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Cultura
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Manuel Marzán, pintor y diseñador gráfico

“La Palma me ha hecho volver a coger los pinceles”

  • "La pintura te permite soltar el alma y el diseño gráfico es más informativo”
  • “Me enamoró la luz que tiene Santa Cruz de La Palma, las calles, las casas”
  • “El mundo no es un desastre pero nos quieren transmitir miedo y crispación"

Manuel Marzán nació en Salamanca hace 48 años, estudió Bellas Artes y es pintor y diseñador gráfico. Lleva quince años viviendo en La Palma, una isla que lo ha enamorado porque confiesa que nunca había vivido tanto tiempo seguido en un sitio. "Soy adoptivo de la Isla", afirma. En la actualidad es amo de casa y aprovecha el poco tiempo libre que le queda para diseñar, una de sus grandes pasiones junto con la pintura. Está trabajando en una serie que ha denominado "Sinsentido común" y cuando la termine volverá a coger los pinceles para plasmar en sus lienzos la luz de Santa Cruz de La Palma, una ciudad que le fascina y que ha pintado en multitud de cuadros.    

-¿En la Palma se puede vivir de la pintura?

-Yo creo que sí se puede vivir, he hecho exposiciones y han tenido bastante éxito. Lo único es que hay que buscar alternativas, como en mi caso el diseño gráfico, a lo que también me dedico. Hay que intentar diversificarse mucho para poder subsistir en un sitio tan pequeño.

-¿En qué está trabajando en estos momentos?

-Estoy trabajando en unas ilustraciones digitales, arte digital, que consiste en unos dibujos que primero trabajo a mano a tinta china y después los retoco con color en el ordenador. Y es algo que me está gustando mucho porque puedo valorar los colores, hacer cambios sobre la marcha y tener un archivo que puedo aprovechar para hacer distintas reproducciones y eso puede ser interesente porque a veces haces un cuadro que puede costar 400 euros para el que es difícil encontrar un comprador, y si de ese mismo cuadro haces unas bonitas reproducciones, es más asequible para el público. Son, como digo, ilustraciones digitales, es una serie temática o monográfica sobre la soledad humana y la esperanza. Y la idea es poder venderlo a los editoriales, aunque también he hecho pequeños calendarios para regalar, etc.

– ¿Y no tiene en mente pintar ningún cuadro?

-Tengo un boceto esperando pero tengo que terminar esta serie de ilustraciones digitales, que yo creo que van a ser ocho dibujos digitales, y después ya me pongo otra vez con la pintura porque tengo muchas ganas.

– ¿Qué le aporta más satisfacciones, pintar un cuadro o diseñar?

– Pues nunca me lo había planteado. He hecho cuadros que son impresentables y diseños que son buenísimos y al revés. Las dos facetas me fascinan. El diseño gráfico tiene un inconveniente, que puede ser también una ventaja, y es que tiene unas limitaciones.Te tienes que sujetar a un mensaje que hay que comunicar y a un cliente y a un receptor de un mensaje, así que tienes una especie de andamiaje para poder construir. La pintura es más expresiva, de soltar el alma y poder hacer lo que verdaderamente deseas mientras que el diseño gráfico tiene más información. Y, desde el punto de vista económico, el diseño gráfico también es más rentable.

– De sus pinturas destaca sobre todo el color, ¿no?

-Sí, efectivamente es la luz, sobre todo la luz de Santa Cruz de La Palma. He vivido durante muchos años en Santander, en Madrid, rodeado de edificios, de nubes, la luna no se veía y cuando empecé a venir a La Palma me enamoró la luz que tiene Santa Cruz de La Palma, es una luz especial, entonces me animé a pintar esa luz que veía reflejada en las calles, en las casas, en la ciudad. Y luego el color mes gusta porque soy optimista, alegre y me gustan los colores vivos aunque con esta serie digital estoy tendiendo a los colores grises porque también lo que quiero mostrar es la melancolía y la soledad.

-¿Qué le recomendaría a alguien que quiera vivir de la pintura o trabajar en el diseño gráfico en la Isla?

– Que trabaje y que se prepare mucho porque es un mundo muy competitivo, y siempre hay posibilidades de trabajar vía internet porque La Palma es un sitio muy pequeño.

-¿Por qué se vino a La Palma?

-Porque me enamoré de la Isla. Mi mujer y yo solíamos venir de vacaciones y en una ocasión nos lo planteamos, metimos toda la casa en un container y ya llevamos quince años aquí y tenemos un hijo palmero. Estamos encantados porque ¿quién no se siente bien en esta Isla? A lo mejor profesionalmente es necesario buscar más campo fuera pero seguro que el que se va siempre echará de manos La Palma.

-¿Vivir en una Isla le influye a la hora de crear?

-Sin duda, el hecho de estar tan cerca del mar y con este clima, hoy mismo he estado en la playa en pleno enero, influye en el carácter de las personas, te da una visión más optimista y más abierta. De hecho, La Palma me ha hecho volver a coger los pinceles porque llevaba muchos años sin hacerlo y el color, la luz, el enamoramiento que me ha producido Santa Cruz de La Palma ha sido el impulso que yo necesitaba para retomar la pintura.

– ¿La crisis influye para vender cuadros?

– Las cosas están difíciles pero yo no me puedo quejar porque he vendido en exposiciones y también me han hecho encargos. La Palma no me ha tratado mal, he vendido bastantes cuadros. Aquí hay mucha inquietud cultural, muchos grupos musicales y muy buenos pintores como Pedro Fausto o Quico Concepción.

-¿Cree que La Palma y sus instituciones tratan bien a los creadores, a los artistas en general?

-A mí nunca me han tratado mal las instituciones y cada vez que he pedido la sala O´Daly para montar una exposición me la han dado, el Colegio de Abogados también, yo creo que sí se preocupan.

Además de Pedro Fausto y Quico Concepción, ¿hay algún otro artista palmero que le guste?

-Me encanta el trabajo de Luis Morera, que es tan polifacético, o Pegé, la escultora que trabaja la madera. Sí, hay buenísimos artistas de los que tengo que aprender muchísimo.

-¿Admira a algún pintor que le influya en sus creaciones?

-Hay muchos pero yo soy un poco autodidacta y a veces prefiero no mirar lo que hacen otros porque si uno intentara compararse no retomaría el trabajo nunca. Yo veo ilustradores, dibujantes, que para alcanzar su nivel de calidad tendría que vivir 340 años, porque algunos tienen un talento innato, así que lo que hago es divertirme con mi trabajo, que me encanta, porque si dejo de trabajar estoy mal. A cada uno nos ha venido la vida con una serie de monedas, de cosas que tenemos que ir utilizando, y a mí la naturaleza me dio el dibujo, el amor por el color y si lo dejo me estaría traicionando a mí mismo.

-¿Qué cosas no ha hecho y le gustaría hacer?

-Muchísimas. El dibujo al natural, pintar la figura humana, quiero juntar pintores y modelos, crear una pequeña asociación para poder trabajar la pintura de la figura humana al natural y me hubiera gustado meterme más en tecnologías, el diseño de páginas web, animación. Hay muchas cosas que me gustaría hacer.

– ¿Pida un deseo para el futuro?

-Para mí pido tener más serenidad porque voy siempre muy de prisa, tengo muchos proyectos en la cabeza, muchas ocupaciones domésticas, así que me gustaría tener más serenidad, y para los demás lo que pido es solidaridad y menos crispación. El periodismo se vuelca en los desastres y el mundo en el que vivimos no es un desastre ni va al desastre pero nos están queriendo transmitir miedo y crispación. Hablamos de crisis y vamos al supermercado y tenemos 38 marcas de yogures para elegir, para mí la crisis es ir al supermercado y encontrarlo vacío; yo creo que estamos bastante bien si nos comparamos con otros pueblos que están al lado. Así que yo lo que pido es menos crispación y más solidaridad entre unos y otros. Nos iría mejor a todos.

 

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