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Estudios de Formación Profesional sin Educación Física

Un error inexplicable que habría que enmendar

Con excesiva frecuencia, en el mundo de la educación  del que acabo de jubilarme, las grandes declaraciones políticas, los proyectos ambiciosos, los principios bienintencionados…no se corresponden con las decisiones concretas impuestas desde arriba, con las que tiene que bregar el docente. Ejemplos habría para dar y repartir, para escribir, no un libro, sino una enciclopedia. Por ello, mejor es centrarnos en un caso concreto, en lugar de divagar de forma general.

Veamos el tema de la Educación Física en la enseñanza obligatoria. La tenemos en Educación Infantil, en Educación Primaria, en Educación Secundaria hasta 1º de Bachiller, y opcional en 2º de Bachiller.  Pero en Formación Profesional, nada de nada. No existe, salvo que el ciclo profesional que se estudie, esté relacionado directamente con la actividad física, como para acceder, por ejemplo, a la titulación de  Monitor Deportivo.  ¿Motivo de esta carencia? Desconocido. Pensemos en primer lugar qué se dice sobre la necesidad cada día más perentoria de la práctica  del ejercicio activo, del deporte, de la Educación Física. Pues todos estamos de acuerdo en que nuestra sociedad  se está haciendo cada vez más sedentaria, que los juegos y distracciones son cada vez  menos físicos y activos. Que esto está dando lugar a la aparición en edades cada vez más tempranas de padecimientos que hasta ahora eran cosas de segmentos de la población de edad avanzada, como diabetes tipo 2, colesterol, obesidad, presión arterial alta….Que todo esto deteriora la salud de población y aumenta el gasto médico y farmacéutico del país…Para evitar todo esto, se insiste, se insiste y se insiste en la importancia de la práctica del  ejercicio físico en los centros educativos y la enseñanza de las bases de una correcta alimentación. Pues de todos esos temas se encarga el área de Educación Física. Por tanto, es más que incompresible la ausencia de esta área educativa para el joven alumnado de Formación Profesional.

Parece ser… ( pero la cosas de palacio van despacio… y la burocracia aún más)…que hay al respecto algún debate inicial en las altas instancias educativas,  con visos de reforma y cambio, en este aspecto. Esperemos que no tarde mucho. Pero existe un sector de la Formación Profesional, la Básica, FPB, en que este cambio no es solo necesario y conveniente: Es urgente. Y, además, sería sencillo de implementar.  ¿Por qué? Pasemos a explicarlo.

El alumno medio de la Formación Profesional Básica suele ser un joven que ha tenido problemas de fracaso escolar, que no ha completado enteramente la Educación Básica Obligatoria, que a veces observa elevado o parcial absentismo escolar, que el peligro de que abandone el sistema educativo sin haber accedido a la necesaria formación mínima exigible en el mundo de nuestros días, es evidente. En casos de esta índole, mantener a este alumnado 6 horas diarias, 5 días a la semana, en un aula, sin educación física, es un error garrafal desde el punto de vista sicológico, sanitario, educativo y profesional.

Veamos por partes. Treinta horas de clase semanales a estas edades adolescentes, sin actividad física, deporte, etc., son insoportables  sicológicamente. No se puede mantener la mente centrada, atenta a la adquisición de conocimientos, en estas condiciones. Las posibilidades de que deserten del sistema educativo, se incrementan por esta causa. Un hecho que prueba la veracidad de esta afirmación es que, en muchos casos, el profesorado de FP Básica se ve obligado a “sacar del aula” a sus alumnos con cierta frecuencia, simplemente para que se “despejen” haciendo algo de ejercicio a pesar de que no está incluido en el horario. Pero esa no es su especialidad, la Educación Física,  del profesorado que les atiende. No pueden, por tanto, sacarle el rendimiento óptimo a esa salidas del aula.

En el aspecto de la salud, con una actual tendencia, ya mencionada, a las distracciones no activas y a la alimentación de comida rápida no saludable… es asimismo muy negativa esta carencia. Ya se explicaron anteriormente las consecuencias previsibles.

Desde el punto de vista educativo y profesional, se debe señalar que buena parte del alumnado de FP Básica acaba realizando en su futuro cercano trabajos de bajo nivel profesional, en que la parte física reiterativa es fundamental: empleos relacionados con la limpieza, con la  prevención y extinción de incendios, peonaje  agrícola u otras actividades básicas  relacionadas con el campo o la construcción, carga, descarga y manipulación de mercancías, etc. Empleos que no solo requieren una buena forma física sino, además, el conocimiento de las medidas de prevención indispensables para evitar futuras lesiones posturales y otros padecimientos físicos profesionales, tipo lesiones de espalda, articulaciones de rodilla, etc. En este caso, la Educación Física en la FP Básica, de implantarse, debería en cierto modo “especializarse” en preparar al alumnado para este tipo probable de actividades laborales.

Por tanto, y en conclusión, el área de Educación Física, que actualmente no existe en Formación Profesional, es conveniente que se estudie su implantación a la mayor brevedad posible. Pero en el caso de la FP Básica, ya es un tema de urgencia inmediata, fácil además de implantar pues, como ya se mencionó más arriba, ese tiempo de Educación Física en este nivel educativo no sería en menoscabo de otras áreas, pues en la realidad del día a día de la enseñanza, ya los alumnos salen un tiempo del aula aunque no esté en el horario. Solo habría que implantarlo legalmente, y sacarle el máximo partido de forma especializada, con visión de futuro profesional.

Esperemos que las autoridades se den cuenta de esta situación, y actúen en consecuencia, con la premura que la situación exige.

 

Firmado. Tomás Ramos. Maestro jubilado de Educación Física.

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