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Opinión
Horacio Concepción García

La segregación de El Paso

  • Tras esta lucha por la independencia, se escondía una crisis agraria importante

Grupo de sacerdotes 1902 Fuencaliente (Miguel Brito) Archivo General de La Palma.

El 13 de abril de 1837, en la Diputación Provincial de Canarias, el diputado don Antonio López Monteverde, expresa la voluntad de los vecinos del pago de El Paso de segregarse del municipio de Los Llanos de Aridane [1]; se celebraron elecciones el 24 de junio, en la ermita de Nuestra Señora de Bonanza, y un día después reunidos en junta para la elección del primer Ayuntamiento, este quedó constituido por: su alcalde, don Manuel Taño, seis regidores y un síndico procurador[2]. Le fue concedida su secesión, por Real Decreto el día 14 de agosto[3], pero los expedientes y recursos por parte de ambas corporaciones, contra los acuerdos del Ministerio de la Gobernación, a causa del   deslinde de los terrenos mancomunados, tuvieron eco hasta 1967, cuando El Paso promueve juicio de mayor cuantía contra los Heredamientos de las Haciendas de Argual y Tazacorte; 130 años en los que se presentaron un total de 1.408 documentos entre certificaciones, planos, escritos de defensa, etc.[4].

Don Manuel Taño o Manuel de las Paredes (1800-1855), quien vivió casado con doña María Taño Capote (1798-1852), fue el principal adalid de la segregación del municipio; anteriormente había sido regidor del Ayuntamiento de Los Llanos, cargo mediante el cual fue tentado para dominar los espíritus separatistas de El Paso: «frenar el impulso patriota de sus hijos»[5]. Ejerciendo su labor en la corporación llanense, Manuel Taño es acusado de desobediencia por parte de su alcalde, al negarse a conducir un reo de aquella mazmorra a la de Santa Cruz de La Palma; después de estos hechos es llevado ante la justicia, siendo la sentencia totalmente absolutoria para el denunciado. Tras ser elegido alcalde de su pueblo sostiene un arduo litigio con don Miguel Febles y Fontes (1788-1864), cura párroco de Los Llanos y de El Paso, al solicitar que se erija en parroquia la ermita de Nuestra Señora de Bonanza, templo el cual había principiado el alférez Salvador Fernández en 1691[6]; esta disputa hizo que en 1838, perdiera la alcaldía debido a las presiones políticas y eclesiásticas, ocupando de nuevo la misma el 2 de febrero 1848[7]. Uno de sus primeros cometidos fue recuperar los documentos que habían sido robados la noche del 28 de mayo de 1847, concernientes a los 10 primeros años del Ayuntamiento. En el momento que sucedieron estos hechos, era alcalde don José Antonio Carballo Wangüemert, quien curiosamente presidía la corporación llanense cuando ocurrió la segregación, a la que se opuso férreamente. Los manuscritos usurpados no aparecieron, relacionándose con el posible germen del hurto, que estos acreditaban la pertenencia de ciertas tierras al municipio de El Paso[8]. En 1849, Carballo Wangüemert, presentó un manifiesto firmado por 66 vecinos de El Paso, los mayores contribuyentes, solicitando incorporarse nuevamente a la jurisdicción de Los Llanos[9].

Las factores religiosos tuvieron gran importancia en esta causa, y fueron el reflejo de la sociedad palmera de principios del siglo XIX, la cual estaba formada por una gran fragmento de sacerdotes, como queda puesto de manifiesto en el número de estos que se vieron implicados en dicho proceso: don Miguel Febles y Fontes, don Antonio Sosa Pérez, capellán de El Paso y párroco del pago de las Manchas, don Antonio Gutiérrez Pino, presbítero quien servía por enfermedad de don Antonio Camacho Pino, su primo, en la ermita de San Miguel del pago de Tazacorte, don Antonio Pino Hernández, presbítero y don Francisco Antonio de León, presbítero[10]. La cantidad de clérigos y religiosos existentes, contenía su origen en las condiciones socio-económicas de la isla, la cual desde el siglo XVIII atravesaba por penurias y calamidades; sus producciones agrícolas eran insuficientes para el abastecimiento de la población. Los informes de la época presentan importantes condicionantes naturales: se trataba de una isla sumamente pendiente por su estrechez y elevada altura, donde las lluvias arrastraban al mar la mayor parte de las tierras cultivadas, dejando una superficie árida, llena de peñascos y cortada por barrancos. Por otra parte, las lavas hacían estéril una gran parte de los terrenos de la isla y el que quedaba cultivable era poco productivo por la falta de riego[11]. A partir de 1836 la desamortización eclesiástica, promulgada por el ministro Juan de Dios Álvarez Mendizábal (1790-1853), provoco que  el Estado Liberal expropiara a la Iglesia Católica las fincas rústicas y urbanas del clero, para nacionalizarlas y posteriormente venderlas a los particulares en subasta pública, con el fin de obtener los recursos económicos necesarios para la Guerra Carlista, liberar la deuda pública y atraerse a una clase media burguesa-rural hacia las posiciones del liberalismo. El Estado se comprometía a compensar a la Iglesia haciéndose cargo de los gastos del culto y del clero[12].

El obispo don Luis Antonio Folgueras y Sión (1769-1850), que visitó la Palma entre 1830 y 1832, ya se refería a los aspectos extremos representados en el número de religiosos y a su  nivel de adiestramiento y procedimiento[13], «se extrañaba», porque la disciplina eclesiástica no era la correcta para el fortalecimiento de la fe popular: «La falta de formación e instrucción religiosa se reflejaba lógicamente en actitudes, comportamientos y gestos que, sin entrar en su valoración moral, definían sin duda todo un ambiente y un nivel de fe, o mejor quizá, de falta de fe».[14] Con objeto de solventar estas carencias, en sus Mandatos el prelado dispuso la creación de las conferencias morales para el clero de la ciudad, y reuniones quincenales para el párroco de Los Llanos y a los cuatro sacerdotes de su jurisdicción, estando exento de las mismas el clero de los demás lugares de la isla dada la calamitosa situación de los caminos[15]. La Palma había vivido durante siglos él aislamiento e inconexión con obispado de Las Palmas, salvo en las Visitas Pastorales realizadas por los obispos, muy espaciadas en el tiempo, así la primera visita realizada por el obispo Folgueras y Sión, duro casi dos años de su gobierno.

El 17 de agosto de 1837, el ayuntamiento de El Paso, manda expediente al Obispado de la Provincia, en el que solicita se erija en parroquia su ermita, este fue el comienzo del litigio entre la citada corporación y el párroco Miguel Febles, quien era poseedor de los derechos parroquiales y sus emolumentos, de los que se reservó una gran parte después de la segregación[16]. El 10 de octubre reunidos en la plaza de la ermita, don Manuel Taño, con varios presbíteros y algunos vecinos, se les acerca Miguel Febles, acusando al nuevo consistorio de robar un Boletín Oficial remitido al ayuntamiento de Los Llanos, en el cual se hallaba la orden del deslinde de los terrenos propios, con el fin de perjudicar a su persona. Además el susodicho los acusa también de suspender los trabajos que él había ordenado en un pedazo de tierra ubicado en La Caldera (que era su beneficio) y de haber desbalijado sus pertenencias, exponiendo haber gastado en este lugar «algún metálico» que le había prestado un «ciudadano honrado», y de echar a sus peones que fueron escoltados hasta la cuidad. Los allí presentes escuchan con asombro lo expuesto por el párroco y el ayuntamiento presenta queja contra él, solicitando sea castigado y corregido con las penas correspondientes por: «las expresiones calumniosas que el mismo profirió escandalosamente en ofensa de dicha corporación, en cuya lengua debe brillar la moral más pura». Las disputas ente el párroco y el ayuntamiento continuaron cuando este se niega a facilitar a la corporación la nota de nacidos, casados y muertos en su demarcación en el último semestre del año. El Obispado de la provincia no tomo medidas contra Miguel Febles, atribuyendo todos estos hechos a una maquinación surgida del odio y la venganza, fruto de la rivalidad entre las dos corporaciones[17]. Finalmente el municipio de El Paso consiguió su independencia parroquial por Real Orden de 18 de mayo de 1885[18].

Tras esta lucha por la independencia en las tierras de El Paso, donde todavía resonaban las imprecaciones de Tanausú, se escondía una crisis agraria importante y la derrota profunda del campesinado palmero, no sólo en la propiedad de la tierra, sino también por el mantenimiento de algunos vestigios de vasallaje, que custodiaba la oligarquía terrateniente, donde se fundamentaron las bases de la implantación de la propiedad burguesa-rural durante este siglo.

Horacio Concepción García

[Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias]


[1] Archivo Municipal Los Llanos de Aridane [AMLL], documentación sobre deslindes (legajos varios).

[2] Ramos Pérez ,Wifredo. «El municipio de El Paso». En: Crónicas de Canarias 2005 [Las Palmas de Gran Canaria]: Junta de Cronistas Oficiales de Canarias, V.1 pp.145-146.

[3] Casas Pestana, Pedro José de las (1898). La isla de San Miguel de La Palma: su pasado, su presente y su porvenir (bosquejo histórico). Introducción de Germán González González, [Santa Cruz de Tenerife]: Imp. de A.J. Benítez, 2004, pp.146-147.

[4] AMLL, Op. cit. (legajos varios).

[5] Ibídem.

[6] Cazorla León, Santiago. Beneficios y ayudas de parroquia en la Isla de La Palma [Santa Cruz de La Palma Litografía La Palma]: 1999, p.100.

[7] Pérez García (1985-1998), Jaime. Fastos biográficos de La Palma. [Santa Cruz de La Palma]: Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma: Caja General de Ahorros de Canarias, 2009. p.387.

[8] Núñez Pestano, Juan Ramón, Viña Brito, Ana del Carmen, Hernández González, Carmen Luz, Alfaro Hardisson, Emilio, Fernández  Rodríguez, María Lourdes, Larraz Mora, Alejandro, Hernández Hernández, María Rosa. Catálogo de documentos del Concejo de La Palma (1501 – 1812) Instituto de Estudios Canarios en la Universidad de La Laguna [San Cristóbal de La Laguna]: Fontes Rervm Canariarvm, 1999, V. 1 p.19.

[9] AMLL, Op. cit. (legajos varios).

[10] Archivo Diocesano de La Laguna [ADLL], Documentación organizada por pueblos, El Paso, caja 65.

[11] Concepción García, Horacio. Genealogías de Puntagorda: las dispensas matrimoniales de la parroquia de San Amaro. [Isla de La Palma]: Cartas Diferentes Ediciones 2013, pp. 12-14.

[12] Brines i Blasco, Joan. «Reforma agraria y desamortización en la España del siglo XIX». En: Revista de Historia Moderna Nº7. [Valencia]: Universitat de València, 1978.

[13] Núñez Muñoz, María F. «Situación eclesiástica y religiosidad popular en La Palma en el primer tercio del siglo XIX». En: Revista de Historia Canaria Tomo Nº 38 [La Laguna-Tenerife] Universidad de La Laguna Nº174 1952-53 p.491

[14] Ibídem, Op. cit.  p.507.

[15] Ibídem, Op. cit.. p.493.

[16] Lorenzo Rodríguez, Juan B. Noticias para la historia de La Palma. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios [Santa Cruz de La Palma]: Cabildo Insular de La Palma. 1975-2000, v. 1 pp. 114-115.

[17] [ADLL], Op. cit. El Paso, caja 65.

[18] Lorenzo Rodríguez, Juan B. Noticias para la historia de La PalmaOp. cit. v. 1 pp. 114-115.

 

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