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La tendedera

Notas del cultivo del café en La Palma/ y 2. "Es la hora del cafelito"

Planta de cafeto.

El trasiego comercial y el consumo del café entre los puertos interinsulares de La Palma se documenta en las cargas del buque “El Palmito” en 1889. En el diario de contabilidad del comerciante establecido en Los Llanos de Aridane José Amaro Duque Ramos, consta que el 28 de enero de 1889 se pagó a la empresa Viuda e Hijos de Juan Yanes por mercancía (café) remitida desde Santa Cruz de La Palma hasta Tazacorte. Suponemos que era café foráneo, pues comprobamos que en el citado comercio se vendía “café superior de Caracas”.

En 1897, el historiador Juan de la Puerta Canseco (1827-1902) recoge en su libro Descripción de las Islas Canarias que en la jurisdicción de Los Llanos “está muy adelantada la agricultura cultivándose con esmero el tabaco, la caña de azúcar, el café, los cereales, etc., así como también variadas especies de árboles frutales. Se distinguen por su feracidad los campos de Argual y Tazacorte, donde tienen sus posesiones muchos de los primeros propietarios. El clima es excelente y las aguas inmejorables”. Vemos, así, cómo el café convive con otras producciones agrarias.

En el mismo sentido, en 1892, el maestro e historiador palmero Pedro José de las Casas Pestana enumera los principales productos de cada municipio de la isla. En relación con Los Llanos, apunta que la agricultura se encuentra bastante adelantada y dice: “los hermosos campos de Argual, los fértiles terrenos de Tazacorte son una prueba de lo que dejamos dicho. Todas las plantas que se producen en estos campos se hallan regadas por las aguas de la Caldera y por las de Aridane. Cultívase el tabaco, la caña de azúcar, el café, los cereales, maíz, legumbres, patatas, etc. Se trata por ese entonces del principal municipio —si no el único— donde el autor encuentra cafetales.

5. El siglo XX

En 1906, coincidiendo con la visita del rey Alfonso XIII a Canarias, en Santa Cruz de La Palma el aridanense Luis Felipe Gómez Wangüemert propició la organización de una Exposición Agraria e Industrial que mostró al monarca, el primero en pisar suelo insular, melocotones, peras, higos, frutas en almíbar, gofio, vinos, cochinilla, azafrán, vinagre, chocolate, naranjas, plátanos, cebollas, avellanas, coles, nueces; entre todos estos productos también aparece el café.

Con el siglo XX llega la industrialización del café en La Palma, aunque no tenemos clara la procedencia de las semillas. En 1902, el periódico El Grito del Pueblo da cuenta de una Gran Fábrica de Café Molido —la única de su clase— en las islas. En 1933, el industrial y comerciante Miguel Pérez Santiago (calle Blas Simón, número 3 de Santa Cruz de La Palma) anuncia en la prensa: “Esta casa acaba de instalar maquinaria moderna, que la pone a la altura de las mejores fábricas nacionales y extranjero de Tostadero de Café”.

La escasez de productos de importación en la Posguerra propició que los palmeros volvieran su mirada al cafeto, entre otros cultivos. En 1943, en Santa Cruz de La Palma existía un vivero de árboles frutales, propiedad de José Martín Herrera, titulado “Las Huertas”; entre las ofertas, se encontraban “plantas de café a tres pesetas el árbol”.

Recordemos que el café pagaba arbitrios que influyeron negativamente en la producción local, que quedó relegada a lo testimonial y al consumo local y familiar. En los años 50, mi familia regentaba el Bar Ideal en los bajos del Casino Aridane y el café que se servía era de cosecha propia (producida, como dijimos al principio en una finca, hoy totalmente urbanizada, en la calle Cabo de Los Llanos de Aridane).

En 1953, en su trabajo Síntesis de la Economía de Canarias, Rafael Díaz-Llanos y Lecuona dice del cafeto: “No existen datos anteriores al año 1935 y los posteriores corresponden exclusivamente a Santa Cruz de Tenerife. La superficie cultivada es de 10 hectáreas, con un total de árboles de 16.150, una producción media por árbol en quintales métricos de 0.005 y un total de 81 quintales métricos. El precio fue de 700 pesetas el Qm, datos de los años 1943 al 47”. Dentro de esa estadística de Díaz-Llanos debe encontrarse la producción palmera.

En 1956 se establece en La Palma “Cafés Mencey”. Primero, en la zona de La Portada y, en 1989, se traslada a Los Guinchos (Breña Baja). Es la única empresa cafetera de tostado que perdura en la isla. Dos años después de esta fundación, en nombre de José Reyes Pérez, Julián Rodríguez González solicita licencia para la apertura de una industria de torrefacción de café en la calle Díaz Pimienta de Los Llanos de Aridane. Se le concede por acuerdo de la permanente de fecha 23 de septiembre de 1958. La empresa se dedicaba a tostar y moler tanto café foráneo como pequeñas producciones de particulares que lo cultivaban en La Palma, fundamentalmente destinado al consumo familiar. Hoy en día, la regenta su hijo Juan Antonio Reyes, que produce al mes unos 3000 kilos y lo comercializa en grano o molido, después de tostar el grano procedente de Brasil.

El café en La Palma tiene arraigo y una representación destacada no sólo en infusión. Recordemos la tradición del llamado “licor de café”, presente al menos desde la Exposición Palmense de 1867. También hay postres muy conocidos, como el Príncipe Alberto y la deliciosa tarta moka, alguno de cuyos ingredientes característicos es el café. En otro orden, desde el punto de vista del turismo gastronómico, el café cuenta con representación en el Museo del Plátano y del Licor de Café de Tazacorte.

En la década de 1970 se promueve un gran intento de producción cafetera en La Palma bajo la dirección del delegado del Gobierno en la isla, Manuel Bethencourt Morales. El periódico tinerfeño El Día se hace eco de esta inquietud y, en febrero de 1977, publica un artículo de Gilberto Alemán sobre el cultivo del café en La Palma en el que se afirma: “Sólo en la isla de La Palma se podrían obtener hasta mil quinientas toneladas anuales”.

Por esos años, los precios elevados del café pusieron su consumo en peligro y ésta fue precisamente la reacción de nuestra gente. El reclamo a los agricultores era el siguiente: “Canarias no tiene por qué importar café”. El artículo se ilustra con tres fotografías de Tomás Ayut tomadas en Breña Alta con plantas de café en producción. Hoy en día tenemos constancia de la pervivencia de cafetos en varios municipios de La Palma y continuamente se siguen localizando más.

Bethencourt Morales señalaba que en las zonas de medianías abandonadas se podrían sembrar cafetos; en su opinión, a la larga, incluso, podría ser más rentable que los plátanos y aboga por la protección dentro del Régimen Económico y Fiscal. Es curioso. Bethencourt señala la necesidad de trasladar a técnicos de Extensión Agraria a Venezuela y Colombia para estudiar la producción cafetera en La Palma.

Actualmente, el Cabildo Insular de La Palma, de la mano de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, recoge este testigo y comienza una andadura que esperamos resulte fructífera con estas Primeras Jornadas del Café en La Palma. Al fin y al cabo, aquellos expertos demandados en 1977 por Bethencourt hoy están en La Palma.

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