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España en Libertad | 50 años
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El fortalecimiento de la cultura con la democracia: el caso de Santa Cruz de La Palma

Teatro Circo de Marte.

La cultura en libertad dejó de pivotar sobre los estrechos parámetros que marcaba la dictadura franquista en nuestro país, obsesionada con censurar todo aquello que saliese del marco ideológico del nacionalcatolicismo imperante. Con todas las dificultades que suponía actuar a la contra y muchas veces en la clandestinidad, corrientes culturales que dominaban en la Europa liberal y de progreso contribuyeron a permear en la sociedad del tardofranquismo que otra España era posible, hasta que terminaron por florecer en la España democrática.

Santa Cruz de La Palma ha sido históricamente una ciudad con un movimiento cultural intenso, fruto, entre otras cosas, de una posición geográfica estratégica en las comunicaciones entre continentes, lo que permitía el fluir de las corrientes artísticas e ideológicas que se gestaban a un lado y otro del Atlántico.

Con la llegada de la democracia llama poderosamente la atención cómo una ciudad de poco más de 16.000 habitantes despliega en muy poco tiempo una considerable acción pública en el ámbito cultural con la voluntad de generar un ecosistema en favor de sus distintas expresiones y, en especial, en el ámbito de las artes escénicas.

Un caso paradigmático es la actuación realizada con los dos recintos teatrales del municipio: rehabilitando el Teatro Chico y adquiriendo el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma el Teatro Circo de Marte, de propiedad privada hasta el año 1981. Una Corporación, la de Santa Cruz de La Palma, que en sus primeros pasos en democracia, decide generar un tejido cultural público considerable.

A la cultura le sentaba bien la democracia. Lo cierto es que se proyectaron dos actuaciones de enorme calado en la capital insular en un contexto en el que las necesidades en infraestructuras de diferente naturaleza eran también apremiantes. De alguna manera tenía que ver con el ‘humus’ sobre el que asienta una ciudad, en la que existía la convicción de que la promoción de la cultura era previsible que diera buen fruto.

“Esas primeras corporaciones municipales democráticas tuvieron un efecto transformador en Santa Cruz de La Palma en todos los ámbitos y, en especial, en la cultura. No veníamos de un páramo, pero sí es verdad que el Ayuntamiento capitaneó la política cultural con objetivos muy claros”.

Estas son palabras del periodista y dramaturgo palmero Antonio Tabares (Santa Cruz de La Palma, 1973), cuya carrera en el ámbito de la escritura teatral, reconocida con premios como el Pérez Minik, Caja España de Teatro Breve, Réplica o el Tirso de Molina, entre otros, bebe de esas fuentes que tienen mucho que ver con esta especie de revolución cultural que vivió la capital palmera cuando daba sus primeros pasos en democracia.

Tabares se refiere a estos dos hechos, la compra del Teatro Circo de Marte y la rehabilitación del Teatro Chico como espacio escénico, como dos hitos distintivos de esta etapa. “Que un Ayuntamiento, en una ciudad de las dimensiones de Santa Cruz de La Palma, tuviera dos espacios escénicos ya dice a las claras la apuesta por una idea de cultura desde lo público”.

tabares

Antonio Tabares, periodista y dramaturgo.

Para el autor fue decisiva la creación del Patronato de Artes Escénicas. “Fue una apuesta muy de vanguardia para el momento. La realidad es que no existía ninguna Escuela Municipal de estas características en Canarias. El alcalde Antonio Sanjuán supo ver el potencial de la propuesta de Antonio Abdo y Pilar Rey, codirectores de la Escuela, respaldándola”. “Jugaron -prosiguió- un papel dinamizador incontestable que, a la larga, ha dado muchos frutos y continúa dándolos”.

En esta línea hizo hincapié en que “para aquellas corporaciones, la política cultural no solo no era algo accesorio o meramente decorativo sino que formaba parte troncal de la acción de gobierno. Algo que es muy de aplaudir y más en aquellos primeros momentos del nacimiento de la democracia”, apostilló.

El Cronista Oficial de Santa Cruz de La Palma, Manuel Poggio Capote, destaca por su parte que “la sociedad, en aquel momento, tenía el convencimiento de que la cultura era una herramienta de libertad y de formación de la ciudadanía en un territorio como el nuestro, donde ha existido una valiosa cohesión social y una participación de la población muy importante”.

Subraya que la ciudad vivió en el inicio de la democracia una pulsión cultural intensa que fue más allá de lo público. Así entidades de carácter privado como la Sociedad La Cosmológica, bajo la dirección de Antonio Manuel Díaz, inauguró la ampliación de su sede en 1981, coincidiendo con el centenario de su fundación.

Un año antes, el Cabildo reabría la Casa Salazar como Museo de Bellas Artes, mientras que se proyectaba la restauración del antiguo convento de San Francisco, que será posteriormente la sede de este espacio museístico y otro de los principales ejes de la vida cultural de Santa Cruz de La Palma.

El intelectual palmero Juan Régulo Pérez describía estos inicios de la democracia en la Isla como un momento de reencuentro con su mejor versión del pasado. Así las cosas, escribía en 1984 que “La Palma, con la restauración de la democracia, ha retomado el espíritu progresivo y liberal que ha informado la mejor parte de su historia (…) esperamos que estas ideas, inscritas en el espíritu palmero más genuino, permitan a La Palma encontrar nuevas fórmulas para continuar su ilustre historia”.

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