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Opinión
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Recordando a Los Diamantes: Aquella alegre orquesta

No corren buenos tiempos para la música y mucho menos para las orquestas palmeras. Ya no lo eran antes de la COVID-19, pues ante la desaparición en las dos últimas décadas de la Orquesta Bolero, La Cañaveral, La Banot, La Kimbara, La Maracaná  (y multitud de grupos como Salsaludando, Arena Caliente o Los Geniales), el panorama musical verbenero de La Palma ha quedado muy empobrecido, liderado por una única orquesta como tal, La Tropicana´s, que siendo más que notable, se ha quedado como única de la Isla, siendo acompañada por algunos grupos alegres y voluntariosos que ponen coraje y determinación sobre el escenario pero que suenan lejos del ritmo y sonido de las orquestas. Queda por averiguar qué pasará tras el paso devastador del coronavirus que ha paralizando a los grupos. Las verbenas, seguramente, volverán algún  día…pero ¿y ellos? ¿Qué pasará con los conjuntos musicales de La Palma?

Comparando la realidad actual (la prepandémica) con el pasado, cualquier tiempo atrás fue mejor. El esplendor de los años 70, 80 y 90 del pasado siglo XX hace tiempo que se ha perdido, como también lo hicieron las verbenas y asaltos prolongados de la inmensa mayoría de barrios y asociaciones que alegraban casi todos los fines de semana palmeros.

Aunque lo parezca, no es el objetivo del presente artículo recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Musicalmente está fuera de toda duda, socialmente, también.

Lejos de esa realidad, vamos a evocar el recuerdo de muchos palmeros que en los años 70 y 80 disfrutaban de su tiempo de ocio acompañados de la música. Eran otros tiempos, sin tantas fotos ni, mucho menos, vídeos. Tiempos en donde no existían redes sociales pero épocas con una afluencia importantísima en cada fiesta o “baile”, por pequeño que fuera el lugar. El movimiento social palmero en aquellos momentos era sobresaliente y el asociacionismo vecinal se encauzaba de manera brillante en las llamadas “sociedades” y en comisiones de fiestas. Sirvan como ejemplo el elevado número de estas agrupaciones que existían entre Barlovento y Puntallana: Sociedad Fomento de Los Galguitos, Círculo de Recreo Casino Sauces, Club Norteño, CD Las Cabezadas, Sociedad la Atlántida del Granel, Sociedad de Instrucción y Recreo de Barlovento, CD Benahoare de Las Lomadas, Sociedad Unión Galguera, Juventud Norteña, Círculo de Cultura y Deportes Sauces, etc.

Pueden existir sauceros, barloventeros, garafianos o puntallaneros de la época que no sepan quienes eran José Luis Lorenzo, Manuel Pérez, Carlos Expósito, Arcides López y Vicente pero seguramente recuerden a los chicos de la Orquesta Los Diamantes, un alegre y divertido grupo que amenizó más de una década de bailes y verbenas casi en cualquier punto de la isla, desde La Fajana de Franceses hasta La Bombilla, pasando por todo el largo y ancho de la Isla, incluso en Nochevieja.

Estos sauceros  alumbraron a Los Diamantes allá por el año 1974, cuando Manuel  Pérez, “Manolo” había visto el final del Grupo Los Ónices, del cual era partícipe. Por aquel entonces, trabajando en la Molina de Pío encuentra en José Luis el compañero ideal para dar visibilidad al proyecto musical de Los Diamantes, cuyo nombre surge, como nos cuenta Manolo, “porque el ónice es un mineral y para seguir con nombres de piedras preciosas, decidimos poner al grupo el nombre de Los  Diamantes”, aunque José Luis apunta que también valoraron algunos más como “Los Ópticos, porque los tres teníamos gafas”.

Poco a poco la orquesta va tomando forma. A Manolo, José Luis y Arcides se les unieron pronto Carlos Expósito y Vicente. Pero antes tuvieron que hacerse con el equipo de sonido y los instrumentos, tarea no sencilla y muy costosa. Para ello, la desaparición de Los Ónices, había dejado “arrimados unos instrumentos que costaron a la orquesta 20.000 pesetas. No teníamos tal cantidad y por eso buscamos a dos prestamistas” sostienen  Manolo y José Luis cuya memoria, a pesar de su edad, se encuentra en plena forma.

Así fue como comenzaron sus ensayos en un cuarto de una casa en La Verada, esperando debutar cuanto antes en alguno de los populosos bailes de la época. Llegó su hora en Roque del Faro. A partir de entonces, casi 15 años sin parar hasta que en 1989, en la Sociedad de Puntallana, tuvo lugar el último baile.

José Luis afirma que “Barlovento fue donde más tocamos, incluso fines de año y carnavales. El Barrio de La Cadena siempre nos acogió de maravilla tanto en la Juventud Norteña como en el Club Norteño”. Tanto Manolo como José Luis recuerdan con cariño todas sus actuaciones pero les llena de orgullo recordar como “el Casino de Los Llanos nos contrató en Fin de Año y nos querían renovar de un año para el siguiente esa misma noche. Tocar vestidos de etiqueta y de manera tan elegante ante tanta gente fue emocionante”.  Tampoco olvidan su paso por el Real Club Náutico, otro lugar de categoría en una época en donde las fiestas navideñas o carnavalescas se celebraban más en locales que en las plazas, algo hoy desconocido.

Sus actuaciones no sólo se circunscribían al norte palmero, ni mucho menos. Todoque, la Laguna de Los Llanos, Puerto Naos, San Mauro en Puntagorda, la Fiesta del Almendro, Hoya Grande y un largo etcétera así lo atestiguan. Pero tampoco se olvidan de sus bailes en las Fiestas de Montserrat, en San Andrés con su Gran Poder de Dios, en San Pedro de Las Lomadas, en San Juan de Los Galguitos y de Puntallana, en  La Galga, incluso de otros lugares más modestos, pero con gran afluencia, como la  Fiesta de Los Lomitos, la de la Cruz de La Lama o la Cruz de Tía Elena, entre otras.

Fueron muy queridos por su ritmo y alegría. En lugares como Las Tricias tiraban voladores cuando llegaban a la Plaza y en La Fajana de Franceses, lugar en el cual llegaron a alojarse allí durante tres días en donde “no parábamos de tocar”. No era cuestión baladí la participación en lugares tan recónditos. Aunque hoy nos parezca extraño, en estos años “de cualquier  rincón  salía  un  baile” recuerda José Luis. Así un barrio como Los Lomitos de Arriba, en Los Sauces, llegaba a contratar a la orquesta Ritmo y a los propios Diamantes para amenizar las fiestas de Nuestra Señora de Fátima. Incluso el Bosque de Los Tiles organizó, en 1979, una Romería con Los Diamantes y la Orquesta Tacande.

No olvidar que Los Diamantes estuvieron precontratados para tocar en Tenerife y La Gomera en una ocasión pero finalmente no pudo ser.  Viajar no era tan fácil como hoy. Ni siquiera los desplazamientos insulares lo eran. Sirva como botón de muestra que en una actuación que tenían que dar en La Bombilla, no sabían dónde era exactamente la ubicación. “Llegamos casi dos horas tarde…casi nos matan”, recuerdan entre risas.  Simplemente eran otros tiempos.

Con el éxito de sus primeros años llegaron las mejoras en el equipo como la Batería Roger de 250.000 pesetas, la guitarra y bajos Fender, el teclado Farfisa y el equipo de sonido Dynacord Bison. Los reconocimientos llegaban en modo de actuaciones. A las señaladas anteriormente  se le unieron otras muy especiales. En 1976 tocaron incluso en la Discoteca Napoleón. En 1977 destacaron en la Verbena Típica, hoy Romería, del 3 de Septiembre en las Fiestas de Montserrat en donde se elegía a la reina de las fiestas. Un año más tarde brillaban en una actuación en la Gala de Elección de la Reina de las Fiestas de San Juan Bautista de Puntallana o en la vuelta a las “Fiestas de Septiembre Sauceras”, de los que fueron habituales cada año.

Su éxito iba en aumento y prueba de ello es que son contratados para participar en maratones de orquestas como el del Teleclub de las Ledas en Breña Baja de 1979 compartiendo escenario con varias de las mejores orquestas históricas de La Palma como La Ritmo, Los Tedys, Los Times, La Yahama y el Grupo Lance. También participan en el maratón de Orquestas de 1980 en la Sociedad Juventud Norteña con Tacande y Lance así como la Orquesta Bolero, la orquesta de las orquestas de la isla durante varias décadas así como la más importante de la historia. Ese mismo año también comparten escenario con La Bolero y La Ritmo en dos de los días grandes (12 y 13 de septiembre) de las Fiestas Patronales de Montserrat. Recordar que hablamos de una de las fiestas más importantes de la isla en la época y allí estaban Los Diamantes, lo que es indicativo de su éxito en estos años. Nunca es fácil ser profeta en su tierra, dice un dicho. Ellos lo fueron.

En 1981 siguen en buena línea acudiendo a otro maratón de orquestas en El Paso en el Aniversario Álvaro Martín, compartiendo cartel con La Bolero, Los Pícaros, Los Tedy y Los Spidis. Tal es su popularidad en estos años que el 29 de agosto de 1981 se organiza en el Polideportivo de Los Galguitos el 7º Aniversario de la Orquesta de Los Diamantes con la participación no sólo de la monumental Orquesta Bolero, sino que acude a la llamada la Orquesta Los Silver´s, una de las grandes de la época en Tenerife con un joven Pepe Benavente en sus filas. Junto a ellas, Los Spidis y, como no podía ser de otra manera, Los Diamantes.

“Estamos muy orgullosos de nuestra trayectoria y de aquellos años”, afirma José Luis, mientras que Manolo recuerda que “tocamos hasta con los Bajip de La Gomera”, una orquesta muy popular durante décadas en el archipiélago.

Con la guitarra eléctrica a manos de José Luis (que luego pasaría al teclado), con Carlos a la batería, Ardices al saxo, Vicente al bajo y Manolo como vocalista, a la vez que guitarrista, Los Diamantes levantaron los pies de suelo a miles de personas durante estos años, al ritmo de sus canciones más populares y seguro que reconocidas por muchos como “El Camión que mató a la perra”, “El Porro Sabanero”, “El Vals de las Mariposas”, “El Baile de los Pajaritos” o “El Baile de Perrito”.  De sus instrumentos sonaban el unísono pasodobles, corridos, boleros y tangos. Lo que para la juventud actual suena  aburrido, a la de aquellos años les traerá  recuerdos inolvidables.

Fueron tantas horas encima de los escenarios y a tantas personas a las que hicieron bailar, que sería imposible no tener miles de anécdotas.

Manolo recuerda con cariño como los desaparecidos asaltos prolongados “comenzaban a las 5 o  6 de la tarde para durar hasta las diez de la noche pero luego la gente quería más y teníamos que seguir hasta las 12 o la 1 de la mañana”, algo que también ocurría en las verbenas populares pues en muchas ocasiones “nos tenían contratados hasta las 3 de la mañana y luego, sobre la marcha, nos pedían más horas para que la fiesta continuara porque lo pedía la gente. Hasta en una ocasión abrieron una ventana y entraba de lleno el sol y les pedimos que apagaran el foco y tuvieron que decirnos que era el sol, que eran las 9.30 de la mañana”.

Por su parte, José Luis afirma que esos años “fueron muy bonitos pero también sacrificados. En Nochebuena cenábamos en casa con mis hijos a las 20.30 horas para luego poder ir a tocar a Barlovento”. Además recuerda que en más de una ocasión “terminábamos de día nuestras actuaciones, como un Fin de Año en Barlovento, en La Lomada, que comenzamos el baile de Nochevieja a las 22.30 y lo acabamos el 1 de enero a las 12 del mediodía”. En aquella ocasión “nos cortaron la luz y seguimos tocando para las casi  20 parejas que quedaban bailando”.

Ambos sostienen que “había veranos que no podíamos ensayar durante todo el mes de agosto pues tocábamos casi siempre. Llegaron a pagarnos 100.000 pesetas por actuaciones en fin de año”.

Poco a poco, sin saber muy bien cuándo comenzó el adiós, la luz y la música de esta orquesta fue apagándose. En 1988 José Luis abandonaba el grupo, quedando la orquesta herida de muerte. Berto Ramos, Telesforo y Mario fueron incorporándose a la orquesta para sustituir a los que ya no estaban, hasta que Manuel Pérez apagó el micrófono por última vez  en 1989 en Puntallana. Se nos iban para siempre Los Diamantes, la orquesta que era calificada en los carteles y programas anunciadores como “simpática”, “grandiosa”, “insuperable”, “alegre”, “famosa”, “dinámica”, “juvenil”, “animada”, “conocida”, “sensacional”, “fabulosa” y  “eléctrica”. Por algo sería.

De aquellos años, hoy sólo queda el recuerdo. Muchos y bonitos recuerdos. Pero también agradecimiento y no sólo el de quienes disfrutaron de estos Diamantes sino también el de los componentes del grupo hacia quienes confiaron en ellos y les contrataban una y otra vez. Pero si algo no olvidan es a la gente que tanto bailaron sus canciones. “Sin ellos nunca hubiéramos durando tanto tiempo”, sostienen.

Cuando toca la hora de los agradecimientos, tanto José Luis como Manuel, son conscientes de que algunos pueden quedar en el olvido pero no por ello quieren dejar pasar la ocasión para hacer una mención especial a quienes tanto apoyaron al grupo durante aquellos años. “Son muchos y seguro que nos olvidamos de alguien, pero siempre guardaremos un cariño especial para Antonio Manquito, Hérmetes Rodríguez, Moisés y Ciro los de la Cadena, a Cándido Concepción, a Berto Peña y a Javier el de las guaguas”. Tampoco descuidan a otros compañeros como “Fefo, Berto, Telesforo, Mario, Raquel, Manolo, Carmensa y Adrián Díaz, que también formaron parte de la familia de Los Diamantes en algún momento”.

Hasta siempre, Diamantes. Vuestro recuerdo pervivirá en la memoria de quienes tuvieron la suerte de disfrutaos. Los Diamantes, uno de esos grupos musicales que no deben caer en el olvido. Ni hoy ni nunca.

Autor: José Domingo Fernández Pérez.

Archivo documental: Rosa Nelis Martín. Informantes: Manuel Pérez y José Luis Lorenzo.

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