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Un largo trecho

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11 de marzo de 2010 a las 23:17 GMT |
Hoy, mañana y pasado mañana, día de la mujer trabajadora

Hoy es el día de la mujer trabajadora. Ponga usted la fecha. Da igual el 8 de marzo que el 20 de abril o el 2 de julio, o el 30 de octubre, o el 31 de diciembre. Repito que da igual. Es hoy. Y mañana, y pasado mañana. De hecho, decir mujer es decir trabajadora. Y mucho más. No basta con que se haya internado por sus propios medios en la jungla del mercado laboral (por supuesto las amas de casa tradicionales no son menos trabajadoras). No deja de turbarnos que, al menos aquí, en las Españas de la post-transición, aún se tenga que recordar en voz alta, y no sin conciencia colectiva de culpa, la retahíla de imponderables y puñetas sin fundamento a que se enfrenta cualquier mujer que aspira a ganarse el pan con el sudor de su frente. Ciertamente no hemos superado del todo la inercia machista de nuestra cultura católica, apostólica y romana, así que conviene reincidir, por lo menos una vez al año, en el recordatorio-homenaje a través de los medios de comunicación.

            Si el siglo XX trajo como hitos históricos la igualdad entre negros y blancos en USA y la liberación de las colonias europeas en África y Asia, en el XXI queda pendiente el desenlace de la revolución de la mujer, que viene de vuelta de otro tipo de remoto sometimiento. Por desgracia, esta expectativa no es totalizadora porque hemos de dejar fuera de su lento pero imparable efecto dominó a las naciones alienadas bajo el radicalismo religioso -papanatismo al cuadrado-. Por increíble que nos parezca, todavía hay lugares en el mundo donde la mujer no puede pasear sola por la calle (a lo mejor con un niño varón sí), ni acceder a un puesto de trabajo remunerado, ni opinar libremente sobre cualquier tema, ni siquiera mostrar el rostro.

            Qué difícil se hace desbrozar el camino para el cambio definitivo. En el instituto de Enseñanzas Medias en que imparto clases puede comprobarse cómo el machismo recalcitrante se cuela por las grietas de muchos cerebros adolescentes, resquebrajados vaya usted a saber en qué ambiente familiar (por ejemplo, los alumnos más conflictivos suelen mostrar mayor agresividad ante las profesoras que ante los profesores). También entre los adultos en general se deslizan cotidianamente lapsos y pifias que recuerdan de dónde demonios venimos. Yo mismo me sorprendo al tomar conciencia de que la educación machista, heredada de generación en generación desde el año de la pera e inculcada a veces con sutilezas que casi ni se dejan sentir, rebulle como un íncubo tozudo en mis entrañas con mínimos detalles de actitud ante las tareas domésticas, y por eso, además de reconocerlos (hay que empezar por ahí), los combato (hay que seguir por ahí) con el mismo ahínco con que abomino de los viejos prejuicios. En este sentido, mi señora esposa, por cierto compañera de estudios y de trabajo a la que tanto admiro desde hace tanto tiempo, sabe que no hablo por hablar y que en efecto tengo que hacer examen de conciencia a cada paso, en cada gesto.

            De cualquier manera, el peor síntoma de esta enfermedad social es la hipocresía que aún asoma en el comportamiento de muchísimos ciudadanos supuestamente progresistas que de puertas para fuera claman contra las injusticias y se rasgan las vestiduras ante las desigualdades de sexo, y que, al mismo tiempo, en privado cuentan chistes machistas y hacen la vista gorda cuando asoma cualquier amago de discriminación. No por casualidad abundan los políticos que delante del micrófono recurren con sospechosa reiteración al doble vocativo (esa forma de hacer demagogia mancillando el uso del lenguaje) "compañeros y compañeras", "trabajadores y trabajadoras", "alumnos y alumnas", "canarios y canarias", etcétera y etcétero, mientras en su propio despacho y en su propia casa se dejan llevar por los más rancios tics machistas. No me cabe la menor duda de que otro gallo cantaría si hubiera muchas más mujeres en cargos públicos de máxima responsabilidad. Qué curioso resulta comprobar cómo su predominio en las aulas universitarias -un fenómeno que nos llena de esperanza- no se traduce en una mayor presencia en los puestos de poder. Con sólo echarle un vistazo a los organigramas de las diferentes Administraciones y de las principales empresas nacionales e internacionales caemos en la cuenta de que queda un largo trecho por delante.

 

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Esta entrada tiene
20 comentarios
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GALVA
GALVA

Amen...

Pero no amen por rutina...Es que estoy de acuerdo hasta en los temas que más tengo dudas,porque veo el enfoque adecuado, o , por lo menos, existe una base de reflexión....

Y la conclusión final sobre LAS MASCARAS, quien no lo entienda, debe ser de Unmo....

Saludos...

Publicado el 06 de abril de 2010 a las 19:44 GMT
jfc8
jfc8

Albert, eres un pelota, te lo digo desde el cariño. Muy bueno el artículo D. Anelio. El momento en que se deje de celebrar el dia de la mujer trabajadora, significará que se habrá traspasado una barrera de desigualdad.

Publicado el 26 de marzo de 2010 a las 09:51 GMT
cielosdespejados
cielosdespejados

Hola D. Anelio. Lo primero, felicidades por el artículo, no me sorprende que sea tan exquisito como de costumbre. Para los que ahora vivimos lejos de casa y a veces nos damos una vuelta por "El Apurón" a ver qué tal está nuestra casa, es siempre un placer leer su blog. El otro día sé que estuvo en Madrid, y sé que algunos exalumnos suyos fueron a verle a su conferencia. Seguramente habrá notado la ausencia de uno, el que ahora le escribe. Tenía la intención de ir, con mis amigos, pero me fue indicada una fecha errónea (sábado en vez de viernes). De todas formas, seguro que estuvo muy bien acompañado por todos los palmeros (y no palmeros) presentes, además de haberme llegado el soplo de que su conferencia sobre nuestra querida Bajada fue interesante para los que no la conocen, magnífica para los que la han vivido y extremadamente hermosa para los que la sentimos. Mis sinceras disculpas por no haber asistido al acto, al que repito me moría de ganas de ir, no tanto por la historia de la Bajada, que la siento, sino más bien por saludar y desearle una vez más lo mejor al profesor que logró que esperara cada día la hora de lengua castellana con ansia y una profunda alegría (¡las clases más divertidas de todas sin duda!). Lo dicho, felicidades de nuevo y buena suerte.

Publicado el 20 de marzo de 2010 a las 12:13 GMT
Algarrobo
Algarrobo

Bien está que haya un día dedicado a la mujer trabajadora, faltaría más. Más digo yo, ¿acaso no sabemos que la mujer, trabajando en casa o fuera de ella, ha trabajado más que nadie?. Cualquiera de nosotros, que ya hace un tiempo que hemos sobrepasado los cincuenta, recordamos la estructura familiar más generalizada antaño, compuesta de padre/madre, los hijos y en muchos casos abuelos y alguna tía soltera. El padre salía a trabajar todos los días al amanecer y regresaba de noche. En la casa las mujeres atendían a los hijos y familiares, además de las labores caseras realizadas todas ellas a mano y sin el apoyo de electrodomésticos. Al fin y al cabo un trabajo continuo de todo el día y todos los días.
Hoy en día la situación ha cambiado mucho, diría que muchísimo. La composición familiar se reduce a padre/madre, en muchos casos monoparental, y uno o dos hijos. Los abuelos en esta nueva estructura son un bien escaso, viven en su casa o en la residencia.
En la actualidad la mujer reclama, y me parece bien, tener notoriedad social y económica, por tanto ha salido a la calle y ha obtenido su salario por su trabajo. Este pequeño paso ha supuesto un gran cambio social y económico. Nuestra economía se mueve por la oferta y la demanda y las cosas tienen un valor que se cuantifica por lo que se está dispuesto a pagar por ellas. Si en las familias entra un sueldo, los precios se ajustan a este poder adquisitivo, pero si entran dos salarios es de esperar que se modifiquen a la nueva situación y hagan el ajuste al alza.
De todo ello ¿qué opino?, pues que a pesar de que la mujer haya conseguido emanciparse económicamente, no ha conllevado un bienestar social. Trabajamos más, para ganar más, para que las cosas cuesten más, para que tengamos menos tiempo para nosotros, para que no tengamos hijos, para que los que tienen hijos no los vean en todo el día, para … llegar a fin de mes agotados, con reproches mutuos por el abandono familiar y sin un céntimo.

Publicado el 20 de marzo de 2010 a las 11:19 GMT
arodriguez
arodriguez

A propósito de lo que puntualiza Safo, debo decir que jamás he adoptado actitudes de defensa paternalista, ni de mujeres ni de hombres. Por otra parte, aclaro que no he querido abrir ningún debate sobre el uso sexista de las palabras -tema apasionante que merecería otro artículo- sino denunciar la hipocresía de no pocos personajes públicos.
Saludos.

Publicado el 17 de marzo de 2010 a las 00:55 GMT
SAFO
SAFO

Don Anelio, no le conozco de nada y por lo tanto sólo haré alusión a su escrito. Agradezco la defensa que hace usted de las mujeres, es positivo que hombres escriban en este sentido. Pero hay dos cosas con las que no puedo estar de acuerdo: una, con la del lenguaje sexista, otra, con tanta respuesta paternalista en su blog, me refiero a esa defensa paternalista de nosotras que tanto me disgusta. Se trata de ese paternalismo protector que ve las diferencias de las mujeres como positivas porque consideran que por naturaleza complementan a la de los hombres y que consideran que el lugar de la mujer es la familia, usando el argumento perverso de que son los hombres los que dependen de ellas para criar a sus hijos/as y demás (que bien lo hacen, sin ellas la familia no funcionaba…, como nos cuidan…, son las mejores mamás y esposas…). En el trasfondo de este paternalismo está la idea de entender a la mujer como un ser menor de edad, sin juicio para tomar decisiones y gestionar su propia vida. En cuanto al lenguaje sexista decir que, la finalidad del lenguaje no sexista o lenguaje neutral en cuanto al género es evitar opciones léxicas que puedan interpretarse como sesgadas, discriminatorias o degradantes al implicar que uno de los sexos es superior al otro, ya que en la mayoría de los contextos el sexo de las personas es, o debe ser, irrelevante. Señalar además que, si uno de los blogeros/as en lugar de hablar de la hija y el hijo de Don Anelio, hubiese hablado de los hijos de Anelio, yo no hubiese sabido que tenía una hija, por ejemplo, con lo cual más allá de las hipocresías políticas es necesario el uso de un lenguaje no sexista, pues el lenguaje nos define e influye poderosamente en las actitudes, el comportamiento y las percepciones de las personas.
Saludos

Publicado el 16 de marzo de 2010 a las 21:38 GMT
Turre
Turre

Vamos Kanak, un Leonidas, no?

Publicado el 16 de marzo de 2010 a las 11:33 GMT
kanak
kanak

Pues a mí me gusta un machote, que baje la basura, que arregle las averías eléctricas y te cambia la grifería, y yo con mi plu…mero cambiar el polvo de sitio cantando… ¡Es moreno tan alto y tan guapo!

Publicado el 16 de marzo de 2010 a las 00:54 GMT
JuanCapote
JuanCapote

Muy bueno Anelio, como siempre. Brujitadesor no te preocupes que Anelio se comporta como es debido con su compañera. Es más, estoy convencido de que nuestro escritor no ha hecho nada más inteligente en su vida que casarse con esa mujer de El Paso, pueblo de linduras y listezas.

Publicado el 15 de marzo de 2010 a las 12:30 GMT
noesmuflonsinoarrui
noesmuflonsinoarrui

Muy buen artículo. El machismo seguirá estando ahí por mucho tiempo. No obstante, tengo la esperanza de que llegue el día en el que desaparezca.
Por cierto, me han dicho que la conferencia en Madrid fue todo un éxito. Una lástima que no haya podido asistir. Felicidades.

Publicado el 14 de marzo de 2010 a las 05:01 GMT
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