cerrar
cerrar
Registrarse
Publicidad
Sociedad
Publicidad

La capilla del Señor de La Portería podrá ser visitada el Jueves Santo por la mañana

  • El Cabildo posibilita así la tradición de poner flores delante la pintura mural

El Cristo de la Portería se podrá visitar el Jueves Santo en horario de mañana.

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma abrirá la capilla del Señor de la Portería este próximo jueves 2 de abril -Jueves Santo- en horario de 11:00 a 14:00 horas. Desde mediados de diciembre del año pasado el Cabildo viene abriendo al público este oratorio durante las tardes de jueves y viernes.

Según explica la consejera del área, María Victoria Hernández, la intención de su departamento es continuar con la antigua tradición por la que los devotos acudían a contemplar esta pintura mural, ubicada en una de las capillas del antiguo convento de Santo Domingo en Santa Cruz de La Palma, durante la mañana del Jueves Santo.
"A buen seguro que durante ese día podremos contemplar como son muchas las personas que aprovecharán esta ocasión para acercarse hasta esta capilla y dejar allí su ofrenda floral al Señor de la Portería después de que durante tantísimos años no pudiera ser visitada", señala la consejera.

La del Cristo de La Portería es la más antigua de las devociones palmeras a la imagen de un Cristo crucificado. "Al parecer, y según relata la tradición, un fraile dominico solía rezar en esta capilla del convento y un día tuvo una visión sobrenatural de Cristo crucificado en la pared, lo que le llevo a perpetuar aquella imagen a pesar de sus escasas dotes pictóricas. El origen de su nombre se debe a que por ese lugar accedían los monjes dominicos a aquella construcción del siglo XV en la que originalmente se erigió una pequeña ermita dedicada a San Miguel Arcángel", explica María Victoria Hernández.

A partir de que el fraile desconocido realizara esta pintura mural al temple en el siglo XVI, siempre fue entre los palmeros una visita obligada a este Cristo la mañana del Jueves Santo. Al ser la del Señor de La Portería la devoción más antigua de La Palma a Jesús Crucificado, era normal que, durante el año, y más concretamente en aquel día, los fieles lo visitaran para su veneración para así cumplir promesas por alguna gracia recibida. Estas visitas de los devotos se interrumpieron por quedar la capilla del Cristo inaccesible.

Esta pintura mural al temple representa a un Cristo, ya muerto, cuya cabeza está desplomada sobre su costado derecho. Las trazas de una muy bien dibujada corona de espinas aun pueden apreciarse con toda nitidez; lo mismo ocurre con la cartela donde se lee la inscripción INRI. Debajo del Cristo aparece una banda o filacteria donde aparecía escrito en latín el lema de la Orden de los Predicadores Laudare, Benedicere et praedicare.

El Cabildo Insular de La Palma adquirió por compraventa mediante escritura pública el 29 de abril de 1933 la capilla del Cristo de La Portería y la torre de la plaza de Santo Domingo. También en la década de los 30 del siglo XX, la institución insular había adquirido el antiguo convento dominico para fabricar el Instituto de Segunda Enseñanza (hoy Instituto de Enseñanza Secundaria Alonso Pérez Díaz).

En el proyecto de las obras de acondicionamiento figuraba la demolición de la pared del mural pero, según cuenta la tradición, los problemas de conciencia de los obreros dieron como resultado un replanteamiento de las mismas. Por parte de las autoridades se había llegado incluso a disponer una nueva ubicación para el muro con tal de acabar con esa situación y la consiguiente polémica.

Cuenta la tradición que, finalmente, los fieles se negaron a su traslado por el riesgo que aquello suponía para la integridad del mural. Hubo muchos criterios, disputas y controversias hasta el punto de que, según dicen, en la plaza se comenzó a congregar un grupo de personas muchas de las cuales gritaban: "¡Al Señor no lo tocan, al Señor no lo tocan!". Además, se consideró una advertencia divina el que el maestro de obra, en aquel preciso instante, resbalase del tejado y quedase suspendido, enganchado por su cinto en un hierro. Esto llenó de temor a las autoridades y a los trabajadores, por lo que se respetó al Cristo y los planos tuvieron que sufrir reformas.

Archivado en:

Publicidad
Comentarios (1)

Leer más

Publicidad

Últimas noticias

Publicidad

Lo último en blogs

Publicidad