cerrar
cerrar
Registrarse
Publicidad
Naturaleza de Sensaciones y Sentimientos
Publicidad

Cuando no se Controla

Pissodes castaneus, especie introducida en la década de los 70 y que acabó con más de 90.000 pinos de repoblación. Hoy en día sigue aquí.

Cuando una planta o animal exótico se introduce en nuestros ecosistemas no ha de resultar indiferente, se le ha de acorralar y atacar, ya que pueden ser considerados como la primera causa de extinción de especies nativas y de pérdida de biodiversidad en islas. En ese proceso no se puede dudar ni cometer torpezas de ningún tipo, pero mucho menos administrativas, como es la de retirar una subvención o parar un proyecto porque cambia el equipo de gobierno. Los animales y las plantas que invaden un nuevo territorio no entienden de ideologías, de responsabilidades administrativas, y aún menos de políticas de partido. Esto ha ocurrido muchas veces, con todos los colores políticos y todavía seguimos sin aprender de nuestros errores. Puedo poner algunos ejemplos próximos y significativos:

 Cuando se detectó la presencia del picudo de la platanera en el Barranco del Agua se tardó en dar la voz de alarma ¡más de dos meses! Solo se hizo cuando apareció un segundo foco. La explicación dada fue: "Para no crear alarma social" (¡!). Grave error: el tiempo y la rápida información eran decisivos. Por no actuar a tiempo, resulta que al día de hoy controlar la población de picudos nos cuesta 544 euros/Ha y año. Cada año utilizamos en los campos de La Palma alrededor de 80 Kg/Ha de productos fitosanitarios. Esta cifra es una de las más altas de toda España… ¿A que parece increíble?

Otro caso es el del rabo de gato. En 1997 se comenzó la lucha, que acabó en 1999 por razones presupuestarias. Luego vinieron años de olvido y abandono, y ahora resulta que se extiende e invade nuestro Parque Nacional. De nuevo, grave error. Si luchamos hay que partir de la unanimidad política, científica y social para así poder llegar hasta el fin y aplastar la plaga. Si permitimos que esta se recupere acabará propagándose; luego solo podremos lamentarnos y vigilar sus poblaciones con toda la sangría económica que significará, año tras año, para todos nosotros.

Así, el control de la Varroa (un ácaro parásito de la abeja), por poner otro ejemplo reciente, nos cuesta aproximadamente 20 euros-colmena-año. Si partimos de que existen unas 2.000 colmenas, hemos de calcular una inversión extra para nuestros apicultores de unos 40.000 euros anuales. Además, ahora nuestra miel ha pasado de ser "diferente", "con menos químicos", a necesitar tratamientos para el parásito. Tristemente, como la de cualquier otra Isla. Pero lo peor es el posible coste medioambiental que el parásito puede representar para nuestra naturaleza. Puedo afirmar que en nuestros campos se observan muchas menos abejas que otros años, con todo lo que eso implica sobre polinización y fertilización. Habría que hacer estudios por si hay que intervenir.

Solo me resta decir que creo firmemente, -lo he dicho muchas veces y en distintos foros- que es más económico educar para controlar y preservar que luego tener que actuar para "curar". Por lo tanto, se ha de insistir en fomentar la investigación científica y técnica sobre especies invasoras e instar a nuestras autoridades y administraciones a realizar o reforzar las acciones de control, contención y erradicación de todas las especies exóticas (animales o plantas), a aumentar las medidas de prevención (sistemas de cuarentena, controles fitosanitarios, etc.) y reglamentar la introducción de especies exóticas utilizadas como agentes de control biológico, polinizador o de compañía mediante la creación de puntos de inspección fronteriza en los puertos y aeropuertos.

Archivado en:

Publicidad
Comentarios (0)
Publicidad

Últimas noticias

Publicidad

Lo último en blogs

Publicidad
Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com