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Literatura

El libro "Los dioses palmeros", de Luis León Barreto, se presenta este jueves en la capital

  • El viernes la presentación será en Los Llanos, en el Museo Arqueológico

En la prestigiosa colección La Caja Literaria de Cajacanarias acaba de publicarse el libro de cuentos "Los dioses palmeros", de Luis León Barreto, miembro de la Generación de los 70, autor de la célebre novela "Las espiritistas de Telde" que obtuvo el Premio Blasco Ibáñez en Valencia, 1981, uno de los libros más difundidos de su generación ya que supera los 30.000 ejemplares en español y que está traducido al rumano, al alemán y al inglés, estando actualmente en preparación la versión en francés, que saldrá próximamente en una importante editorial de París.

Las atmósferas de suspense y las sorpresas constituyen ingredientes de estos cuentos que comentará Elsa López este jueves, 22 de octubre, a partir de las 20:00 horas, en la Casa Salazar, y el viernes 23 en el Museo Arqueológico de Los Llanos de Aridane.

Autor de veinte libros, León Barreto ha cultivado prácticamente todos los géneros: la novela, los libros de cuentos, los cuentos específicamente escritos para niños, el ensayo y la poesía. Ha ganado los premios Pérez Galdós de novela y Julio Tovar de Poesía, así como también obtuvo los galardones periodísticos Víctor Zurita, del periódico La Tarde, Leoncio Rodríguez, de El Día, y León y Castillo, del Cabildo de Gran Canaria.

En este libro acoge casi cincuenta historias breves en las que maneja la ironía y el humor para afrontar temas de nuestro tiempo: el amor y el desamor, el deterioro de la naturaleza, la violencia urbana, la superficialidad y lo efímero de las relaciones humanas en un mundo deshumanizado y virtual, las psicosis de la vida moderna, el paraíso perdido del mundo rural, la eutanasia, el cambio climático, o la precariedad cultural de nuestro país. Ironía, humor e intención crítica son ingredientes importantes en estas historias. De este modo, conectan con sus anteriores libros de cuentos: El mar de la fortuna (1986) y ¡Mamá, yo quiero un piercing!, de 2005.

Aunque su título pueda remitirnos al referente palmero de la infancia y de la memoria del autor, el libro acoge casi 50 historias muy variadas y que se ubican en diversos escenarios. Ciertamente la isla de La Palma es un personaje más de estos relatos, puesto que su naturaleza y la memoria de la infancia del autor son hitos significativos. Hay relatos inquietantes, con un suspense muy cinematográfico, y otros con un evidente tono lúdico y poético. Aparecen leyendas escuchadas en la infancia como La luz del Time, donde se apunta cómo el descreímiento de la sociedad moderna amenaza con extinguir esa luz de los misterios antiguos, y también maneja un toque divertido sobre lo "paranormal" en diversos relatos. Hay cuentos que narran episodios trágicos de la humanidad, como los campos de exterminio de Auschwitz en Polonia, y otros más juguetones están ambientados en Grecia, Madrid, la ciudad de Las Palmas, Tenerife, etc.

Luis León Barreto, admirador de los grandes maestros del cuento -Chejov, Poe, Raymond Carver, Borges, Cortázar, entre otros- cree que el relato corto es un género literario muy exigente pues debe moverse con gran precisión. En una aparente sencillez, con cierto minimalismo que se aleja del conocido despliegue barroco que marcan algunas de sus novelas, describe unos personajes en busca finales esperanzadores. Los personajes de este autor afrontan sus objetivos, sus esperanzas, las burlas de lo cotidiano. Se mueven en un mundo en que todos los valores están en crisis, en medio de relaciones marcadas por lo intantáneo, lo efímero, lo superficial.

Sabas Martín, en la presentación celebrada en el Espacio Canarias de Madrid, señaló que por primera vez aparecen en los cuentos de León Barreto el humor y lo fantástico. Son relatos sobre la vulnerabilidad del ser humano, el paso del tiempo, la complejidad de las relaciones humanas. Aunque el libro se titula "Los dioses palmeros", está compuesto por historias universales, que en su mayoría suceden en diversos escenarios. Son cuentos cortos, algunos muy cortos, que constituyen a veces una reflexión crítica.

Distinguió Sabas tres bloques: 1) cuentos de humor y fantásticos, como El Neptuno de Melenara; 2) cuentos tradicionales; 3) microrrelatos, al modo de viñetas. El autor habla de la incertidumbre de esta época, del desarraigo, de la globalización, internet, el turismo. Su lenguaje es cuidado y meticuloso. León Barreto cultiva la brevedad y la esencialización. Como dijo Cortázar, el cuento es como montar en bicicleta, requiere equilibrio y velocidad.

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