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De fútbol y otras historias
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Con muchas dudas

Consumada la primera fase del Mundial, cualquier pronóstico resulta complicadísimo, ya que la igualdad imperante ha sido muy superior a la esperada-por supuesto, yo que comentaba que mi favorito era Alemania estoy desacreditado para hacerlo-. Precisamente, ha sido esta selección, la única con pedigrí que se ha quedado en el camino, aunque otras han pasado con poca brillantez y generando muchas dudas. He oído muchas alabanzas en torno a Inglaterra y Bélgica, pero su grupo era tan flojo, que la competición empieza ahora para ellas.

Se ha escrito mucho sobre la evolución de combinados modestos y sobre la involución de escuadras poderosas; a la hora de la verdad, hay mayoría europea en octavos, aceptable representación sudamericana y poco más-Méjico y Japón, que en el final de su partido con Polonia dio un espectáculo deprimente-. Sí he observado que la inmensa mayoría de países tratan de jugar de la misma forma, mucha organización táctica y posesión, con pocos disparos de larga distancia; la globalización, el hecho de que la mayor  parte de los futbolistas militen en equipos europeos e incluso el éxito de esta fórmula en combinados como España o Alemania en ediciones anteriores ha impulsado un modelo del que pocas selecciones han escapado, de ahí que me gustara Senegal por su naturalidad, fútbol directo y garra- no pretendo volver a la prehistoria sino que me llama la atención que alguien se salga del guion-; hasta los japoneses que en otros Mundiales me recordaban los juegos digitales por su robotización ya tienen el ADN europeo en su juego.

El VAR ha sido otra de las novedades de Rusia, en este caso positiva, ya que ha permitido subsanar muchos errores arbitrales a la vez que su uso parece más ágil que en otros campeonatos en los que se había experimentado; también los colegiados han respetado el tiempo perdido en su aplicación, no podemos decir lo mismo de su benevolencia con las pérdidas de tiempo en otras jugadas.

Con este panorama llegamos a unos octavos de final con varios emparejamientos interesantes y que me imagino empezarán a aclararnos un paisaje aún difuso.

España sigue anclada en el cese de Lopetegui, una decisión drástica que analicé en mi anterior artículo. Hierro todavía no ha sabido darle un sello personal a un equipo con muchas lagunas; defiende mal por cuanto le generan ocasiones con muy poco, mientras que tampoco saca partido a su dominio del balón, puesto que pasa muchos minutos sin crear peligro; en el lado positivo, ha marcado bastantes goles para las oportunidades tenidas y la estrategia  a balón parado está teniendo cierta rentabilidad. Lo peor para mí del seleccionador es que da la impresión que conforma sus alineaciones por los nombres más que por el rendimiento que están dando ciertos jugadores y lo tardísimo que ha hecho los cambios en partidos en que tenía que intervenir mucho antes, porque había muchas piezas que no funcionaban o porque el cansancio exigía un relevo. Aludí a Alemania en que jugadores como Muller, Ozil o Khedira parecen haber acabado su ciclo, en España nos encontramos demasiados jugadores veteranos que a estas alturas del calendario no andan frescos; entre los seleccionados hay excesivos laterales que, de momento,no cuentan y echo de menos algún extremo profundo como Oyarzábal o algún medio defensivo que complemente a Busquets como Rodri o Javi Martínez. Los automatismos se prepararon con otro seleccionador y ahora Hierro tampoco los puede alterar de forma revolucionaria, pero hay una obsesión en jugar por el centro en la que no encaja Diego Costa y un déficit de juego por banda que hace que se acumulen muchos jugadores en un escaso espacio, la portería también ha sido muy cuestionada y es que los números y las sensaciones que desprende De Gea en los últimos partidos disputados invitan a un cambio que parece que el seleccionador no se va a atrever a realizar.

Con este contexto llegaremos al domingo, donde aguarda un anfitrión que practica un fútbol veloz en la transición que puede hacer mucho daño a una selección con las líneas muy separadas; no obstante, si España muestra otra intensidad, confianza y todo discurre con normalidad es un rival batible, con todas las precauciones que implica un pronóstico en este deporte; curiosamente, yo a diferencia de la inmensa mayoría hubiera preferido a Uruguay, una escuadra con mucho oficio pero sin tanta rapidez y con una forma de jugar a la que la Roja está más acostumbrada a enfrentarse.

Está habiendo espectáculo en Rusia, aunque se echan de menos grandes partidos que ahora supongo que llegarán. En próximas ediciones se pretende duplicar el número de participantes lo que agrandaría los beneficios económicos ya de por sí  bastante amplios para FIFA, pero sería un gran retroceso para la calidad del deporte rey.

 

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