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La tendedera

El bienmesabe y los soplones de Alicia Ramos Wangüemert (1868-1951)

Patio de la casa en que vivía Alicia Ramos, 1921.

La proliferación de magníficas publicaciones gastronómicas, que recogen viejas y actuales recetas, nos han motivado a extraer de los cuadernos o libretas de la aridanense Alicia Ramos Wangüemert 1868-1951) algunas de las numerosas que contiene. Unas las copia de publicaciones del principios del siglo XX, otras, sin embargo, por su redacción y por el lenguaje utilizado, se deduce que son costumbre culinarias particulares de los vecinos de Los Llanos de Aridane.

La recopiladora de este amplio muestrario, Alicia María Magdalena Abelina Manuela de los Dolores Ramos Wangüemert, nació el 19 de abril de 1868 en Los Llanos de Aridane. Hija del industrial tabaquero Tomás Ramos Durán y de Florentina Wangüemert Lorenzo. Sus abuelos paternos Nicolás Ramos Hernández y María Duran Valle y maternos Antonio Wangüemert Afonso y Ana María Lorenzo Carballo. Fue bautizada en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios el ocho de julio de 1868, siendo su madrina, su tía, Dolores Wangüemert Lorenzo. Murió en su ciudad natal cuando contaba con 83 años el día 19 de junio de 1951 en estado civil de soltera.

Perteneció a una familia acomodada donde destacaron intelectuales de la talla del economista Benigno Carballo Wangüemert y su primo hermano el poeta y periodista Luis Felipe Gómez Wangüemert. Su padre fue el primer Juez de Paz de Los Llanos de Aridane al institucionalizarse, en 1871, el juzgado y la apertura del Registro Civil. Ramos Durán fundó en 1873 la fábrica de tabacos La Verdad.

Asidua y constante lectora de todo aquello que cayera en sus manos, libros, periódicos, revistas, de los cuales iba extrayendo y copiando todo aquello que le llamaba la atención que le sirvieron para adquirir una cultura, no usual para esa época, entre las mujeres y además perfeccionar la caligrafía, don este último muy preciado para una “señorita de familia acomodada”. Entre sus numerosos legado de libretas y papeles sueltos dedica gran parte de ellas a recoger numerosas recetas de cocina. En algunas anota de dónde las recogió y en otras no figura la fuente. Sus lecturas deambulaban entre las publicaciones de: Patria Isleña, Hespérides, El nuevo lector cubano. Nuevo Mundo, Blanco y Negro, Lecturas etc.

Entre las recetas reposteras se encuentra el reconocido y suculento Bienmesabe palmero que describe su forma de hacer de la siguiente manera:

“Se hace el almíbar con tres medidas de agua, para que quede en medio cuartillo por lo que ha de consumir, y una libra de azúcar y se pone al fuego y cuando rompe el hervor, se le pone una clara de huevo para limpiar el almíbar y se le da una vuelta alrededor con la cuchara de un lado y de otro y una vez de estar hecho el almíbar se le saca”. En una nota en el margen superior anota: “desde el primer momento se pone una muñeca de matalahúva al almíbar”.

Continúa diciendo: ” lleva dos onzas de almendras tostadas y se raspan para sacarle la cascara y después se majan en el almirez pero que no queden majadas del todo, que queden engranujadito y cuando quede así como medio cuartillo de almíbar se aparta del fuego y se deja enfriar del todo y se baten siete yemas de huevos y se van poniendo a poquito a poco y revolviendo cuchara y se vuelven a poner al fuego, pero muy poco tiempo y se tienen preparados bizcochos colocados en una bandeja, y se vierte por encima de la bandeja con los bizcochos, ya está el postre”.

Otras de las recetas reposteras de las que pensamos se debían hacer cotidianamente en los hogares de Los Llanos de Aridane son los tradiciones Soplones, que los recoge diciendo: “Se hace un almíbar y se pone una cascara de limón un poquito de canela en rama y aparte se baten huevos y se les pone pan bizcochado rallado o majado y después de bien revuelto se pone aceite en un sartén y se pone al fuego y cuando el aceite esté caliente se ponen cucharadas de esta pasta y se van friendo y una vez de estar se ponen en un plato y se vuelven a poner el almíbar al friego y a las tortillas se les va espichando con un tenedor y se ponen a guisar dentro del cazo con el almíbar y después se ponen en bandeja y se les vierte al almíbar por encima”.

Así recoge y describe Alicia Ramos Wangüemert los tradicionales postres palmeros del Bienmesabe y los Soplones. Por las fechas que va haciendo constar en sus libretas deducimos que fueron escritas con anterioridad al año 1911.

El tradicional Bienmesabe palmero en la zona del Valle de Aridane se embucha en bizcocho, lo vemos en la receta de Alicia, y sin embargo por la zona de Santa Cruz de La Palma no se utiliza el bizcochón. Eso nos viene a decir que no hay verdades absolutas en la gastronomía de la isla canaria de La Palma, al contrario, cuanto más interpretaciones y variantes existan mayor valor tiene, y de muy antiguo, la repostería insular.

Hace 65 años que Alicia falleció y hoy transcribiendo sus recetas de repostería palmera de seguro, y siendo una asidua lectora de todo aquello que cayera en sus manos, se sentiría orgullosa de colaborar en la afamada historia y tradición repostera de La Palma.

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