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El callejón
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Luminarias

“No le estoy echando la culpa a nadie. Quizá no se calibró la dimensión extraordinaria de lo que iba a ser. Probablemente, el CNI avisa de que puede haber un paso de personas porque parece ser que era lo que se estaba moviendo en redes, pero puede ser que no se diese cuenta de la dimensión de lo que venía: en ese caso, la previsión y los medios de la Guardia Civil y del propio Ejército hubiesen sido infinitamente mayores de los que se pusieron. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez”

Patxi López, el pasado miércoles, en el Congreso, aplicando a la entrada en Ceuta, hace un mes, de unos cien mil ciudadanos procedentes de Marruecos, las hipótesis de trabajo proporcionadas por el denominado gato de Schrödinger, famoso experimento mental ideado por el físico de igual apellido (no por el gato) que, en 1935, pretendió mostrar la complejidad paradójica de la física cuántica.

“El sueño de la razón produce monstruos”

Francisco de Goya

“El sueño de Pedro Sánchez Pérez-Castejón solo produce bostezos, en el mejor de los casos, y pesadillas, muchísimas pesadillas, y subnormales en ingentes cantidades”

Eugenio Martín

“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura… ¿Quién cojones ha escrito esto? Está de cachondeo, ¿no? ¿Quién ha sido el capullo? Quien quiera que es, que salga y dé la cara, cojones…

-Es “sea”, no “es”.

-¿Qué coño dices, gilipollas?

-Que está mal conjugado, el verbo, digo…

-Pero, ¡qué coño verbo y qué hostias! ¡Me cago en Dios!

-Que has dicho: “Quien quiera que es, que levante la mano”… O algo así. Y no se dice “es”, se conjuga “sea”, en presente de subjuntivo: “Quien quiera que sea”.

-¡Vaya, anda con el catedrático! ¿Y tú quién cojones te crees que eres, imbécil?

-No, nada. Lo siento. Solo quería matizar.

-¿Matizarme a mí? Vaya, olé tus cojones matizados. Ya puedes coger la puerta e irte por donde mismo hayas venido, vineras o vinieses, subnormal. Anda y que te den por el culo. No, a lo mejor eso no, que igual te gusta, imbécil.

-¡Lo siento! No pretendía…

-¡Que no me repliques, hijoputa, que te vayas a la puta calle! Por cierto, ¿no habrás sido tú el de la frasecita de los cojones?

-No, no he sido yo. Ni tampoco ha sido el que la haya colado en el argumentario. Esa frase es del Quijote, aparece en la primera página o en la segunda, según la edición.

-Pues ea, figura… Mejor dicho, caballero de la triste figura, que te vayas al carajo o al coño de tu putísima madre, gilipollas… ¿Y ves? Me subestimas, igual que el resto de todos vosotros, cabrones, que os creéis superiores a mí, cuando os doy tres mil vueltas, cretinos, que sois una pandilla de cretinos.

-En eso te doy la razón, Pachi.

-Ah, ¿pero todavía estás aquí, subnormal?

-Ya me iba pero no he podido evitar escuchar tus últimas palabras.

-¿Pues sabes que puedes hacer con ellas? Le das forma de pelota y te las metes por el culo y desaparece ya de mi puta vista, que te inflo a hostias…

-Vale, vale, ya me voy. Tus insultos hablan más de nuestra cobardía que de tu inteligencia, bastante corta, por cierto.

-Eso, eso, encima ponte digno ahora, subnormal… Será hijoputa el mierda éste… ¡Menudo portazo! En fin, que le vayan dando… Bueno, volvamos al principio… ¿Quién es el gracioso que ha querido pasarse de listo?

Y en el silencio solo se escuchaba un susurro de ovejas que callaban, presas de patas en la miel de su propia glotonería y ambición.

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