La actual clase política y algunos apuntes

España es uno de los países donde los principales partidos políticos se han mostrado más insensibles a las demandas del pueblo. Y así seguirán, alejados de la realidad, entre otras cosas, porque tienen miedo de perder el poder y los privilegios que han ido ganando con los años desde aquella transición que, para salvar algunos problemas, crearon otros (mayormente con buena voluntad, todo hay que decirlo).  Hace poco, un intelectual español, César Molinas, presentó un libro, "¿Qué hacer con España?",  en el cual argumenta una teoría de la clase política española. Dicha teoría, en síntesis, es que la clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido en una captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de la nación. Forman una élite extractiva y son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorros, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Como teoría, todo está perfectamente argumentado. La clase política, lógicamente, puso el grito en el cielo y dijo que eso es totalmente falso. Curiosamente, esa teoría explica que los políticos nunca lo reconocerán porque funcionan como una secta que obsesivamente busca  mantener su estatus (él no carga las culpas contra nadie en particular sino contra el sistema creado en general; es una teoría). También hubo intelectuales que no estaban de acuerdo, les parecía que era cargar demasiado las tintas contra los políticos. Sin embargo, en mi opinión, todos los últimos casos de corrupción, más los que se saben, y los que están por venir, en gran parte le da la razón a Cesar Molinas. Porque todo ese tejemaneje de dinero que mueven alegremente entre ellos es de todos nosotros, ya que es dinero público; aunque lo consideran su patrimonio (así han degenerado los valores). Se han acostumbrado a ganar dinero fácilmente sin mover un dedo.  El caso es que están en tal situación de deslealtad con la soberanía popular, que antes prefieren tomar medidas que vayan contra el pueblo que perder un mínimo privilegio. Porque de las reformas que se necesitan, me refiero a reformas estructurales,  no se ha hecho ninguna. Lo único que han hecho son recortes y más recortes (las mal llamadas reformas), en un intento de engañar al pueblo sobre lo que de verdad se necesita.  

Aquí hago el siguiente apunte. Un pensador francés, André Glucksmann (1937, Bolougne-Billancourt),  dijo lo siguiente: "La cuestión del siglo XX fue: totalitarismo o democracia. La cuestión de hoy es: democracia o corrupción". Ese es uno de mis principales temores, porque corremos el riesgo de perder el estado de derecho y que la mafia sea institucionalizada. Ya se sabe que una dictadura es una corrupción legalizada. España devendría en una dictadura con elecciones cada cuatro años. Un paripé para que las élites sigan chupando del bote.

Sin embargo,  la gente está haciendo labores de fiscalidad y demanda mayor democracia. Con propuestas inclusive. Hay un espíritu de cambio.  Los movimientos sociales en España están siendo muy inteligentes: son autorreflexivos y lentos pero constantes. Saben que esto es una carrera de fondo si se quieren sentar unas buenas bases para el futuro. El eslogan es: "vamos despacio porque vamos lejos". Son movimientos pacifistas, en sus ideales no figura la violencia, aunque saben que es difícil controlarla, tanto por las provocaciones como porque es un movimiento y no un grupo hermético. Aún así, están dando una lección de comportamiento. Actualmente, podríamos decir que la izquierda no existe, me refiero a la institucional, porque la izquierda está en la calle. De hecho se han conseguido algunos logros, muy pequeños pero importantes. Como el último de que el gobierno recule y apruebe la dación en pago en el caso de las hipotecas. No ha sido la oposición la que ha presionado (en su momento no hicieron ninguna aportación para reconducir la situación), sino la calle. Sabemos que lo hacen para que nos callemos, porque no es el interés de ellos ni de los bancos a los que se deben, pero no les ha quedado más remedio que tragar ante el clamor popular. Por eso mismo, ahora es cuando más hay que seguir presionando. Para que no se crean que nos contentaremos tan fácilmente.

La izquierda se encuentra en una encrucijada. Los partidos políticos en general, pero el PSOE más. Tienen miedo a abrirse porque si lo hacen pueden desaparecer. El PP como partido conservador que es, en este sentido tiene menos peligro (aunque no es inmune). El PSOE corre el riesgo de que los movimientos sociales le pasen por encima. No han sabido renovarse ni atender las demandas de la ciudadanía (y esa es una de las características de la izquierda). En general, la clase política está anticuada. La sociedad ha evolucionado pero ellos no. La ley electoral española bloquea la entrada de minorías importantes (en esto están de acuerdo los dos grandes partidos: bloquear cualquier posibilidad de savia nueva que renueve el tallo podrido del árbol de la democracia  con el que alimentar de frescor las ahora mustias ramas; todo debe seguir igual). Y esta es una de las mayores reclamaciones que se demanda. También lo es que los políticos se preocupen más por las personas y menos por los financieros. La gente no ha dejado de creer en la democracia. Ha dejado de creer en la clase política actual. Quieren una democracia más participativa que atienda realmente a sus demandas e intereses. Consideran que la democracia, como tal, ha sido secuestrada.

En Islandia los indignados consiguieron grandes logros. Se nacionalizaron los bancos, se echó a los dos partidos que la gobernaban desde 1927, se creó un nuevo gobierno con democracia participativa, y se elaboró una nueva Constitución debatida por Internet con miles de ciudadanos interviniendo. Fue una revolución pacífica. Vale, España no es Islandia. Son dos países muy diferentes, tanto en cultura como en población (Islandia es un país muy pequeño). Pero es una pista que indica un camino. En España los cambios no podrían producirse de la noche a la mañana. Es impensable.  Al menos yo no me lo imagino (hablamos de revoluciones sin violencia). Tiene que ser un cambio de abajo hacia arriba. Por eso es importante, entre otras muchas cosas, un cambio de la ley electoral que provoque más participación, partidos más abiertos y  mayor alternativa.

Una de las cuestiones es: ¿podemos esperar que nos saquen de este entuerto la actual clase política? Cada vez tengo más claro que no. Han perdido toda credibilidad y sus palabras suenan huecas. Sus actitudes son insultantes y su espíritu de cambio nulo. Se han mostrado como un pesado lastre. Pero intentarán aferrarse a sus puestos y prebendas con uñas y dientes. Habrá que sacarlos por las buenas. ¿Cómo se hace eso? Ya me gustaría tener la respuesta, o ser adivino. Pero creo que no podemos conseguir en dos días lo que no hemos hecho en más de 30 años (o dejado engordar durante más de 30 años). El problema es que el tiempo corre en nuestra contra y las tragedias acechan, aparte de la posibilidad de perder no una sino varias generaciones; todo un futuro que se va por la borda. Y en ese proceso de desespero se puede perder el mensaje y las intenciones que otros aprovecharían a favor de sus espurios intereses.  Pero hemos conseguido organizarnos y algunos logros más importantes de lo que podamos creer. Como por ejemplo que el PP se de cuenta en tan solo un año que la mayoría absoluta no significa un paseo hasta las próximas elecciones solo atendiendo a sus intereses particulares.

Quizás el mayor dilema es quien le pone el cascabel al gato. Con la que está cayendo a nivel institucional, corrupciones y escándalos, un día si y otro también, más la desvergüenza que están mostrando, se abre la posibilidad de que caigan por su propio peso, como un castillo de naipes, la actual clase política. Así se podría acelerar el proceso de necesaria renovación para iniciar la segunda transición; un segundo filtro que sentara unas bases de mejora y acabara con  los viejos vicios adquiridos que todavía no han sido purgados. Una nueva clase dirigente, joven, muy preparada, inteligente, y no contaminada que se sintiera libre y capaz de llevar a cabo los planes de modernización que cada vez más personas reconocen como necesarios. Ya lo dice el dicho: se puede estar engañando mucho tiempo a mucha gente, pero no todo el tiempo a todo el mundo. Creo que hemos llegado a ese punto de no retorno.  Al menos esa es la esperanza de algunos.

 

COMENTARIOS (11)

  1. estrellita 14.02.2013 - 19:17

    Crítico y sosegado análisis de la situación social que nos toca vivir, en la que el "poder político" en situación de "bonanza o sosiego social", siempre se acerca más al "poder económico", por el que antes o después es fagocitado. Y, por supuesto, en el paquete va también la Justicia. Romper…

  2. PedroLuis 14.02.2013 - 19:17

    Crítico y sosegado análisis de la situación social que nos toca vivir, en la que el "poder político" en situación de "bonanza o sosiego social", siempre se acerca más al "poder económico", por el que antes o después es fagocitado. Y, por supuesto, en el paquete va también la Justicia. Romper…

  3. ThePalm 14.02.2013 - 21:25

    Visión reflexiva de la situación de la ciudadanía española. Aportaciones diversas y posibles perspectivas de futuro. Voy a deslizar algunas reflexiones a modo de análisis, pero intentando aportar alguna esperanza, si quiera para que no nos prolongue el tormento. El tema, amigo Miguel es ¿Cómo doblegar el poder…

  4. pevalqui 14.02.2013 - 21:25

    Visión reflexiva de la situación de la ciudadanía española. Aportaciones diversas y posibles perspectivas de futuro. Voy a deslizar algunas reflexiones a modo de análisis, pero intentando aportar alguna esperanza, si quiera para que no nos prolongue el tormento. El tema, amigo Miguel es ¿Cómo doblegar el poder…

  5. lucy1961 15.02.2013 - 10:19

    ¡El Poder Judicial, con todos sus jueces, ni debe ni puede tener color político. Sólo así podremos hablar de una verdadera DEMOCRACIA!. ¡ISLANDIA ES ESO, UNA DE LAS DEMOCRACIAS MÁS ANTIGUAS DE LA EUROPA MODERNA, Y AHORA, LA DEMOCRACIA DEL SIGLO XXI!. ¡Ese y no otro, es el camino a seguir. Todo lo demás, serán…

  6. Derisa 15.02.2013 - 10:19

    ¡El Poder Judicial, con todos sus jueces, ni debe ni puede tener color político. Sólo así podremos hablar de una verdadera DEMOCRACIA!. ¡ISLANDIA ES ESO, UNA DE LAS DEMOCRACIAS MÁS ANTIGUAS DE LA EUROPA MODERNA, Y AHORA, LA DEMOCRACIA DEL SIGLO XXI!. ¡Ese y no otro, es el camino a seguir. Todo lo demás, serán…

  7. kailos 16.02.2013 - 11:12

    La presión a la que nos están sometiendo los partidos políticos a toda la sociedad española, con todas estas últimas actuaciones con las que parecen como pretender acostumbrarnos está alcanzando unos límites con la claridad de ser “soportables hasta antes de una ruptura poco deseable” a mi entender, toda esta gente…

  8. jacoma 16.02.2013 - 11:12

    La presión a la que nos están sometiendo los partidos políticos a toda la sociedad española, con todas estas últimas actuaciones con las que parecen como pretender acostumbrarnos está alcanzando unos límites con la claridad de ser “soportables hasta antes de una ruptura poco deseable” a mi entender, toda esta gente…

  9. jacarrillo 17.02.2013 - 12:42

    Querido Miguel: está visto que la partitocracia no conduce a ninguna parte. Pero lo triste es que las cuestiones que aquí planteas con tanto acierto ya se debatían en la Atenas anterior y posterior a Pericles. En la grandeza de la democracia reside su principal miseria: la mayoría decide. Y la mayoría suele actuar por…

  10. Jablero 18.02.2013 - 10:35

    Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Poco puedo añadir, solo me queda leer los comentarios para aprender. Todos los textos son muy inteligentes y reflexivos, y cada cual, en su particular estilo, aporta claves tan interesantes como necesarias. Definitivamente, los partidos políticos deben abrirse a las…

  11. mgalvan 18.02.2013 - 10:35

    Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Poco puedo añadir, solo me queda leer los comentarios para aprender. Todos los textos son muy inteligentes y reflexivos, y cada cual, en su particular estilo, aporta claves tan interesantes como necesarias. Definitivamente, los partidos políticos deben abrirse a las…

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