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La Virgen de los Remedios, leyenda e imagen

Nuestra Señora la Virgen de los Remedios. María Victoria Hernández.

La edificación, hacia el año 1517, y segunda funda­ción de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, en su actual emplazamiento, constituye el hito fundamen­tal en la formación del casco urbano de Los Llanos de Aridane y el eje primordial del asenta­mien­to de la población, favorecido por el repartimiento de solares y la urbanización de calles.

En opinión del profesor e investigador Jesús Pérez Morera, en la publicación Razones de un Centenario, "La elección del nuevo lugar para construir la iglesia -después de su primera ubicación en la ladera sur del barranco de las Angustias- sin duda vino determina­do por su situación en el centro de la comarca del Valle de Aridane y fuera del ámbito señorial de los heredamientos de Tazacorte y Argual y por su relación con la ruta de comunicación más importan­te de la isla, es decir, el camino real que unía la ciudad -Santa Cruz de La Palma- con Tazacor­te". Originalmente el primer emplazamiento se encontraba, en medio de cañaveras, en la hoy conocida zona por Santa María, evocador  topónimo mariano, en el margen izquierdo del barranco de las Angustias. Posiblemente parte de su cerramiento sea un pequeño muro de mampostería que se conserva rematado por una Cruz, al borde mismo del cauce, frente al Santuario de Nuestra Señora de las Angustias.

Fuera de la jurisdicción cerrada y privada de los heredamientos de Argual y Tazacorte comenzó el asentamiento de humildes campesinos y labrado­res. Los nuevos colonos comenzaron a poblar tierras yermas, más altas al discurrir del canal de agua que desde la Caldera de Taburiente regaban los cañaverales de Argual y Tazacorte. Las medianías del Valle de Aridane comenzaron a producir, en secano: trigo, vid y árboles frutales. De este modo se consolidó la división entre los poderosos, poseedores del agua y las mejores tierras, y el campesinado, avecindado en la zona media y alta del Valle.

La configuración del templo de Nuestra Señora de los Remedios es en tres naves, con cubiertas de teja árabe, de planta basilical, columnas achaflanadas, considerándose en su conjunto de estilo mudéjar. Cuenta con el mejor suelo original de "enladrillado de madera", de los pocos que se conservan en La Palma. En 1683 se adquirieron tablones de un estanque para tapar 57 tumbas y en 1686 ya se encontraban tapadas 221. Se sabe que los vecinos iban a la Caldera a cortar pinos con el fin de "enladrillar" con este curioso y antiguo sistema.

El exterior es de sencillas paredes de piedra y argamasa recubiertas de cal, con cuatro contrafuer­tes, dos a los pies y dos en los laterales. El campanario construido a modo de torre fortaleza fue construido a finales del siglo XVII por el maestro pedrero aridanense Matías Rodríguez. No contó con reloj hasta mediados del siglo XIX.

Sobre la advocación de la Virgen de los Remedios se cuenta una leyenda, recopilada por el que fuera cronista oficial de la ciudad Pedro Hernández (1910-2001). Cuenta que el Adelantado de Castilla, Alonso Fernández de Lugo, después de la derrota que sufrió en el lugar de Adamancasis (El Paso), se retiró a Los Llanos de Aridane. Allí, en el campamento de invierno, estudió con sus capitanes el definitivo asalto al jefe aborigen Tanausú, y en su desesperación exclamó: "No encuentro fácil el remedio para acabar con la dureza y poderío del príncipe de Aceró". Una joven mujer que lo escuchó dijo con voz clara y dulce: "La Señora del Cielo tiene remedio para todo". Castellanos y aborígenes cristiani­zados no olvidaron la oración de aquella mujer y, terminada la conquista, empezaron a erigir una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de los Remedios.

La imagen de la Virgen de los Remedios, del segundo tercio del siglo XVI, es una magnífica talla flamenca traída por los primeros colonos, portadores del arte de sus tierras de origen. La Virgen lleva sobre el brazo derecho, tapado con el manto, al Niño Jesús desnudo; éste, acaricia el mentón de su madre y ella, a su vez, le ofrece una pera, símbolo de la Encarna­ción. La imagen emana majestuosidad, elegancia, ternura, sereno mirar. En el programa de las fiestas de La Patrona 2002 (Nuestra Señora de los Remedios) Constanza Negrín, profesora de la Universidad de La Laguna, apunta que bien pudo ser el acaudalado benefactor del templo, el flamenco, Jácques Groenemberg -nacido en Colonia (Alemania)- quien trajo a Los Llanos de Aridane esta imagen de "connotaciones renanas y rasgos estilísticos de innegable origen brabanzón -y más concretamente, bruselenses y antuerpienses- advertidas en la talla de Nuestra Señora de los Remedios".

Coincidiendo con el voto perpetuo de los vecinos, asumidos desde tiempos inmemoriales por la Corporación Municipal,  de los festejos anuales en honor a La Patrona parece oportuno recordar a los aridanenses el origen y la historia de la venerada imagen de Nuestra Señora de los Remedios.

 

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