cerrar
cerrar
Registrarse
Publicidad
El callejón
Publicidad

A propósito de Noelia

En este país de cuyo nombre no quiero acordarme fallecen cada año cerca de cuatro mil personas que recurren a esa solución final que Albert Camus, en El mito de Sísifo, califica de “principal problema de la filosofía”. Lo que vuelve inquietante, a la vez que profundamente perturbadora (a menos que uno tenga el coeficiente intelectual de Patxi López, cuyo hipocampo y corteza cerebral coordinan las conexiones sinápticas justas para controlar sus esfínteres), la muerte de la desdichada joven que ha puesto fin a su vida esta tarde, en un hospital de Barcelona, con apenas veinticinco años, es que este suicidio (supremo acto de la voluntad, según Arthur Schopenhauer) fue llevado a cabo con la imprescindible (y siniestra) colaboración de unos cuantos empleados públicos (entre ellos, jueces y profesionales sanitarios) que han contribuido a cumplir una ley no solo discutible desde el punto de vista ético sino reprobable desde el punto de vista moral, ya que ampara y legitima un hecho tan funesto como irreparable.

Que Dios te bendiga, niña, que Dios te bendiga. Y que se apiade de todos nosotros.

Publicidad
Comentarios (0)
Publicidad

Últimas noticias

Publicidad

Lo último en blogs

Publicidad