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La tendedera

Los nombres del volcán de dos días: San Evaristo o Teneguía

Telesforo y Fúster.

En estos días recordamos que, hace cuarenta y cinco años, en tierras palmeras, en particular, en el municipio de Fuencaliente, tuvo lugar la antepenúltima erupción volcánica de España y la segunda registrada en un mismo siglo en La Palma (primero, en 1949, el Volcán de San Juan; y, en 1971, el Teneguía). Y es entonces cuando nos viene a la memoria aquella creencia de nuestros abuelos: “Quien ha vivido un volcán, no conocerá un segundo”. Y, claro, éste no fue el caso.

En aquellos días de incertidumbre y movilización ciudadana, la prensa cubría diariamente la información del volcán en Fuencaliente. Mientras Diario de Avisos se refería al punto de emisión como Bocas del Teneguía en una crónica firmada por Octavio Santos al siguiente día de la explosión (27 de octubre), la prensa de Gran Canarias lo bautizaba como el Volcán de San Evaristo, sirviéndose del santoral del 26 de octubre.

La crónica de Octavio Santos recoge textualmente: “Hoy, día 26 de octubre de 1971, a las 15:06 de la tarde, calurosa e inquietante, en Fuencaliente de La Palma y en la zona conocida por “Bocas de Teneguía”, a la altura del lugar donde se cree que antiguamente se encontraba la Fuente Santa, se ha producido la erupción del volcán que, desde el pasado jueves, ya se había manifestado con diversos y continuos movimientos sísmicos en gran parte de la Isla, aunque eso sí, sin saber hasta esta tarde el lugar donde se podría manifestar”.

Ese mismo día, 27 de octubre de 1971, La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria acomoda su denominación a la tradición cristiana: “Se acabaron los temblores con el nacimiento del nuevo volcán, que no se sabe si se llamará de San Evaristo, de San Luciano o de San Marciano, que son los santos cuya festividad se conmemora hoy. Aunque también hay quien ya lo ha bautizado con el nombre de “Búcaro” por la forma que tiene”.

Por su parte, el también grancanario El Eco de Canarias informaba en otra crónica del 28 de octubre: “ha sido bautizado ya con el nombre de “San Evaristo”, porque como bien decía ayer el consejero del Cabildo Insular de Santa Cruz de La Palma, don Carlos Lugo, este volcán ha nacido encima de otro volcán, el de “San Antonio”, que tuvo en los siglos pasados una o varias erupciones”.

En su edición de 30 de octubre, Diario de Avisos mantiene su posición inicial a este respecto, que avala ahora con la autoridad científica, y, así, en su primera página apunta: “En un informe de la Asociación Internacional de Vulcanología, el profesor Fúster lo denomina Teneguía”. A la pregunta del cronista “¿Qué nombre considera usted más adecuado para este volcán?”, José María Fúster responde: “No cabe otro nombre que el de Teneguía. Existe una norma en la vulcanología mundial de darle a un volcán que nace el nombre toponímico del lugar en que surge. Es una forma de evitar confusiones, y hasta de evitar niñerías. Por otro lado, ya he mandado un informe a la Asociación Interna­ cional de Vulcanología en que le doy el nombre de Teneguía”.

Lo cierto es que con anterioridad a las declaraciones de Fúster, que a la postre vinieron a darle oficialidad al nombre del volcán, los vulcanólogos Telesforo Bravo y Alfredo Hernández Pacheco ya lo denominaban Teneguía en sus apuntes de campo. Habían llegado a La Palma antes que Fúster.

El periodista Gilberto Alemán manifiesta en el periódico tinerfeño El Día (2 de noviembre) sobre este asunto: “Un par de botellas de malvasía resolvieron el problema. En la Parada, un bar de carretera que nos sirvió a los enviados especiales de cuartel general, nos reunimos todos los periodistas y allí se bautizó el Teneguía. Le pareció bien a todos y nos lo confirmó el profesor Fúster, eminente vulcanólogo, cuando días después decía: “¿Qué tiene que ver un santo con un volcán? Esto es cuestión más de los demonios””.

A la una de la tarde del jueves 18 de noviembre de 1971, terminó la erupción. Diario de Avisos recogía: “Volcán Teneguía. Se apagó. Desde la una de la tarde de ayer terminó la erupción. Reina gran alegría en todo el término municipal de Fuencaliente. Sin embargo los vulcanólogos no descartan la posibilidad de alguna reactivación”.

Aún con la denominación oficial de Teneguía avalada internacionalmente, todavía en semanas posteriores a la extinción, algún rotativo continuaba llamándolo Volcán de San Evaristo.

En aquellos momentos debió influir el recuerdo de tres volcanes de La Palma que llevaban nombre del santoral: San Martín (1646), también conocido por Martín; San Antonio (1677), aunque ahora figura como Volcán de Fuencaliente; y San Juan (1949), conocido oficialmente por Duraznero, Hoyo Negro y Llano del Banco.

Ésta es la historia de un volcán que mantuvo durante dos días una puja por un nombre: el del santo del día y el que hoy conocemos: un topónimo bellísimo de la memoria aborigen prehispánica, Teneguía, documentado por Carmen Díaz Alayón en 1774 con la variante gráfica Tiniguia. Posiblemente, si no hubiera sido por el volcán y su denominación oficial internacional, el topónimo se habría perdido en documentos cartográficos, limitado al roque Teneguía, al sur del núcleo de Los Quemados y cerca de las Machuqueras.

Nota: Foto cedida por la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, en la que vemos a Telesforo Bravo, José María Fúster, y la esposa de este último Elisa Ibarrola (geóloga).

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