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Rosas blancas y rojas

Una flor en la solapa en el hermanamiento de Los Llanos de Aridane y Breña Baja.

Así fue el pasado 22 de mayo en Breña Baja. El naciente y el poniente de La Palma hermanado "por las madres" y la iniciativa de dos ilustres hijos: Félix Duarte Pérez y Luis-Felipe Gómez Wangüemert.

En la antigüedad clásica se celebraba con fastos regocijos la llegada de la primavera con el culto a la diosa Gea, esposa de Cronos y madre de Júpiter, Neptuno y Plutón y a Cibeles la diosa de la naturaleza y la fecundidad. La madre ejemplo sublime de milenarias culturas.

A finales del siglo XIX comenzó a fraguarse el dedicar un día de cada año al  reconocimiento especial y específicos a las madres. En 1907 Anna Jarvis lo propone a la corporación municipal de Filadelfia (Estados Unidos) y encabeza un movimiento social de adhesión a su idea obsequiando con claveles (la flor preferida de su madre) a los asistentes a los actos de movilización. Rojo si  vivía y blanca si había fallecido. Movimiento popular que fue apoyado por diferentes presidentes norteamericanos.

La celebración norteamericana salta a Cuba. El periodista y concejal cubano Víctor Muñoz (1873-1922) lo propone en La Habana, el 7 de abril de 1921, la celebración en el mes de mayo del día de las madres. Se acuerda por unanimidad y haciéndose saber a los vecinos  que ese día "se coloquen una flor roja en el ojal en honor de su madre, si esta vive, o blanca, en señal de piadoso recuerdo, si ha muerto".

Las actas plenarias habaneras recogieron expresamente que la propuesta de Muñoz  "mereció el aplauso unánime de Concejales y de la nutrida concurrencia". El edil reiteró a sus compañeros de Corporación que no debía "detenerles el temor de que se les tilde de imitadores de extranjeros, porque aparte de que no peca quien imita y utiliza lo bueno de cosas como estas puramente sentimentales, no pertenecen a nación ni pueblo alguno; son meramente humanas".

La amplia y fructífera cultura del tornaviaje de la emigración llegó, como otras tantas, a la isla canaria de La Palma de la mano del recordado poeta y escritor Félix Duarte Pérez (1895-1990).

Duarte asumió el envite y sugerencia que le hizo su amigo, también poeta, político y periodista, Luis-Felipe Gómez Wangüemert (1862-1945). La idea de implantación en La Palma del día de las madres se publica en el periódico palmero El Tiempo el 16 de junio de 1934 en un artículo remitido desde La Habana bajo el seudónimo del hijo de Los Llanos de Aridane Juan del Time (Gómez Wangüemert).

El referido artículo lleva por título "Notas de Cuba. El Día de las Madres" dónde el aridanense relata bellamente la celebración de este día en La Habana diciendo que: "El amor a la madre ha tenido hoy una mayor manifestación; [13 de mayo de 1934] ha sido mayor, más intenso más expresivo el culto. Hoy, en las calles, en los templos, en los teatros, en el cine, en el cementerio de Colón, mujeres y hombres llevaban en el pecho, del lado del corazón, la simbólica flor, roja o blanca. En el Día de las Madres de 1933, muy pocas mujeres seguían el ejemplo de los hombres. 

Hoy, niños de las escuelas, señoritas, señoras, todos se han apercibido al cumplimiento de la expresión filial. Nosotros, desde que el inolvidable periodista Víctor Muñoz trajera a Cuba la celebración del Día de las Madres, originaria de Estados Unidos, amanecemos con nuestra distinción floral; luego, se la hemos enviado a la viejecita que sigue esperándonos en el apacible Valle de Aridane".  Se refiere a su madre María de la Mercedes Wangüemert Lorenzo, natural y vecina de Los Llanos de Aridane.

Continúa Gómez Wangüemert manifestando que en 1933 le había sugerido la idea al mazuco Tomás Guillén Leal y que ignoraba "sí halló ambiente propicio para tal homenaje". Luchador incansable de inagotables propuesta e ideas por la cultura de su terruño palmero Gómez Wangüemert se dirige concretamente a su amigo Duarte.

"Ahora, le hacemos igual encargo a Félix Duarte, poeta y periodista, cuyas buenas iniciativas nos hacen esperar que el amor a las madres se manifieste ahí, en día señalado, como en la Unión Norte Americana, Puerto Rico, Filipinas y Cuba. Si de este país se ha llevado a esa costumbres e ideas, no todas excelentes, haga suya La Palma la de que en un día de Mayo, primaveral, hermoso, mujeres y hombres muestren en el pecho la simbólica flor".

La misiva y sugerencia del emigrante abrió el camino en La Palma. En el mismo periódico el 27 y 28 de junio de 1934 publica la respuesta Duarte Pérez y el compromiso que asumía bajo el titular "El Día de las Madres" en el que manifestaba: "Por lo que tiene de noble, de espiritual y de hermosa, respondemos con este comentario, a la delicada encomienda que, desde la ciudad de La Habana, nos hace el culto y distinguido periodista: Juan del Time".

Continua Félix Duarte diciendo que entendía que era el propio Parlamento Español, quien "… debería crear el Día de las madres, para que todos los años las madres españolas recibieran el culto que tiene merecido; pero mientras no suceda y los políticos pierdan el tiempo en discusiones baladíes, en declaraciones ingenuas y en hacer promesas que no cumplen, nosotros proponemos a todos los Ayuntamiento, que consagren un domingo del año como "Día de las Madres". Que en esta tierra que el Teide vigila, comience a repercutir este culto que se está universalizando a medida que la humanidad se redime del materialismo que la asedia".

Señala para la celebración el mes de mayo y, llama a la participación ciudadana diciendo que "Sería un acto simpático que en esa fecha en la cual la naturaleza se viste de gala, los niños de las Escuelas Públicas, sin distinción de sexo, y todas las personas, cual quiera sea su estado o condición, en las calles, en los cines, en los teatros, en los templos, ostentaran una rosa blanca o roja en el pecho como ofrenda de recuerdo y gratitud a la mujer madre".

Concluye con un elocuente párrafo de las miserias humanas de la sociedad palmera de esos años: "Nosotros, a reserva de otras medidas, anticipamos a Juan del Time, que, en ese día ostentaremos en nuestro pecho, la simbólica flor, evocando los años que vivimos en la hospitalaria tierra cubana, sin importarnos el juicio, más o menos miserable, de los analfabetos". Rotundamente Félix Duarte se une a la propuesta de su amigo Luis-Felipe Gómez Wangüemert  sin importarle los comentarios, dimes y diretes de la sociedad palmera de esos años. 

La vida le depararía a Félix Duarte una oportunidad única para lograr la implantación del Día de las Madres. El 5 de abril de 1936 el pleno del Ayuntamiento de Breña Baja acordaba, a propuesta del concejal, periodista, poeta y años más tarde Cronista Oficial del municipio, Félix Duarte Pérez, la celebración perpetuamente el Día de las Madres el tercer domingo de mayo, prendiendo sobre el corazón una rosa blanca si la madre había fallecido y roja si vivía.

Claveles en Estados Unidos, flores en La Habana y rosas blancas o rojas en Breña Baja, la primavera florida en tres puntos geográficos lejanos y unidos por el amor y gratitud a la madre. Dos amigos Félix Duarte (Breña Baja) y Luis Felipe Gómez Wangüemert (Los Llanos de Aridane), el naciente y el poniente de La Palma unido y hermanado por amor a la madre.

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