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122 años de luz en San Andrés y Sauces: Historia del alumbrado público y la llegada de la electricidad

Hay conquistas técnicas que cambian para siempre la realidad de una comunidad. A finales del siglo XIX y principios del XX, la noche en San Andrés y Sauces era un dominio reservado a las tinieblas, apenas roto por la pálida e inconsistente llama de los faroles de petróleo ubicados en los puntos más neurálgicos del municipio. Sin embargo, la llegada de la luz eléctrica no fue en nuestro pueblo un acontecimiento imprevisto ni repentino, sino una larga y admirable travesía donde confluyeron la visión de ingenieros ilustrados, la tenacidad municipal y la fuerza de nuestras aguas.

Pocas épocas después de que Thomas Alva Edison encendiera las primeras bombillas en Nueva York en 1882, la isla de La Palma demostró una precocidad asombrosa. Santa Cruz de La Palma abría camino con la mítica central de <<El Electrón>> en el Barranco del Río. Pero Los Sauces no se quedó atrás; ya en la temprana fecha de 1902, la agudeza del visionario ingeniero mecánico e inventor Isidro Ortega concibió la audaz idea de aprovechar el caudal del molino hidráulico de Pedro Lugo García para generar corriente. Aquel célebre Molino <<El Regente>> —erigido en 1873 por el marqués de Guisla Ghiselin— se convertía así en la cuna pionera de la energía local.

Gracias al impulso decidido de hombres de su tiempo como el médico Antonio Martín González, el alcalde Anselmo Herrera Rodríguez y el primer teniente de alcalde Simón de Paz Martín, la suscripción voluntaria vecinal hizo posible la compra de 12 faroles para el casco y 6 para La Alameda. La noche del 12 de septiembre de 1904 —en plenas fiestas de Montserrat— ha de recordarse como una fecha memorable: las plazas de Los Sauces se llenaron de vecinos maravillados que paseaban, por primera vez, bajo el resplandor de la electricidad. Este año, cuando la procesión de Nuestra Sra. de Montserrat vuelva a salir la noche del 12 de septiembre y “Los Viejos” nos alegren con sus sones cubanos, se cumplirán 122 años de aquel hito histórico.

La consolidación y el esplendor municipal (1928-1930)
Sin embargo, aquella experiencia pionera requería aún de una infraestructura estable y duradera. El alumbrado público definitivo llegaría a finales de los años veinte. En la Sesión Extraordinaria de junio de 1928, el Ayuntamiento examinó las propuestas de don Atilio Duque Batista y don Antonio Ramos Pérez para suministrar energía de 220 voltios durante seis horas diarias, hasta la medianoche. Es entrañable releer el acta de aquella época: las bases estipulaban con generosidad que la luz se mantendría encendida durante toda la noche en las fechas más señaladas del calendario afectivo del pueblo —las fiesta patronales en honor a Nuestra Señora de Montserrat, las noches de Carnaval y la Nochebuena—.

La transición hacia un sistema municipal completo avanzó con rapidez. En 1929, la concesión de Ramos Pérez pasó a manos de don Manuel Fernández Rodríguez, al tiempo que en abril de ese mismo año la luz sustituye los antiguos faroles de petróleo de San Andrés. Para 1930, tras reestructurarse los contratos y rescindir la planta de La Lama operada por el Sr.Duque Batista, don Manuel Fernández Rodríguez asumió de manera unificada el servicio privado y público de la localidad, garantizando el suministro desde La Plaza y la Iglesia hasta Las Toscas, Las Roseras, Bajamar o el Poiso.

De la iniciativa privada al Salto del Mulato
El devenir de la luz en San Andrés y Sauces no se explica solo por las bombillas de sus calles, sino por la titánica obra de ingeniería que se llevó a cabo en sus cumbres. Ya desde 1909, Julián Van Baumberghen y Armando Yanes atisbaron el potencial hidráulico de los Nacientes de Marcos y Cordero. Tras años de litigios y debates sobre su naturaleza pública, en 1913 se aprobó la concesión de 101 litros por segundo para un fin exclusivo: elevar un salto de 570 metros de desnivel en el Lomo de Mulato destinado a la producción eléctrica.

A medida que la demanda crecía y la explotación de pequeñas plantas locales resultaba antieconómica, el Ayuntamiento decidió adquirir la planta municipal en febrero de 1949, para terminar integrando el servicio en 1951 en la empresa <<Riegos y Fuerzas>> de La Palma, concesionaria del Salto de <<El Mulato>>, instalación que posteriormente pasaría a UNELCO.

La historia del alumbrado público en San Andrés y Sauces nos recuerda que la modernización no fue un regalo traído de fuera, sino el fruto del trabajo, la inventiva y el compromiso de hombres y mujeres que creyeron en el futuro de su tierra.

Fuentes bibliográficas consultadas
● Batista Medina y Hernández López. San Andrés y Sauces… una mirada a su pasado,
● Martín González, Miguel A. La lenta modernización de la economía en la Isla de La Palma.
● Lorenzo Tena y Poggio Capote. Molinos hidráulicos harineros de la Isla de La Palma.
● Periódico Las Canarias 1902. Planta eléctrica en San Andrés y Sauces.
● Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Actas de Pleno.
● Documentación gráfica: Fotografía del casco de Los Sauces. 1940. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham T. Díaz Abreu.

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