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Palmero de ida y vuelta
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¿Es viable el turismo en La Palma?

Ahora que le vemos las orejas al lobo, con los problemas que ya tiene el plátano y la agricultura en general, con el paro, con la crisis económica tan evidente, se lanza al aire la temida pregunta: ¿Es viable el turismo en la isla de La Palma? ¿Por qué somos la isla que manifiesta peores datos en un año en que Canarias bate todas las marcas de visitantes, esperándose superar los 12 millones al final de 2011?

Valentín Soria Capafons manifestaba hace poco en La Voz de La Palma unas declaraciones que no tienen desperdicio. Inauguró el Parador de La Gomera en el 72 y fue director del antiguo Parador de Santa Cruz de La Palma desde el 81 al 89, antes de su cierre y traslado a la actual ubicación. Este hombre, que nos parece un técnico serio y responsable, expuso al entonces presidente del Cabildo, señor Perestelo, su idea de que el parador de la capital no debería cerrarse ya que debería servir para formar gente y para profesionalizar camareros, cocineros, gobernantas y el resto de profesiones de la hostelería. La isla carece de un Hotel Escuela, la isla no tiene una Escuela de Hostelería, la isla echa en falta una filosofía turística adecuada, la isla carece de un buen servicio hotelero, no tiene profesionales de nivel. Por eso ahora La Palma ahora contempla el flujo de visitantes que concurren en las otras y siente rabia.

Obviamente, es fácil hablar a toro pasado. Pero sí que sorprende la falta de visión de los políticos de nuestra tierra para comprender por dónde van las cosas. "Yo propuse mantener el Parador de la Avenida Marítima porque hoy en día en Santa Cruz de La Palma no hay donde quedarse, y porque se carece de un lugar donde formar a los profesionales de la hostelería. Solo había que realizar unas pequeñas obras, que eran fáciles y poco costosas. Sigo pensando que La Palma necesita profesionales cualificados en dar servicio de hospedaje, restaurante, etc. Si eso se hubiera gestionado, al día de hoy tendríamos un hotel en la ciudad propiedad del Cabildo o de la Escuela de Hostelería, dando beneficios en lugar de ser oficinas."

Está claro que el nivel de nuestros servicios turísticos no es el adecuado. Vaya como ejemplo una anécdota que vivimos hace algo más de un año. Visitábamos uno de los pocos hoteles que tenemos, en compañía de una joven recién titulada en estudios universitarios de turismo. La chica que atendía la recepción estaba hablando por su móvil, y nosotros pacientemente delante de ella esperamos que terminara su conversación. Lo cierto es que la conversación no parecía terminar nunca, y aprovechando un hueco tuvimos el siguiente diálogo:

-¿Nos podría usted decir si este verano habrá ofertas de este hotel, como otros años, que se anuncian en la prensa nacional?

-¿Qué?

-Que si nos podría informar de si este año habrá paquetes de oferta por una semana como otros años, cuando lo anuncian en El País, El Mundo y otros periódicos nacionales.

-Mire, no lo sé. Llame usted a la central, que está en X., o entre en la página web de la cadena.
La conversación era surrealista, pues la señorita que atendía la recepción estaba enfrascada en una larga conversación que no parecía querer abandonar.

-Disculpe ¿nos podría decir cuánto vale aquí una habitación por noche?

-Le he dicho que llame usted a la central, que está en X., o entre en la página web de la cadena.

Rigurosamente cierto, punto final. La joven titulada en Turismo se echaba las manos a la cabeza y decía: esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer, por eso tenemos tan baja cualificación en hostelería.

Está claro que para que haya turismo en La Palma se necesita mejorar y abaratar las conexiones aéreas con la Península, con el resto de las islas y con Europa, particularmente con Alemania pero también con Centroeuropa y las Islas Británicas. El problema es que no hay líneas de bajo costo interesadas en venir a La Palma, y hoy en día el 65 por ciento del turismo que acude al archipiélago ya viene en Ryanair y el resto de compañías de precios baratos.

Las comunicaciones siguen siendo escasas y caras. Venir de Tenerife o Gran Canaria a La Palma es caro y hay pocas plazas desde Madrid, asimismo escasas y caras. La Palma no puede vivir solo de un turismo de senderistas, necesitaría promocionar otras cosas, una oferta cualificada que incluso necesitará servicios hoy inexistentes como un campo de golf, al menos uno. Las carreteras deberían mejorar bastante, las instalaciones hoteleras deberían ser mejores y estar mejor promocionadas.

La Palma necesita vender mejor su marca, y no debería olvidarse que la mejor zona de sol es la que va desde la Punta de Fuencaliente a Puntagorda. Es insólito que Tazacorte, uno de los lugares con mejor clima y con mayores horas de sol, no tenga hoteles, salvo el que ahora está en marcha, que por sus dimensiones nunca podrá dar base a una utilización intensiva.

Si analizamos el índice de satisfacción del turismo familiar y no que visita la isla igual nos llevamos una pequeña sorpresa. ¿Fideliza nuestra isla a sus visitantes, consigue nuestra isla que vuelvan aquí?

Preguntas que quedan en el alero para ser analizadas por las autoridades competentes y público en general.
Terminamos recordando las últimas palabras de Valentín Soria en la citada entrevista: "La Palma necesita estar mejor comunicada por vía aérea y marítima, y necesita mucha promoción"

La Palma tiene paisaje y calidad de vida, pero habría que innovar mucho para atraer un turismo que funcione como el de la isla de Madeira. Habrá que crecer sin caer en los errores de sembrar cemento por doquier, pero está claro que la cerrazón a ultranza tampoco ayudará. Habrá que programar actuaciones inteligentes sobre el territorio si queremos despegar y consolidar el turismo como una vía selectiva y coadyuvante al futuro de nuestra economía.

 

 

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