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La Piedad de Los Sauces: Una imagen nacida para el recogimiento

Hoy 15 de agosto, la Virgen de la Piedad volverá a ocupar un lugar especial en la memoria y devoción de Los Sauces. Su presencia forma parte de una tradición profundamente arraigada, pero detrás de la imagen que hoy conocemos existe una historia mucho más antigua, vinculada a una ermita junto al antiguo camino real, a un convento franciscano y a uno de los conjuntos artísticos flamencos más singulares que conserva La Palma.

La historia comienza en la antigua Hacienda de los Señores, donde a mediados del siglo XVI se levantó una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Piedad. En 1546 ya se encontraba edificada y poco después en 1574, la documentación vuelve a situarla junto al puerto del Guindaste, el lugar de por donde salía el azúcar del ingenio para Flandes y España.

Fue allí donde recibió culto inicialmente la imagen de la Piedad, una escultura atribuida por la profesora Constanza Negrín Delgado a un taller de Amberes hacia 1540. Se trata de una obra de extraordinaria calidad, en la que el dolor de María ante la muerte de su Hijo aparece expresada con una serenidad contenida, muy alejada del dramatismo de épocas anteriores.

Pero hay un detalle de la propia escultura que resulta especialmente revelador.

La Piedad no fue concebida como una imagen procesional. Fue creada para ocupar un lugar concreto, una hornacina, y ser contemplada frontalmente. Su parte posterior, menos elaborada, y su concepción volumétrica indican que el artista no pensó en una escultura destinada a ser contemplada desde todos sus ángulos, sino en una imagen integrada en un espacio arquitectónico determinado.

Las investigaciones del profesor Jesús Pérez Morera han permitido reconstruir el extraordinario conjunto del que formaba parte. La Piedad se encontraba en el interior de un tabernáculo-hornacina mixto, protegido por dos puertas pictóricas. Estas estaban formadas por las tablas que representan a Santa Catalina y Santa Bárbara, atribuidas al ámbito de Pieter Coeke van Aelst y conservadas actualmente en el Museo Insular de La Palma.

Al cerrarse, aquellas dos pinturas protegían a la imagen escultórica; al abrirse, descubrían a la Virgen de la Piedad en el centro. Escultura y pintura formaban una unidad concebida para un espacio de recogimiento y contemplación.

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Aquella primera ermita daría paso, a comienzos del siglo XVII, al convento franciscano de Nuestra Señora de la Piedad. Los franciscanos tomaron posesión de la antigua ermita en 1611 y, pocos años después, trasladaron el convento a un nuevo emplazamiento, frente a San Andrés y al otro lado del Barranco del Agua. Allí permanecería hasta su definitiva supresión en 1835.

Fue un convento humilde, sostenido en buena medida por las limosnas y la ayuda de los vecinos de toda la comarca. Desde La Galga hasta Barlovento existió una especial vinculación con aquella comunidad franciscana, y sobre todo con la imagen de la Piedad.

La historia del convento terminó de manera trágica. Tras la desamortización y el abandono del edificio, la noche del 4 de enero de 1854 se desplomó la cubierta de la Iglesia. La Piedad, el retablo y las imágenes de San Francisco y San Diego se salvaron milagrosamente.

La imagen acabaría trasladada a la parroquia de Montserrat de Los Sauces, donde desde entonces ha permanecido estrechamente ligada a la vida religiosa del municipio. Y aquella escultura que nació para la quietud de una hornacina terminó también incorporándose a la tradición procesional del pueblo.

Este 15 de agosto, cuando vuelva a salir al encuentro de sus vecinos, conviene recordar también aquella primera imagen, silenciosa y protegida en su hornacina, detrás de las puertas de Santa Catalina y Santa Bárbara. Porque conocer la historia de la Piedad es también una manera de comprender mejor la historia y sensibilidad artística de San Andrés y Sauces.

Fuentes:
Constanza Negrín Delgado, Fundación Canaria de Arte Flamenco.
Jesús Pérez Morera, Arte en Flandes en la Isla de La Palma y La Cultura del Azúcar en las Islas Atlánticas.
Fotografías:
Imagen de Nuestra Señora de la Piedad . Amberes hacia 1540.
Familia y Convento de la Piedad al fondo. Archivo General de La Palma. 1920. Coloreada y restaurada por Abraham Tomás Díaz Abreu.

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