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Las obras en la carretera sur de La Palma se eternizan

Arhivo- obras

No pertenezco a ningún partido político, pero tampoco me considero una persona desvinculada de los problemas reales del mundo, y más concretamente de aquellos que estamos padeciendo en primera persona, los vecinos  de los pueblos de Mazo, Fuencaliente y del barrio de las Manchas, (perteneciente, parte al municipio de Los Llanos de Aridane y parte al de El Paso).

De todos es conocido, que el desarrollo económico y por tanto el bienestar social de un pueblo depende entre otras cosas de sus comunicaciones, pues siendo esto una cosa tan sencilla, no parece que nuestros gobernantes lo entiendan.

En la carretera general del sur de la isla de La palma, comenzaron las obras de remodelación en el año 2010 y después de trece años, seguimos con la incertidumbre de cuándo van a finalizar. Está demostrado que la incertidumbre provoca: agotamiento, ansiedad, apatía, patologías todas ellas que nos conducen al estrés y a la depresión. Esto es precisamente, lo que estamos padeciendo gran parte de los vecinos de Fuencaliente, Mazo y Las Machas, como consecuencia de la impotencia que sentimos debido a lo ocurrido en estos últimos trece  años. Esta impotencia, está aún más acentuada en los trabajadores del sector agrícola y hotelero que tienen que trasladarse diariamente por dicha vía, en los pequeños comerciantes autónomos y sobre todo, en las personas que deben trasladarse al Hospital General de La Palma. En las circunstancias actuales, la duración del trayecto al hospital  dura 30 minutos más de lo habitual, tiempo que puede ser de gran importancia para el tratamiento de ciertas enfermedades, entre ellas, el infarto de miocardio.

El emperador Dioclesiano, uno de los últimos emperadores romanos (siglo IV), después de perder en un  incendio su palacio en Asia Menor, decidió reconstruir su residencia en Split, una ciudad perteneciente a Croacia. El gigantesco palacio de cerca de 38.500 metros cuadrados, tardó en construirse solo diez años. En el siglo XVI, el rey Felipe II mandó a construir el famoso Monasterio del Escorial entre 1563 y 1584, un edificio que alberga un palacio real, una basílica, un panteón, una biblioteca, un colegio y un monasterio; el conjunto tiene una superficie de 33.327 metros cuadrados, siendo el tiempo empleado en su construcción de 23 años. En el siglo XXI, el puente de Los Tilos, una obra de gran ingeniería, en el municipio de San Andrés y Sauces, fue construido en solo tres años y medio, desde junio de 2001 hasta su apertura  al tráfico en diciembre de 2004 (Diario de Avisos, 19 del 12 de 2004). Sin embargo, la carretera general del  sur de La Palma, como ya he mencionado anteriormente, lleva en remodelación trece años y seguimos en la incertidumbre de cuándo finalizará.

Los vecinos de Fuencaliente, Mazo y Las Manchas, pensamos que si las maquinarias y las nuevas tecnologías empleadas en  la construcción son mucho más eficientes que las utilizadas por los romanos en el siglo IV y por los españoles en el siglo XVI ¿A qué se debe la tardanza en la construcción de la citada carretera? No nos queda más remedio que imaginar que puede ser debido a una desidia, dejadez o ineficacia de nuestros gobernantes durante los trece últimos años. No queremos tratar a todos nuestros gobernantes por igual, suponemos que unos habrán tenido más responsabilidades que otros en esta desidia y poca eficacia en su gestión, pero los presidentes de Gobierno, consejeros de Obras Públicas, presidentes del Cabildo Insular de la Palma, y alcaldes de los municipios de Fuencaliente, El Paso, Mazo y  Los Llanos de Aridane tendrán algo que explicar a este respecto. Desde nuestro punto de vista, al ser las obras subvencionadas directamente por el Gobierno de Canarias, tienen más responsabilidad los presidentes de Gobierno y consejeros de Obras Públicas que el resto de los gobernantes mencionados. Sin embargo, presidentes del Cabildo y alcaldes, tendrían también  que explicar a sus conciudadanos el porqué de este enorme retraso en las obras de la citada carretera.

Con motivo de las recientes elecciones autonómicas y municipales, estuve presente en cada uno de los diferentes mítines impartidos por los distintos partidos políticos y en ninguno de ellos se mencionó la terminación urgente de la citada carretera. Se habló mucho de las posibilidades turísticas de la zona. ¿Es qué puede haber crecimiento económico sin comunicaciones?

Al escribir estas líneas, me permito recordar una frase de Sófocles, poeta destacado de la tragedia griega (siglo V ac): “El futuro nadie lo conoce, pero el presente avergüenza a los dioses”. Ciertamente, tal como se han comportado nuestros gobernantes en estos trece últimos años, no avergüenzan a los dioses, cuya existencia ignoramos, pero sí a los ciudadanos, especialmente a los vecinos de Fuencaliente, Mazo y Las Manchas, que estamos decepcionados de los atajos y las mentiras utilizadas por muchos de nuestros gobernantes para alcanzar el poder. Al escuchar algunas declaraciones, discursos, ruedas de prensa o argumentos de ciertos políticos, viendo cómo manipulan la verdad, retuercen los argumentos a conveniencia, utilizan falacias y una verborrea sin contenido para conseguir sus propios fines, sin importarles muchas veces lo que piensa el ciudadano, cuántos ciudadanos podemos exclamar: “esta gente nos toma por tontos”. Y si no recordamos lo que hemos pasado en estos últimos trece años y en las próximas elecciones no los castigamos con nuestro voto, es posible que no solo nos tomen por tontos, sino que lo seamos.

Nos estamos acostumbrando a escuchar mentiras, falacias o medias verdades utilizando el argumento del bien común. Siempre se admira a las personas que dicen lo que piensan, pero, sobre todo, que hacen lo que dicen. Sin embargo, nuestros gobernantes no han hecho lo que nos decían, nos han estado mintiendo con respecto a la finalización de las obras de la carretera general del sur de La Palma. Mentir nunca debería ser rentable en política, sin embargo, aseguraba Alexander Koyré en sus Reflexiones sobre la mentira, “nunca se mintió tanto como en nuestros días”. Nos encontramos inmersos en una era en la que la verdad como valor de conducta de la sociedad en general y de los partidos políticos, en particular, ha ido decayendo; padecemos sus consecuencias más visibles; la degradación de la confianza en los políticos e instituciones y el colapso del necesario valor e interés por la democracia.

 

Antonio Lorenzo Hernández.

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