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El convento franciscano de Nuestra Señora de La Piedad de Los Sauces

Desde su fundación en 1614 y hasta su definitiva extinción en 1835, el convento franciscano de la Madre de Dios de La Piedad de Los Sauces fue un singular ejemplo de convento rural aislado en medio del campo. Ubicado en medio de las plantaciones de caña de azúcar de la <<hacienda de los Señores>>, fue el convento más humilde de la provincia donde se vivió con singular observancia el espíritu de la pobreza franciscana.

Tal fundación franciscana fue fabricada con las limosnas y con la ayuda de todos los vecinos de la comarca. Sus habitantes desde La Galga hasta Barlovento, siempre le profesaron, por esa razón, un especial afecto y devoción . En él recibió culto una de las imágenes de mayor y antiguo arraigo en la zona, la Virgen de la Piedad, cuya preciosa escultura, salida hacia 1540 de un taller de imaginería de Amberes – Países Bajos – fue entronizada, tras la supresión del convento, en la vecina parroquia de Los Sauces. Representa el dolor de la Virgen con su hijo muerto en brazos.

Sabemos que en enero de 1547 se hallaba varado <<en el puerto, junto a la ermita de Nuestra Señora de la Piedad>> un barco de pesca que compraron Juan Pérez, zapatero, y Antonio Hernández, pescador. En efecto, según el viajero portugués Gaspar Frutuoso (1567-1568), El Guindaste era <<el puerto donde cargaban los azúcares para Flandes o España, donde va a parar como en un receptáculo toda el agua que sobra del regadío de las cañas y molinos, que hace una estrecha laguna, en cuyas orillas se da mucho ñame blanco, que es años escasos suple el pan, una vez cocido>>.

El paraje donde se situaba esta antigua capilla, a la vera del camino real que aún conduce de la Villa de San Andrés al puerto Espíndola, se ha conservado con el nombre de <<La Ermita>> en recuerdo de aquel desaparecido templo en el que recibió su primer culto la imagen de Nuestra Señora de la Piedad, y más tarde la Virgen de la Caridad.

FUNDACIÓN DEL CONVENTO FRANCISCANO
En 1611, la orden franciscana solicitó la cesión de la ermita de la Piedad para fundar en ella un pequeño convento. En apoyo de la fundación se presentaron las peticiones de los moradores de los términos de Barlovento, Los Sauces y San Andrés. El domingo 20 de noviembre de 1611, el padre fray Nicolás Casarón, vicario nombrado para la fundación, y Salvador Lorenzo, primer síndico del convento, tomaron posesión de la ermita.

Sin embargo, tres años después de la fundación, los franciscanos decidieron cambiar el sitio, trasladando el convento un poco más al sur y demoliendo la ermita vieja de La Piedad. El nuevo emplazamiento fue situado frente a la villa de San Andrés, al otro lado del Barranco del Agua, y bajo la protección de los poderosos dueños de la << Hacienda de los Señores>>. Allí se alza lo que queda de este edificio convertido en establo y almacén.

A través de la documentación existente sabemos que la pequeña casa convento poseía, en 1821, 8 celdas, así como el resto de dependencias imprescindibles para la vida en comunidad, como portería, claustro, refectorio, cocina, salón del noviciado y granero. La iglesia, según consta por un informe del párroco de San Andrés en 1854, era también de pequeñas dimensiones, y se hallaba orientada de poniente a naciente. Presentaba capilla mayor separada de la nave por medio de arco toral, coro alto a los pies del templo y campanario o espadaña exterior con tres huecos para las campanas.

En 1821, el convento fue suprimido por el estado, al igual que el resto de casas monásticas que, por aquel entonces contaban con un número de miembros inferior a doce. El 20 de septiembre de 1827 fue solemnemente restablecido de nuevo. La apertura contó, sin embargo, con la oposición del padre guardián del convento de Santa Cruz de la Palma. Las intenciones eran, según manifestaba el síndico personero de San Andrés y Sauces, aplomar el edificio y llevar la teja que lo cubría para provocar su ruina. El Ayuntamiento manifestó su oposición formal y pidió la apertura del convento como ayuda de parroquia.

Sin embargo la apertura fue por un periodo efímero y en 1835, fue suprimido definitivamente en virtud de la leyes de desamortización. Con la expulsión de los frailes, el edificio comenzó un rápido proceso de deterioro. Tal estado de abandono propició la ruina y, en la noche del 4 de enero de 1854, el techo de la nave de la Iglesia se desplomó, salvándose milagrosamente, la imagen de la Virgen de la Piedad, el retablo y las imágenes de San Francisco y San Diego.

Un año después, el estado sacó a subasta la huerta de riego, con una extensión de 1 fanega, 4 celemines y 32 brazas. La propiedad fue adjudicada junto a las tierras que habían pertenecido a la ermita de San Sebastián en la Villa de San Andrés, en octubre de 1866.
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● Memoria para la declaración de Bien de Interés Cultural del Convento de La Piedad. Dr.D.Jesús Pérez Morera.
● Imagen de Ntra Sra. de la Piedad. Talla flamenca del siglo XVI.
● Vestigios del exconvento. Puerta principal con arco gótico apuntado.
● Vestigios del exconvento. Escalera de subida al balcón de la par

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