cerrar
cerrar
Registrarse
Naturaleza de Sensaciones y Sentimientos

Réquiem entre las espinas

Arriba: cochinilla carmín (Dactilopius coccus Costa, 1835). Abajo: cochinilla grana (Dactilopius opuntiae (Cockerell, 1896)

El pasado lunes estuve con los alumnos de 2º de bachillerato de mi instituto  realizando una actividad extraescolar en Fuencaliente, para estudiar "in situ" la naturaleza y el vulcanismo reciente de nuestra isla. Algunos de ellos desviaron su atención hacia el lamentable estado de muchas tuneras de la zona, preguntándome qué pasa con ellas, consulta que también me han hecho ciudadanos preocupados. Aunque este es un problema conocido desde el año 2010 y que fue denunciado en la prensa el 7 de octubre de 2010 (elapuron.com) me he decidido a retomarlo para disipar dudas y remover conciencias.

            La situación es que la especie cochinilla grana –Dactilopius opuntiae (Cockerell, 1896)- utilizada en muchos lugares del planeta como agente de control biológico de las cactáceas del género Opuntia y Nopalea ha llegado también a La Palma, siendo además la primera vez que se detecta en nuestro archipiélago, acompañando así a su pariente menos agresivo y conocido desde hace tiempo la cochinilla carmín –Dactilopius coccus Costa, 1835- que ha sido y es utilizada para obtener un colorante natural que tiñe los objetos de rojo o morado e introducida en Canarias en el primer tercio del siglo XIX para salvar nuestra precaria economía. Ahora tenemos a esta otra que puede dar al traste con aquellas "buenas intenciones".

            Pero ¿Cómo ha llegado? ¿Introducida por el hombre? ¿Han sido las administraciones por su negligencia y debilidad al control aduanero; la ignorancia de los ciudadanos al traer plantas infectadas o ha sido puro terrorismo ecológico? Son demasiadas preguntas que no tienen respuestas y que prácticamente ya no importan. La situación es que hemos implantado una nueva especie en nuestra tierra sin control alguno (ya son miles los casos) y que además es una plaga conocida de las cactáceas que las lleva hasta la muerte. Desde entonces de manera lenta pero inexorable ha ido dando cuenta de todas las tuneras de Fuencaliente, llegando -hoy en día por el este- hasta la zona de Puente Roto (Mazo) avanzando casi siete km en seis años. A este ritmo en poco tiempo solo quedarán tuneras en aquellas zonas rurales donde las familias mantengan el cultivo para autoconsumo o para la comercialización. Pero eso sí, encareciendo el producto por la necesidad de utilizar químicos para su control.

¿Qué hacer? El futuro lo veo negro debido a que las especies implicadas son foráneas y creo que poca simpatía despiertan entre los ecologistas, mientras que el ciudadano de a pie no se entera si no se le informa. Las instituciones públicas (Consejería de Agricultura del Cabildo de La Palma) por el momento miran para otro lado pues parece que no hay dinero para tanto dislate. En cambio los biólogos permanecemos expectantes ante el devenir de los acontecimientos, pues es y será un buen campo de observación de los procesos de evolución y sustitución del territorio.

Aunque lo mejor sería redescubrir el potencial aprovechamiento de la tunera como base de cultivo de la cochinilla carmín, comida para el ganado (vacas y cabras), factor para ahumar quesos fresco palmero, frutos comestibles (personas y animales), incluso secas y descortezadas se han utilizado para hacer obras de arte, etc.

Creo que la realidad es que no hay el más mínimo interés por parte de muchos. Es muy difícil combatir una plaga si el vecino no hace nada. Lo cierto es que será una pérdida irreparable para nuestra cultura tradicional y la expresión canaria, bueno canariona, "jíncate un tuno" quizás podría quedar para el recuerdo.

 

 

Archivado en:

Comentarios (13)

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

Leer más

1 2

Últimas noticias

Lo último en blogs