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Opinión
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Este invierno está lloviendo...¿Nos olvidamos de la sequía?

El despilfarro y la mala gestión hidrológica continúan

Canal LP1.

Hagamos memoria, que la tenemos muy débil: Después de muchos inviernos consecutivos de escasez de lluvias y ausencia de nieve en las cumbres, después de que la sequía avisara reiteradamente y no se tomaran las medidas preventivas necesarias desde los poderes públicos, después de que muchos manantiales, galerías y pozos mermaran su caudal, este verano pasado llegamos a situaciones de escasez en el abasto público y en el regadío como no se recordaban. De forma escasa al principio, pero luego ya más atronadora, la sociedad palmera, los consumidores, los regantes, los agricultores, comenzaron a dejarse oír, primero, y organizar sus quejas, después. Entonces, de prisa y corriendo y a última hora, comenzaron los responsables de dirigir la cosa pública a afrontar la situación de angustia que nos afligía. Para ello lanzaron a los medios un lema, un mantra cuasibudista, una letanía, una consigna claramente política y cortoplacista, repetida ad nauseam: “vamos a meter más agua en el sistema”. Que el sistema fuera un colador de pérdidas monstruosas, se dejó de lado, para el cajón de los proyectos del “ya veremos más adelante”.

Pues bien, afortunadamente, este invierno parece que está lloviendo, y también nevando. La isla está reverdeciendo, el campo está regándose con el agua del cielo. El paisaje está precioso, encantador, lo cual, en estos tiempos de pandemia, ayuda mucho a levantar el ánimo. En unos sitios las precipitaciones han sido abundantes, en otros no tanto, pero la felicidad ha vuelto. Pero….¿cuánto nos va a durar esa alegría? ¿Se han corregido los errores que nos llevaron a la situación del pasado verano? ¿Hemos aprendido de los errores? ¿Los usuarios de agua, tanto de regadío como de abasto público (todos) podemos permitirnos el lujo de bajar la guardia y dejar de estar alerta, organizados, exigentes? Si lo hacemos, flaco favor nos haríamos a nosotros mismos. La prevención de los incendios se realiza en invierno…y la prevención de la sequía y escasez de agua…también. Veamos con detalle cómo se están haciendo ahora las cosas, y cómo están las perspectivas de futuro.

Estado de la capa freática. No está recuperada, ni mucho menos. La sequía ha sido de años y años consecutivos, y el nivel de las aguas subterráneas ha bajado terriblemente. Se ha visto en la baja calidad de las aguas de pozos, y la merma de los caudales de nacientes y galerías. En un solo buen invierno, ni con lluvias tipo monzón en las medianías y unas nevadas tipo Laponia en las cumbres, se podría lograr la recuperación de los antiguos niveles de las aguas subterráneas, que es nuestro mejor, más barato y mayor embalse. Se necesitarían varios años de buenos, buenísimos inviernos. Pongo un ejemplo demoledor, para el que no hace falta ser especialista hidrológico, sino tener los ojos bien abiertos, y la mente racional: Existen en la isla bastantes manantiales que nunca, nunca se habían secado, y que en el último año dejaron de manar. Ahora, con estas lluvias y nevadas, vuelven a tener agua…pero muy poca, muy lejos de los antiguos caudales. Es decir, el “embalse subterráneo” del acuífero se ha recuperado…algo, pero es no es suficiente. Por tanto, cuando nos dicen que “tenemos los embalses llenos”…es una media verdad, casi una mentira. Nuestro principal embalse, el grande, el imprescindible, que es la capa freática, no está lleno, ni mucho menos. Sigue bajo mínimos. Y para más inri, seguimos en esta isla con el absurdo de tener todavía bastantes galerías sin tranque, es decir, que no se pueden cerrar cuándo llueve y su agua no es necesaria, para así contribuir a la recuperación de la capa freática. ¡¡Agua de galerías al barranco, que ahora sobra, es la consecuencia de esta negligencia!!

Reparaciones de las pérdidas: Esta es la parte más vergonzosa, cortoplacista y de peor gestión, aunque digan lo contrario los responsables del Consejo Insular de Aguas. A nivel de canales de distribución del agua de regadío, sea pública o privada, la conducción es de pena. Y lo que se está haciendo son simplemente apaños para salir del momento. Hay canales fundamentales, como el importantísimo que lleva el agua al Sur, hacia Fuencaliente, desde el norte más lluvioso, que se está “reparando” (un colador de pérdidas monstruosas hasta ahora) con “láminas” de impermeabilización. ¿Y por qué no se arregla con un buen tubo, de gran capacidad y metálico, que es lo lógico y más eficaz a la hora de minimizar las pérdidas? El apaño de enlaminar el viejo y obsoleto canal es “pan (agua) para hoy, hambre (sequía) para mañana.” Los canales de ese tipo, con los frecuentes desprendimientos de tierra y rocas que hay en la isla, sufren daños, roturas, grietas, con frecuencia, que se convierten en cortes de suministro, fugas que luego sumadas alcanzan cantidades escandalosas, facilitan la continuación del nada raro “deporte” de “conexiones ilegales (robos de agua”) etc. etc. Y hay más canales en la misma o peor situación. Sugiero echar un vistazo, por ejemplo a la zona de El Time, por donde se lleva agua de regadío a la sufrida zona de la Punta de Tijarafe. El canal que atraviesa horizontalmente el risco es un colador de vergüenza, por múltiples pérdidas. Asimismo, junto a la carretera, cerca del mirador, hay una conducción que atraviesa el risco por un túnel y que, debajo del borde de la vía de circulación, hay un enorme y precioso jardín de “haraganes”. Planta que, como todos saben, solo vive donde hay un frecuente aporte de agua = Pérdidas de agua asimismo escandalosas.

Por otro lado, tenemos el caso de los sistemas de distribución de agua de los ayuntamientos. Parece que el exitoso ejemplo de Los Llanos de Aridane durante los 10 últimos años, no se viraliza, salvo en el caso de Mazo, que hizo recientemente lo mismo: revisar a fondo toda la red de distribución, descubriendo que perdía 3 de cada 4 litros de agua potable (75%). La reparación de esta red de Los Llanos ha supuesto no solo reducir a la mitad las facturas municipales de agua, sino derivar todo ese superávit líquido hacia el regadío…que bien que lo necesitaba. ¿Cuándo piensan hacer lo propio el resto de ayuntamientos? ¿Cuándo, para que nos fiemos de ellos, harán una auditoría oficial que demuestre cuánta agua compra el municipio y cuánta llega realmente a los usuarios, y cuánta es la diferencia, es decir, las pérdidas en red? Ya están tardando.

Asimismo, también tenemos las pérdidas absurdas del sistema de distribución de regadío a través de la medieval fórmula de la “dula”. Ejemplo típico: Si esta semana ha llovido, y le toca regar a fulano y mengano según la dula, se les envía el agua que les toca, sí o sí. Si tienen estanque, la guardan. Si no, como no necesitan regar, pues que siga “para abajo”, es decir, para el barranco, el malpaís o el mar. Este invierno, en las épocas de lluvia, este espectáculo lamentable lo hemos podido ver en múltiples lugares de nuestra isla.

Depuración y reutilización: Aquí el desastre es casi total y absoluto. Solo una mínima parte de las aguas negras de la isla se depuran. La mayoría de estas aguas contaminadas van al mar o al subsuelo en pozos negros, con el enorme perjuicio medioambiental que suponen, amén de las multas que la Unión Europea ya nos está tramitando por estar en la ilegalidad frente a las normas de la UE. Y allí donde sí se depura, pues ésta no es completa, no llega a la fase 3 y, por tanto, aunque ya no es agua contaminante, no sirve para el regadío. Unas posibilidades enormes que estamos, una vez más, despilfarrando.

Las Balsas Pendientes: Vicario (Tijarafe) y estanques: La historia interminable del nunca acabar. ¿Cuántos años lleva esta obra de Vicario? Más de una década, seguro. Y sin perspectivas de terminación. Con este buen invierno que estamos teniendo, hubiera sido fundamental tener este embalse terminado para poder llenarlo. Pues no. Solo se habla de la Presa de Vicario cuando hay una gran sequía, y la gente está nerviosa. Entonces, para engañarnos como a pardillos y taparnos la boca, “anuncian” un nuevo presupuesto para mover unas cuántas piedras o echar una nueva capa de cimentación y….a seguir esperando. Y del proyecto de hace años que anunciaron de “recuperación e interconexión”, de parte de los estanques del Valle de Aridane, que se quedaron abandonados cuando llegó el riego por aspersión….nada de nada. Un anuncio electoralista más, de tantos que nos hacen desde la clase política profesional, y que luego se quedan en eso, promesas hechas sin intención de llevarlas a cabo.

Atrapanieblas y mejora infiltración. En este aspecto, un absoluto desierto de gestión, a pesar de que, años ha, se nos quiso vender la moto de que se iniciaba un nuevo y esperanzador proceso novedoso de obtención de agua. Con respecto a los atrapanieblas, hace más de una década que el Cabildo, previa ampulosa nota de prensa, instaló dos atrapanieblas en la zona de la Hilera, cumbres de El Paso. Aseguraron que eso era el “inicio” de todo un plan y tal y tal. Actualmente han desmantelado uno de los puntos de mallas, y el otro tiene un mantenimiento de pena.

Sobre la mejora de la capacidad de infiltración, es bien conocido que cierto tipo de obras, poco costosas, en los lechos de cursos de agua intermitentes, ayudan, y mucho, a la mejora de la captación del agua en el subsuelo. En unos barrancos con pozos en su cauce que se están salinizando, y en que las aguas torrenciales corren rápidamente hacia el mar, pero poca pasa al subsuelo, estas posibilidades esperanzadoras no se han llevado a cabo. Eso a pesar de que, según me han informado fuentes creíbles, sí se hizo una pequeña experiencia piloto de este tipo en un barranco del valle de Aridane hace años, y resultó muy positiva, pues mejoró la captación de agua de un pozo cercano. Otra oportunidad perdida.

A la población que se preocupó y movilizó por la sequía pasada:
Una petición, un ruego, una súplica. No bajemos la guardia, no nos olvidemos de las penurias con el suministro de agua todavía cercanas que sufrimos. No se están haciendo bien las cosas. Nos están engañando, nos venden humo. La sequía próxima, es muy probable que no se tarde mucho en repetirse. Hay que estar atentos, hay que exigir, hay que hacer sentir a los poderes públicos responsables de la gestión del agua que no se nos ha olvidado la sequía, y que queremos soluciones de futuro, no apaños momentáneos para salir del paso. O lo hacemos así, o pronto lo lamentaremos.

Fdo. Tomás Ramos.

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