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Cincuenta años del Colegio José Luis Albendea. La gran transformación educativa de San Andrés y Sauces

Hay edificios que trascienden su función material para convertirse en símbolos de una época. El Colegio José Luis Albendea de San Andrés y Sauces es uno de ellos. Desde su apertura en el curso 1976-1977 ha sido el lugar donde miles de niños y niñas iniciaron su formación académica y humana, contribuyendo decisivamente al progreso del municipio y del conjunto del norte de La Palma.

Cuando se cumplen cincuenta años de su puesta en funcionamiento, resulta oportuno recordar como nació aquel ambicioso proyecto, quienes lo hicieron posible y el profundo cambio que supuso para la educación pública en la comarca.

Hasta los años setenta la enseñanza en San Andrés y Sauces se impartía en diversas escuelas unitarias repartidas por el casco urbano y los distintos pagos del municipio. Aquellos centros respondían dignamente a las necesidades de su tiempo, pero el crecimiento de la población escolar y las nuevas exigencias educativas hacían imprescindible dotar al municipio de unas instalaciones modernas.

La oportunidad llegó con la Ley General de Educación de 1970. Aunque promulgada en los últimos años del régimen franquista, aquella ley implantó la Educación General Básica (EGB), extendió la escolarización obligatoria hasta los catorce años y promovió un amplio programa de construcción de centros escolares modernos que cambiaría el panorama educativo del país.

Una apuesta decidida por la educación
En San Andrés y Sauces aquella reforma encontró un decidido impulso en la Corporación Municipal presidida por don Vicente Sanjuan Rodríguez.

La construcción del nuevo Colegio Nacional de Educación General Básica no constituyó una actuación aislada, sino el eje de un ambicioso proyecto de modernización educativa concebido para responder a las necesidades presentes y futuras del municipio y del norte de La Palma.

El objetivo consistía en convertir San Andrés y Sauces en el principal núcleo educativo del norte de la isla. Aquella política municipal dio como resultado la creación del Centro Comarcal de Educación General Básica, al que posteriormente se sumarían el Instituto Nacional de Bachillerato Mixto y el Centro de Formación Profesional, permitiendo que centenares de jóvenes pudieran continuar sus estudios sin tener que desplazarse diariamente a Santa Cruz de La Palma.

No fue casual que la prensa insular afirmara entonces que San Andrés y Sauces estaba llamada a convertirse en “ la ciudad mejor equipada de centros denseñanza del norte de La Palma”.

El proyecto de 1973
El momento decisivo llegó en 1973, cuando el Pleno del Ayuntamiento aprobó el proyecto técnico del nuevo Centro de Educación General Básica de dieciséis unidades, redactado por el arquitecto Juan Julio Fernández Rodríguez.

Las actas municipales conservan un dato especialmente interesante. El proyecto hubo de adaptarse a las peculiares características del terreno de Los Salones, por lo que no siguió los modelos tipo del Ministerio de Educación. El objetivo era reducir al máximo el movimiento de tierra y conseguir un edificio perfectamente integrado en el solar disponible. No se trataba únicamente de construir aulas, sino de crear un espacio preparado para formar a generaciones de niños y niñas en unas condiciones acordes con los nuevos tiempos.

El presupuesto inicial ascendía a 26.917.860,40 pesetas, una cifra muy importante para la época.

Una obra realizada por una empresa del municipio

La construcción del colegio fue encomendada a la empresa local Benito Rodríguez López, una de las firmas constructoras más prestigiosas del municipio.
Al frente de la ejecución de las obras se encontraba su hijo, el empresario Antonio Rodríguez Martín, que culminó con éxito una construcción de considerable complejidad técnica.

Un centro moderno y comarcal
El 28 de agosto de 1976 el delegado provincial de Educación y Ciencia, Juan Salinero García, acompañado por el delegado del gobierno en La Palma, Manuel Bethencourt Morales, el alcalde Vicente Sanjuan Rodríguez, miembros de la. Corporación Municipal, representantes del magisterio y técnicos de la obra, procedió a la recepción provisional del edificio.

La prensa destacaba entonces que el nuevo centro había supuesto una inversión superior a los 35 millones de pesetas y disponía de una instalaciones poco habituales en la época: dieciséis aulas, biblioteca, laboratorio, salón de actos, comedor escolar, cocina, capilla, dos pistas polideportivas, dependencias administrativas y vivienda para el conserje.

El colegio abrió sus puertas en el curso 1976-1977 con 826 alumnos y alumnas, procedentes no solo de San Andrés y Sauces, sino también de Barlovento y Puntallana.

Su primer director fue Antonio Hernández Hernández, quien pocos años más tarde, tras las primeras elecciones democráticas de 1979, sería elegido alcalde del municipio.

Una inauguración que no pudo celebrarse
La inauguración oficial estaba prevista para el 27 de noviembre de 1976, coincidiendo con la festividad de San José de Calasanz.
Sin embargo, los actos tuvieron que ser suspendidos debido al paro técnico que mantenían los maestros de Educación General Básica, según recogía la prensa de la época.

El nombre de José Luis Albendea
En agosto de 1982, el Pleno del Ayuntamiento acordó dar al centro el nombre del maestro José Luis Albendea y Gómez de Aranda, en reconocimiento a su dilatada labor docente y cultural en el municipio.

Medio siglo de servicio público
Durante estos cincuenta años el colegio ha experimentado sucesivas ampliaciones, llegando a contar con veintiún unidades, además de numerosas actuaciones de rehabilitación y modernización que han permitido adaptar sus instalaciones a las nuevas necesidades educativas.

En esa labor merece una mención especial Antonio Concepción Rodríguez, responsable durante los últimos años del mantenimiento del centro. Su dedicación, profesionalidad y constante preocupación por la conservación del edificio hacen que hoy en día siga ofreciendo unas cuidadas instalaciones.

Un legado para varias generaciones
Cinco décadas después, el Colegio José Luis Albendea continúa siendo mucho más que un edificio escolar.

Representa el esfuerzo de una sociedad que entendió que la educación era la mejor inversión para asegurar el futuro de sus hijos. Detrás de su aulas hubo administraciones que supieron mirar hacia adelante, una corporación que hizo de la enseñanza una prioridad, maestros y maestras que entregaron su vocación a la formación de miles de alumnos y un personal no docente que, con frecuencia desde la discreción, ha contribuido durante medio siglo al buen funcionamiento del centro.

Nota: Mi agradecimiento a Valentín Rodríguez Hernández, por la información facilitada.

Fuentes documentales:
– Acta de la sesión plenaria de junio de 1973. Archivo Municipal.
– Visita del delegado provincial de Educación. Diario de Avisos.1976.
– Inauguración suspendida. Diario de Avisos 1976.
– Acta de la sesión plenaria del acuerdo nombramiento Colegio José Luis Albendea. Agosto de 1982. Archivo Municipal.

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