cerrar
cerrar
Registrarse
Publicidad
Cultura
Publicidad

'Las manos de oro' y 'El San Miguel': Cuando el mar unía pueblos

Hubo un tiempo en el que el mar no era solo horizonte, sino camino. En la costa
norte de La Palma, antes de que las carreteras cosieran el territorio y acercaran los pueblos por tierra, fue el Atlántico quien sostuvo la vida cotidiana. En ese escenario dos nombres resuenan con fuerza : La Manos de Oro y El San Miguel.

La Manos de Oro fue construida en los astilleros de Eladio Duque en Santa Cruz de
La Palma, en 1919. Unía la capital con Puerto Espíndola, por donde salían productos
agrícolas y llegaban mercancías básicas y viajaban personas para quienes el mar era la
única vía posible de comunicación. La falúa no sólo transportaba cargas: trasladaba rutinas, urgencias, despedidas y regresos. Su silueta forma parte del recuerdo oral de una época en la que el esfuerzo del marinero y la paciencia del pasajero eran inseparables del viaje.

El incendio en 1921, en el puerto capitalino, no sólo quemó madera; calcinó una
forma de entender la comunicación insular.

Su sustitución vino de la mano del San Miguel, conocido popularmente como el
San Miguelillo. Esta embarcación simbolizó la transición al motor. Durante décadas fue el vehículo de la cotidianidad saucera, transportando no sólo mercancías sino las noticias y esperanzas de un pueblo que aún veía en el mar su única salida visible antes de la llegada de la carretera.

El capítulo más dramático y más heroico del San Miguel ocurrió en la posguerra. En
1948 abandonó su ruta de cabotaje para emprender un viaje suicida hacia la “ Octava Isla”: Venezuela.

Con 51 palmeros hacinados en un espacio diseñado para carga ligera, la
embarcación afrontó 41 días de navegación, después de salir del norte de la isla. Dos hitos marcan esta travesía:
●El encuentro con el buque de guerra “Teniente Gálvez” en mitad del Atlántico. El
capitán del buque peruano, estupefacto al hallar un cascarón de 15 metros tan lejos
de la costa, ofreció auxilio. Los viajeros palmeros, con una dignidad asombrosa, solo
solicitaron rumbo y agua, declinando el rescate para proseguir su sueño.
●El Ciclón: A pocas jornadas de la costa caribeña, un huracán puso a prueba la
construcción de Eladio Duque. Durante 20 horas, los emigrantes clavaron tablas en
las escotillas para sellar el barco mientras el mar lo sepultaba bajo las olas.

El 11 de octubre de 1948, el San Miguel tomó tierra en Juan Griego (Isla Margarita).
Los pasajeros lograron fundar una nueva vida en Venezuela. Aquella falúa que nació para
unir dos puntos de una misma isla, terminó uniendo dos mundos.

En el San Miguel, viajaban dos emigrantes de San Andrés y Sauces:
Abraham Hernández Pérez y Francisco Hernández Concepción, quienes, ante el peligro de aquella horrible travesía, hicieron la promesa de que, si llegaban con vida, el primer dinero que ganasen lo enviarían para que sus familias organizasen una fiesta de acción de gracias en honor del Gran Poder de Dios.
●Registro de siniestros marítimos ( 1921 ). Comandancia de Marina de Santa Cruz de
La Palma.
●Diario de Avisos. Junio de 1921.
●Expedientes de emigración clandestina. Archivo Histórico Provincial..
●Periódico “ El Universal de Caracas”. 1948.
●Fotografía de la fiesta de acción de gracias al Gran Poder de Dios. Villa de San
Andrés 1950. Archivo particular. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz
Abreu.

Publicidad
Comentarios (0)
Publicidad

Últimas noticias

Publicidad

Lo último en blogs

Publicidad