatada resultaban totalmente imposibles.

  El desenlace de esta historia se ha prolongado, pero estaba cantado y concluyó con el cese de un técnico que yo no creo que sea tan malo, pero que está claro que tampoco es un prodigio en las relaciones públicas y entonces es más fácil caer. La Directiva tuvo cierta paciencia hasta que vio peligrar la categoría.

  Esperemos que los directivos, cuya labor es la más difícil e ingrata, hayan acertado con esta decisión (aprovecho una vez más la coyuntura para censurar las descalificaciones que sin ningún argumento se vierten sobre personas que están derrochando su tiempo y dinero por su club).Y, por supuesto, creo que para que despegue el fútbol en Los Llanos tendrían que confiar más en la gente de la casa, pero no solo en el primer equipo sino incluso desde la categoría juvenil.

 

 

 

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