
El hotel Florida, la apuesta por un turismo diferenciado.
“Mucho antes del auge turístico del siglo XX, La Palma ya había comenzado a trazar un modelo propio basado en la naturaleza, el descanso y el respeto al paisaje”.
El desarrollo turístico de La Palma no es una idea reciente. Ya desde los años treinta del siglo XX existió una apuesta incipiente por un turismo de naturaleza y descanso, una visión adelantada a su tiempo como la que tuvo don Manuel Pérez Acosta, Delegado del Gobierno en la Isla, que la entendía como un destino singular, alejado del turismo de masas y profundamente vinculado al paisaje.
En aquel contexto, La Palma comenzó a atraer visitantes interesados en el clima, la tranquilidad y el entorno natural. Un ejemplo de esa estrategia fue el Hotel Florida, que se inauguró en mayo de 1934, cuya apertura simbolizó la voluntad de dotar a la isla de infraestructuras turísticas acordes con ese modelo. El Florida ofrecía amplios salones, piscina, cancha de tenis… y sobre todo una ubicación idónea para el disfrute de unas jornadas bucólicas, rodeados de jardines, canales, paseos y pérgolas. Su posterior cierre no solo supuso el fracaso de un establecimiento concreto, sino el de una apuesta más amplia que no llegó a consolidarse.
El Cabildo Insular de aquellos años también mostró sensibilidad hacia el potencial turístico de la isla, impulsando iniciativas como la edición de una guía turística, que vio la luz en 1930, coincidiendo con la Bajada de la Virgen, destinada a dar a conocer sus recursos naturales y patrimoniales. La guía había sido confeccionada por la Oficina Informativa de Turismo, constituida en 1928. Se trataba de una política pública incipiente pensada desde la planificación y no desde la improvisación.
Sin embargo, la Guerra Civil española y el complejo escenario internacional del siglo XX, frenaron en seco aquel proyecto. La escasez de recursos y el aislamiento relegaron el turismo a un segundo plano, truncando una evolución que, de haberse mantenido, podría haber dado lugar a un modelo turístico propio y equilibrado.
Hoy cuando se debate el futuro turístico de La Palma, resulta pertinente recordar aquel primer impulso. La isla tuvo la oportunidad de desarrollar, desde temprano, un turismo integrado en el paisaje y respetuoso con su identidad. En aquella guía se decía : << Cuando se visita La Palma, cada curva de la carretera descubre un panorama nuevo: desde la postal egipcia hasta el lienzo antillano, desde el norte abrupto hasta la planicie de la caña de azúcar y las palmas reales…>>
Más que una oportunidad perdida, quizá sea una oportunidad aplazada, cuya memoria puede servir de guía para construir un modelo acorde con los valores que siempre han definido a La Palma.
● Albores turísticos en La Palma…1900-1960. Víctor J. Hernández Correa. Manuel Poggio Capote.
● Guía del Patronato de Turismo de La Palma. Cabildo Insular. 1930.
● El Hotel Florida. Año 1950. Fotografía restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
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