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Naturaleza de Sensaciones y Sentimientos
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El ecosistema humano

Llevaba unos meses dándole vueltas a la idea de sacar de la ignorancia a todos aquellos que piensan que viven solos o que todos los días se acuestan desamparados. He de informarles que están muy equivocados pues nosotros somos el anfitrión de varios cientos de trillones de pequeños organismos que subsisten y se multiplican mientras uno pasea, come o duerme. El propio cuerpo del ser humano es el hogar de cientos de especies que pertenecen a grupos tan diversos como virus, bacterias, protozoos, hongos, tenias, nemátodos, ácaros, pulgas, garrapatas, chinches de cama, piojos, y un larguísimo etc., muchos de los cuales viven permanentemente dentro o sobre nosotros, o bien nos visitan de cuando en cuando, concretando un proceso adaptativo que se ha desarrollado en los últimos 3 millones de años y que muestra claramente la complejidad de nuestro mundo donde nada se desperdicia ni se deja al azar.

Pero lo que de verdad me atormenta desde hace un tiempo es la noticia de que la ladilla o piojo cangrejo se está extinguiendo. Nuestro Pthirus pubis, pariente muy próximo de Pthirus gorillae, ha vivido desde nuestros orígenes en nuestro vello con predilección por el púbico, sirviendo además de elemento disuasorio de correrías nocturnas e indispensable en los relatos tragicómicos de sexo. Eran tan resistentes y adaptativas que ni los insecticidas habían podido con ellas hasta la llegada de la moda de la depilación brasileña. Este afeite púbico ha generado una transformación de su hábitat en un páramo alopécico dejándolas sin un lugar para sobrevivir y provocando una severa disminución de sus poblaciones a nivel mundial.

Pero quién sabe los efectos mariposa que nos esperan si esta especie desaparece de la Tierra, igual otra más perversa viene para ocupar su lugar y entonces recitaremos aquello de: "Virgencita, Virgencita que me quede como estoy". Recuerden que los nichos ecológicos no suelen quedar vacíos durante mucho tiempo.

Pero ante lo expuesto, en vez de preparar campañas de ¡No a la depilación! o fomentar la adopción de tu propia ladilla, promocionamos programas televisivos de supervivencia o de contacto en la naturaleza donde los personajes aparecen mostrando un desnudo integral sin el más mínimo atisbo de vello. Lo triste es que no son desnudos que te abran el alma a la humanidad, que nos hagan recapacitar sobre el futuro mientras descarnamos nuestras miserias o nos ayude a renovar nuestra agrietada y frágil conciencia. Son en realidad desnudos inicuos para ocultar la cada vez más alarmante ignorancia, sin aprovechar la oportunidad de reconciliarnos con el planeta.

Por ello pienso que esta sarcástica reflexión nos debería hacer recapacitar sobre el sombrío impacto que un pequeño cambio en la sociedad humana tiene sobre esta u otras muchas especies. Si hacemos desaparecer algo que ha convivido tanto tiempo con nosotros qué no haremos con los últimos en llegar a nuestro lado.

La naturaleza si la sabemos contemplar siempre nos aportará abstracción y análisis. Feliz año 2015.

 

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