Se le atribuye a Vladimir Ilich Uliánov (Lenin, para sus camaradas) un lapidario aforismo que, a la postre, al menos en su caso (y en el de varias dinastías de faraones egipcios y de los líderes comunistas Mao y Ho Chi Min), resultó premonitorio:
"En realidad, los hombres somos cadáveres que vivimos durante un cortísimo tiempo dentro de un cuerpo prestado".
Alguien con un sentido macabro del humor (ya se sabe que los rusos son muy suyos para estas cosas y se cuenta que, a la muerte de José Stalin -ese gran benefactor de la especie humana-, un miembro de su siniestro séquito se atrevió a decir: "Y ahora, a ver quién es el guapo que se atreve a decirle a ése que se ha muerto") decidió que lo que Lenin había expresado con la citada cita era algo más que un destello de dudoso ingenio: había formulado un deseo. Dicho y hecho. Después de su óbito y de ser despedido con los honores a los que se había hecho acreedor, el bueno de Vladimir fue embalsamado y su momia se encuentra en el mausoleo de la Plaza Roja, en Moscú, expuesto a la mirada curiosa (y ociosa) de turistas de medio mundo que no tienen otra cosa mejor que hacer que contemplar ese pellejo conservado en formol que otrora perteneció a uno de los dirigentes más decisivos del pasado siglo.
Ahora, que el espíritu indómito, contradictorio y demagógico de Hugo Chávez Frías ha abandonado para siempre el efímero cuerpo que le correspondió en suerte ocupar a lo largo de cincuenta y nueve años, sus correligionarios, que adoran al hombre que fue y ya no es, han recurrido al embalsamamiento para continuar rindiendo culto al presunto sucesor de Bolívar más allá del tiempo (y del sentido común).
Pero mucha peor suerte que la del amigo que se ha ido se nos antoja que corre la del amigo y compañero del alma, compañero, que aún continúa con vida. Ya que, en curioso y caribeño remedo del extraño caso del doctor Valdemar, de Poe, al entrañable Fidel Castro le sucede que se está convirtiendo en momia sin haber exhalado aún el último suspiro.
Ciertamente, los designios del Señor resultan inescrutables.
PedroLuis
A mí, las momias me dan repelús,
aunque las momias, amen a Jesús.
Por inescrutables que sean los caminos,
más crueles y duros serán los destinos.
¡Ay Venezuela, Venezuela: embalsamas la muerte, porque no aprecias la vida!
Por acá, se embalsama a la corrupción;
alma, no afectada por la descomposición.
Algunos pretenden embalsamar al mundo. Y el mundo, nos embalsamará a nosotros.
Qué el Señor y el Espíritu Santo, perdón por la redundancia, ilumine a la Capilla Sixtina.
Muy trascendente me veo. Esto no puede ser bueno. Saludos.
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arodriguez
Creo que será la primera momia vestida con chándal.
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pevalqui
Si en su momento, tomé por mejor decisión cruzar el corto espacio que va desde la tumba de Lenin en la moscovita Plaza Roja, hasta los almacenes Gum, en la búsqueda de sacar buen provecho de mis recambiados rublos, para mejor invertirlos en música clásica a precio de ganga, no parecería extraño que me resistiera a hacer lo mismo con el comandante Hugo Chavez.
Es el sino de los humanos: "el miedo a la libertad", al que alude Vargas Llosa en su cita dominical con el periódico El Pais. Depositar en un ser inanimado, como hacían en el Paleolítico a través del arte rupestre, o en otro ser humano, la posibilidad de que te resuelva los problemas.
Así lo hizo Chavez a lo largo de estos 14 años, con dos Golpes de Estado incluidos, uno que él dió a Carlos Andrés Pérez, y otro que le dieron a él. Del anterior, salió indemne con apenas dos años en prisión, por la amnistía que le concedió el ex Copeiano presidente Rafael Caldera.
A través de políticas sociales con los excedentes del elevado precio del petróleo y mediante subvenciones, ha reducido en algo la pobreza. Mejorado el nivel de vida de los pobres. No todo lo que se esperaba. Aunque no dudó para ello en perjudicar a otros muchos. Con un tejido industrial obsoleto, y un déficit fiscal enorme próximo al 20% del PIB, no parece que las cuentas le vayan a cuadrar tan facilmente a Maduro, hombre venido del sindicalismo y "tocado" por Chavez para ser elegido su sucesor.
Esperemos, deseemos, que en esa llamada "octava isla" en tiempos no tan pretéritos, reine la cordura, los posibles ruidos de sables se aplaquen, se serenen, aunque no parece problable que el candidato Capriles le vaya a hacer pupas al delfín chavista, en un país tan bipolarizado. Y menos ahora bajo el impacto emocional del fallecimiento del Caudillo. Curiosamente en la idea opuesta al libertador Simón Bolivar, al lado del cual parece que va a ser inmortalizado el comandante Chavez. Quien soñó con una América unida al estilo de Bolivar, pero sin haber tenido primeramente en cuenta a su propio país.
Buenas noches. Saludos cordiales.
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lleon
Los designios del Señor son inescrutables, sí, pero América Latina no se libra del caudillismo. Y ahí estará la nueva momia, de Chávez, compartiendo estrellato nada menos que con el gran Bolívar. ¿Se perpetuará el chavismo sin Chávez? Seguramente. Pero ojalá que Caracas deje de ser la ciudad más peligrosa del mundo, y que la pobreza sea erradicada en aquella sociedad.
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