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La tendedera

El Sr. Ministro, parodia de Carnaval. 50 años de las Fiestas de Invierno en Aridane

La prohibición franquista de la celebración del Carnaval no llegó y ni fue aplicada en la isla canaria de La Palma.

La norma prohibitiva se estable por una orden de 3 de febrero de 1937, en plena guerra, en la que se decía: “En atención a las circunstancias excepcionales que aconsejan un retraimiento en la exteriorización de las alegrías internas, que se compaginan mal con la vida de sacrificios que debemos llevar, atentos solamente a que nada falte a nuestros hermanos que velando por el honor y la salvación de España luchan en el frente con tanto heroísmo como abnegación y entusiasmo, este Gobierno General, ha resuelto suspender en absoluto las fiestas de Carnaval”. Parece, de una lectura rápida, que fuera una disposición transitoria mientras durara la guerra civil (1936-1939) y no lo fue. En 1977, dos años después de la muerte del dictador el general Franco, se recuperó la ancestral denominación y tradicional de “Carnaval”.

No obstante ya decíamos que en La Palma esa norma no fue aplicada rotundamente y nuestras gentes seguían corriendo las carnestolendas. Las autoridades locales cerraban los ojos ante lo evidente y se toleraba parodias, parrandas y empolvados. Valga este ejemplo documental que corrobora que los palmeros seguían “corriendo el Carnaval” aun con la prohibición franquista. El periódico palmero Diario de Avisos, el 7 de marzo de 1952, en una crónica deportiva nos “cuela” un interesante dato del tema que nos ocupa. Se refiere a un partido de fútbol de máxima rivalidad entre la U.D. Aridane y el C.D. Tanausú y destaca: “Por otra parte, para este partido, se registró un hecho sin precedentes en el fútbol insular. Los jugadores del C.D. Tanausú, fueron concentrados en Puerto de Naos, desde el sábado hasta el miércoles, con el sano y laudable propósito de alejarles de las tentaciones de los días de Carnaval y preservar su estado físico para obtener el mayor rendimiento frente a su temido oponente local”. Curiosa la aportación de que la concentración deportiva durara hasta el Miércoles de Ceniza, evidentemente el llamado Entierro de la Sardina se celebraba en Aridane.

En 1961 comienza la “apertura” en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y aparece la convocatoria de Fiestas de Invierno, en lugar de Carnaval, propiciado por el Gobierno Civil y dado el interés económico que significaba para el turismo y la promoción de las islas. Lo que continuaba estando tajantemente prohibido y perseguido era el ancestral “Entierro de la Sardina”.

La isla de La Palma se incorpora a la ya oficiales y toleradas “Fiestas de Invierno” y en la década de los 60 se implanta y recuperan la vieja tradición de las parodias carnavaleras organizadas por sociedades recreativas y grupos de amigos.

En Los Llanos de Aridane se implantan oficialmente las “Fiestas de Invierno” en 1967, hace 50 años, con la parodia de “La Llegada del Señor Ministro”, donde representaba este papel Manuel Brito, que por cierto era el sacristán de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios y reconocido e entusiasta carnavalero. En el atrio del Ayuntamiento aridanense se celebró una parodia y recibimiento a las diferentes autoridades de su séquito, elegantemente vestidos y en coches descapotables que iban llegando a la plaza.

Desde el edificio municipal pronunció un “discurso” de bienvenida Faustino González que hacía de Alcalde. Este discurso y sus frases aún se recuerdan. Tenía la particularidad que los organizadores buscaron a una persona como Faustino González que era ligeramente tartamudo y reputado carnavalero, un defecto físico asumido con naturalidad por él, y consciente de ello logró arrancar las carcajadas de las gentes con sus palabras.

De estas primeras Fiestas de Invierno en Aridane el Diario de Avisos, de 4 de febrero de 1967, publicaba una crónica que atribuyo al corresponsal Daniel Suarez, no falta de humor y picardía propia de esos días. Dado su interés la reproducimos.

El Excmo. Sr. Ministro Pepitif Pepitof nos comunica que ha quedado tan fuertemente impresionado de nuestras Fiestas, que abandonando todas sus ocupaciones en Pepilandia, por su cuenta y riesgo y jugándose con ello el cargo ha decidido quedarse en esta ciudad hasta el domingo. Con este motivo se ha preparado en su honor una apoteósica y despampanante despedida. A las seis de la tarde el Sr. Ministro se dignará recorrer a pie en unión de todo su séquito y personas que desean acompañarle en el trayecto comprendido desde La Placeta a la Avenida del Doctor Fleming. A su llegada, emotivo y sentimental discurso de despedida a cargo del Sr. Ministro contestándole seguidamente nuestro elocuente e Istmo. Sr. Presidente-Mayor de las Fuerzas Vivas. A continuación y para olvidar la pena que nos produce su ausencia. Baile en la Plaza de España con una gigantesca Piñata”.

La parodia de la “Llegada del Sr. Ministro” debió ser tan bien acogida por los vecinos de Aridane que decidieron, sobre la marcha y fuera de programa, despedir el Domingo de Piñata al ministro Pepitif Pepitof. La crónica utiliza justificaciones propias de carnaval para anunciar “una apoteósica y despampanante despedida”. El Sr. Ministro se juegaba su puesto oficial “y por su cuenta y riesgo y jugándose con ello el cargo ha decidido quedarse en esta ciudad hasta el domingo”.

Han pasado 50 largos años y hoy el carnaval de Aridane ha cogido otros derroteros.

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