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Mar y viento
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Xarifa

El Xarifa, una joya flotante.

   Viendo algunos vídeos de regatas de barcos clásicos como The Régates Royales en Cannes, incluida en la Panerai Classic Yachts Challenge, me topé con la espectacular figura de una goleta de tres palos llamada "Xarifa´, cuyo nombre me resultó familiar.

   Tras la pertinente búsqueda de información acerca del buque, encontré el siguiente artículo publicado el pasado noviembre por Héctor Atienza en Nauta 360, que lleva por título "El barco de las mil historias´: 

     En el mismo año que se realizaba la primera llamada telefónica entre Nueva York y Londres también veía la luz el velero Xarifa. Desde entonces han pasado 87 años. Sin embargo, esta embarcación, de tres palos y con una eslora de 50 metros, vive ahora una nueva juventud.

     En los últimos meses, el velero ha recibido una gran puesta punto en el astillero Metalships & Docks del grupo Rodman en Vigo. Un cambio de look que le permite ser una biblioteca flotante perfecta porque historias a bordo esta embarcación tiene y muchas.

     El primer mar que vio el Xarifa fue el que baña la famosa Isla de Wight (Reino Unido) en 1927. En el astillero JS White & Co comenzaba a trazar su leyenda con el diseño del arquitecto naval Joseph M. Soper sobre una base de acero.

     Fue un encargo del regatista Franklin Morse Singer que bautizó la embarcación como Xarifa que en griego significa "dama encantadora". Era hijo del famoso fabricante de máquinas de coser y una de las fortunas de la época, Isaac Merrit Singer. Sin embargo, la madre del armador, la francesa Isabella Eugenie Boyer, sería históricamente todavía más conocida ya que fue la modelo en la que se inspiró el escultor Auguste Bartholdi para fabricar la Estatua de la Libertad.

     La goleta se vendió en 1930 al magnate de la prensa británica, Edward Mauger, que durante décadas fue accionista del diario The Telegraph. Durante esta época, la embarcación lució también varios nombres en popa como Erasing y Radiant.

     En 1935 el velero fue comprado por el astillero Camper & Nicholson, que tras una reforma, patroneó el empresario belga Louis Empain bajo el nombre de Oiseau Blanc. A bordo del velero cruzó el Atlántico en varias ocasiones, navegó por el río Saint-Laurent y por diferentes puertos de Estados Unidos y Europa.

     Poco más tarde, ya en el verano de 1939, el velero sería rebautizado por el profesor Morinson de la Universidad de Harvard como Capitana en recuerdo a Cristóbal Colón. Unos meses más tarde realizaría las rutas del descubridor en el Atlántico con visitas a Estoril y Cádiz. Su aventura sería recogida en una obra llamada Admiral of the Ocean Sea (1943) que fue galardonada con el primer Premio Pulitzer.

     Tras unos años como pesquero en las costas islandesas, en 1951 el Xarifa pasó a liderar la flota del científico Hans Hass, conocido en varios foros como el Cousteau austriaco. La embarcación se reformó de proa a popa gracias a los ingresos obtenidos en varias películas como Bajo el Mar Rojo y safaris fotográficos para la BBC.

     La reconstrucción se ejecuta de acuerdo a los planes originales. Después de la reforma, la goleta tenía tres mástiles y pesaba 350 toneladas. El mástil más alto era de 33 metros de altura y una superficie vélica de 550 metros cuadrados. Su eslora entonces era de unos 43 metros (estaba equipada sin bauprés) y se decidió ampliar la embarcación a 47,30 metros.

     Estas andanzas científicas en todo el mundo, en particular, el Océano Pacífico y el Índico como un buque de investigación, llegaron a su fin cuando la embarcación fue adquirida en Singapur por el multimillonario italiano Carlo Traglio en 1960. A lo largo de la década de 1970 el yate sirvió como escenario de numerosas reuniones diplomáticas, fiestas de la jet set e incluso apareció en varias películas de Orson Welles y Jeanne Moreau.

     Traglio, ligado empresarialmente a la marca Coca Cola y que también fue propietario de un mansión que construyó Henry Ford en Estados Unidos, estableció su residencia a bordo del velero desde 2002 a 2008 en Mónaco donde vivió sus últimos días.

     Desde 2012 el barco pertenece a la compañía Vibrant Shipping & Corp que está realizando la última puesta a punto del velero para seguir escribiendo una nueva historia entre mares y patrones con nombre propio.

   Y a qué viene todo esto, se preguntarán Vds.

   Pues resulta que esta goleta estuvo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife en octubre de 1953, rumbo a las Antillas, en uno de los viajes del científico alemán Hans Hass, al mando del capitán Johannes Diebitsch.

   Diebitsch fue uno de los jóvenes marineros que vino en el Pamir, una bricbarca alemana de cuatro palos que, realizando un viaje entre Chile y Alemania cargada de nitrato, fue sorprendida por el estallido de la I Guerra Mundial (1914), decidiendo buscar refugio en el puerto neutral de Santa Cruz de La Palma por temor a ser atacada por algún barco de la Royal Navy inglesa. Su estancia en el puerto palmero duró seis años, hasta que fue entregada a Italia como botín de Guerra.

   En el transcurso de ese periodo algunos de sus marineros buscaron distintas formas de escapar hacia su país, pero sin duda la más rocambolesca fue la protagonizada precisamente por Diebitsch junto a otro compañero llamado Carl Schuberg, quienes se hicieron con un pequeño velero llamado I´ll Try, con el que el vicecónsul británico en Santa Cruz de La Palma, Robert Fyffe Millar , disfrutaba de la navegación a vela por las costas de la isla hacia donde fue destinado desde Las Palmas en 1908.

   Desgraciadamente, Diebitsch será recordado por haber sido el último capitán del mismo Pamir, cuando este naufragó en medio del huracán Carrie a unas 600 millas al SSW de Azores, el 21 de septiembre de 1957.

   Pero esa es otra historia…

 

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