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Aridane, la ciudad de los faroles verdes y blancos

Algunas veces por circunstancia que no sabríamos explicar a uno le apetece, desde lo más profundo, escribir de cosas menudas, de cosas inapreciables, de cosas viejas, de cosas que fueron y no sabíamos. Nos refugiamos en lo pequeño, en lo que no ocupa titulares a lo grande y tampoco discrepancias sociales o políticas. Al final te surgen sentimientos reconfortantes y curiosos como espero consiga trasmitir al lector con esta historia menuda de Aridane de hace 100 años.

En este caso nos ocupa el color de los faroles de alumbrado públicos de la ciudad de Los Llanos de Aridane, en la isla canaria de La Palma. En 1919 el Ayuntamiento invierte recursos económicos en la actualización y mantenimiento de los faroles de luz de carburo, en esos años no eran más de 15 puntos de luz repartidos por el municipio. Deberíamos esperar unos tres años más para el establecimiento del alumbrado eléctrico público y domiciliario contratado de la compañía grancanaria Blandy Brethers. Se establecieron en la calle Convento (hoy Viudas Blancas), en lo que seguimos llamando la “fábrica de la luz”, primero con energía de un motor de carbón y más tarde con un motor desguasado de un submarino alemán contendiente en la Gran Guerra europea, de carburante líquido.

En 1919 la corporación municipal se plantea una intervención destacada en unos 15 faroles, no eran más, repartidos por las calles del núcleo urbano de Aridane. El 25 de junio de 1919 se pagaba al comerciante Camilo Acosta 14,50 pesetas “por su cuenta de varios depósitos de carburo y máquinas para el alumbrado de la plaza” y ese mismo día a Pablo Magdalena se le abonaba 5.85 “por importe de tubos para el alumbrado público comprados en Tazacorte”, en ese año la hoy villa y puerto de Tazacorte pertenecía a Los Llanos de Aridane y contaba con establecimientos comerciales destacados.

El mantenimiento de los faroles de las vías públicas necesitaba “composición” y para ello se abona a Camilo Acosta Lorenzo, quien emplea 11 días de trabajo, por la “composi­ción de faroles”. Cada jornal se facturó a 5 pesetas, que hizo un total, incluido los materiales, de 87.55 pesetas. No llegamos a comprender si el trabajo de Camilo Acosta fue hacerlos totalmente nuevos o recomponer los ya existentes. Al comerciante Tomás Demetrio Felipe, con comercio en la Calle del Medio desde 1907, se le adquiere 15 pies de riga en 2 palos de 2×3, para la escalera de los faroles, por valor de 13,50 pesetas. La escalera fue construida por el carpintero Eduardo González Gómez con un coste de 8 pesetas.

Para completar la actualización de los faroles se adquiere al comerciante José María Pérez, “para el pintado de los faroles”, pintura blanca y verde y 3 litros de aceite preparada. Por este documento, de fecha 23 de diciembre de 1919, sabemos el color real de los viejos faroles de Aridane y supongo que también de otras poblaciones. Los faroles en color verdes y blancos los pintó Pablo Magdalena Martín y cobró por su trabajo 20 pesetas. Esta es la razón de ver las farolas de báculos del Nacimiento Municipal 2019 pintadas en verde y blanco.

Pablo Magdalena fue un asiduo operario municipal que hacía de todo. Entorno a 1909 era el encargado del encendido y apagado de los faroles y pintaba la casa consistorial y escuelas. También le abonan pagos por “dos días de trabajo arreglando árboles de las calles y carretera de Argual” y por el “regado de los árboles de las calles de la ciudad”, correspondiente a varios meses de 1918 y 1919. Los árboles de las calles de la ciudad deben corresponder a los de las plazas “grande” y “chica” y a las acacias de la calle Real sembradas en 1915.

Hoy las luminarias públicas, de báculos o empotradas en los inmuebles, de pueblos y ciudades son de color negro o gris plata como si de un “uniforme” se tratara. En nuestra opinión se debe al engaño, involuntario, que nos ha llevado las antiguas fotografía en blanco y negro y nadie, que sepamos, ha dudado del actual color. A mi, personalmente, me lleva la imaginación romántica y nostálgica a “ver y mirar” a aquellos faroles de Aridane, entorno al año 1919, pintados al aceite con pintura verde y blanca.

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