Félix González: “Esto no lo hacemos para hablar mal de nadie sino por respeto a nuestras familias. Aquí no hay rencor, sino dolor, mucho dolor”

Pino del Consuelo. LM
La Palma ocupa un lugar pionero en el proceso de recuperación de la memoria histórica en España. Fue en el sur de la Isla Bonita, en Fuencaliente, donde se produjo la primera exhumación judicial , en 1994, de una fosa de represaliados, que albergaba los restos de 5 personas víctimas de la represión franquista, entre las que se encontraba el último alcalde de Los Llanos de Aridane antes de la Guerra Civil, Francisco Rodríguez Betancor.
Un descubrimiento impulsado por familiares de las víctimas para rescatar y dignificar su memoria, que llevó también a que en 2006, se localizaran otras tres fosas, en el mismo entorno, con los restos de otras 8 personas. Donde, entre otras personas, siempre contó con el aliento irreductible de la abogada María Victoria Hernández, así como los trabajos de investigación sobre represaliados llevados a cabo por el químico palmero Alfredo Mederos.
Estos últimos hallazgos dieron lugar a la primera excavación científica que se hizo en Canarias de fosas de la guerra civil, realizada por Arqueocanarias y que aportó una información valiosa y estremecedora sobre los métodos empleados contra estas personas ajusticiadas por las huestes franquistas: todos los cadáveres presentaban disparos en el cráneo a bocajarro.
Este impulso en la búsqueda de las personas desaparecidas en la Guerra Civil tuvo como protagonista a Aralda Rodríguez, cuyo padre -Segundo Rodríguez- fue víctima de la represión. Un empeño en el que no cesó mientras las fuerzas la acompañaron. Como presidenta de la Asociación para la Memoria Histórica dio una gran batalla, no siempre comprendida ni respalda por la sociedad ni las instituciones públicas.
Ese espíritu de Aralda sigue vivo en La Palma por este colectivo, que ahora coordina Félix González, familiar también de una persona desaparecida durante la Guerra Civil en la Isla.

Excavaciones Pino del Consuelo.
Este carácter pionero podría responder, entre otros muchos factores, “al menos yo lo veo así, a que cuanto más agresiva es una situación, la respuesta viene de otra manera, a lo mejor antes”, comenta Félix González. “En La Palma se fue muy agresivo con la gente. Fue una isla que tenía tan poco que ver con la guerra y la sufrió tanto que me parece que quedó esto pendiente. La losa de la represión pudo aplacar todo esto durante años a base de miedo. Pero lo que está latente sale”.
Tan importante para el presidente de la Asociación es hallar los restos de las personas desaparecidas como que “estemos en la búsqueda, porque es una forma de compensar este dolor. Cuando se muere un familiar una de las misiones que se tiene es darle dignidad. Yo, particularmente, hago lo que mi abuela quiso hacer y siempre se lo decía llorando, primero a mi padre, luego a mí y ahora está mi hija, que forma parte de la Asociación. Esto es una especie de reencuentro después de una herida que ocurrió hace muchos años”.
Lo cierto es que las últimas tentativas para localizar las personas que siguen desaparecidas, fundamentalmente en este entorno del Pino del Consuelo, no han dado fruto, “pese a que se ha hecho un esfuerzo ingente”. Pero siguen intentándolo. “Estamos tratando de definir con los nuevos proyectos que tenemos en este emplazamiento” aunque son conscientes de las dificultades porque en este suelo, con el paso de los años, se han producido escorrentías. “Yo sé que están allí y mi tío abuelo sé que está allí como muchos de los que desaparecieron”, apostilla.
Si bien defiende que es importante encontrar los restos de las personas desaparecidas también es importante dignificar este espacio, convirtiéndolo en un lugar de la memoria. “Es una forma de que se sientan queridos quienes fueron tan maltratados”.
De hecho el Pino del Consuelo, que se encuentra al pie de la ladera que sirvió de escenario macabro en los inicios de la Guerra Civil, se ha convertido en un monumento a la memoria y en reconocimiento a los represaliados de La Palma. Entre pinares y viñedos, cerca de la carretera y lo suficientemente lejos del núcleo más cercano (Montes de Luna) para que no se escucharan ni los gritos de dolor ni los disparos de las armas, descansan todavía víctimas de la barbarie en una isla que logró aguantar una semana la legalidad republicana de forma pacífica tras el golpe de Estado.
Son alrededor de 35 las personas desaparecidas todavía en la isla de La Palma. “Aquel puede ser su camposanto, se sabe de quién es la finca, que quede bien acotada la zona, porque allí están. Falta adecuar el lugar para que sea un espacio también de reflexión, para que estas cosas no vuelvan a ocurrir, aunque tengo pocas esperanzas viendo lo que está sucediendo en algunos lugares como Gaza”.

Ramos secos al pie del Pino del Consuelo
Otra de las dificultades que destaca es que no cuentan tampoco con una base importante de ADN para los procesos de identificación de restos hallados. “Hay familias que no se han atrevido, que no han podido con ese dolor”.
Ante la corriente involucionista y revisionista que está escalando en occidente, el presidente de la Asociación confía en que “no todas las instituciones vayan a caer en manos de la barbarie política”. “Aunque haya gente a la que le moleste esta labor, lo que ya no podrán hacer es dar marcha atrás a lo que hemos hecho”.

Grupo de alzados en los montes de Garafía.
Félix González reconoce que en esta etapa “hemos encontrado un apoyo progresivo e impresionante por parte de las instituciones. Hay empatía y nos sentimos bien tratados”. En el nombre del Estado se hizo este desastre y después han venido algunos políticos, en nombre del Estado, a intentar repararlo. Hay una conciencia política ahí que me parece muy sana, humana y conveniente. Pero ahora viene también una contraconciencia, que ojalá tarde”.
Lamenta que haya quien trate de cuestionar las políticas de la memoria como un ejercicio de rencor. “Esto no lo hacemos para hablar mal de nadie sino por respeto a nuestras familias. Aquí no hay rencor, sino dolor, mucho dolor, pero es verdad que hay una confusión intencionada que viene de un pensamiento no racional”.
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