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Opinión
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Antono Ermetes Brito

¿Será casualidad?

  • Cuánto parecido hay entre lo que se está viviendo y el fascismo que asoló Europa

La situación por la que atraviesa este país trae a mi memoria algunos textos históricos que me resultan muy pero que muy actuales, uno es el del corresponsal del periódico soviético Pavda en la Guerra Civil española, que el 13 de noviembre de 1936 expone el panorama internacional ante el avance del fascismo: "Es la época en que en el mundo capitalista se pisotean hasta las más raquíticas libertades democráticas, conquistadas por siglo y medio de revoluciones burguesas y lucha parlamentaria. En una época en que se han abolido hasta los derechos que sobre el papel se asignaba a los ciudadanos del estamento proletario y campesino. (….) En la época en la que los estados capitalistas han retrocedido del régimen democrático al régimen de los patricios romanos, de caballeros, de clientes y esclavos. (…)".

El otro texto, que recoge el escritor y activista político Tariq Alí en su libro "Años de lucha en la calle" y que procede de un artículo sobre la Francia de mayo de 1968, del historiador Eric Hobsbawn: Sabíamos -aunque los políticos no- que la gente no está contenta. Todos sienten que su vida carece de significado en una sociedad consumista. Saben que, aunque estén cómodos (y muchos no la están), también son más impotentes que antes, están más empujados de un lado a otro por unas organizaciones gigantescas para las que son artículos, no hombres. Saben que los mecanismos oficiales para representarles -elecciones, partidos, etc.-, han tendido a convertirse en instituciones ceremoniales que atraviesan rituales vacíos. Eso no les gusta, pero hasta hace poco no sabían qué hacer al respecto, y quizás se hayan preguntado si había algo que pudieran hacer al respecto.

Lo que Francia prueba es que cuando alguien demuestra que no son impotentes, es posible que las personas empiecen a actuar de nuevo. Quizá incluso más que esto: Que sólo el sentimiento de impotencia nos esté impidiendo a muchos actuar como hombres y no como títeres. La esperanza de que algo se pueda cambiar, de que la impotencia no es inevitable, y que se pueda desencadenar un movimiento entusiasta que se enfrente a la resignación y la sumisión (a los que el Sr. Rajoy felicitó). Por una lado, los partidos que de verdad quieran evitar el desastre al que nos abocamos para que no tengan miedo a la rebelión y, por otro, los indignados a que no tengan tampoco miedo a la organización, a la implicación en estructuras políticas decentes y valientes, y a la toma del poder político, única vía para derrocar a los actuales mercados gobernantes.

Ya vemos cuánto parecido hay entre lo que se está viviendo y el fascismo que asoló Europa el siglo pasado. !Hombres y Mujeres¡, no podemos seguir con la cabeza bajo el ala, la única manera de ganar esta lucha es con la rebelión en la calle, pacíficamente, pero exigiendo nuestros derechos, !!El futuro de nuestros hijos y nietos depende de nosotros¡¡. ¿O quieren ser felicitados por borregos cobardes por el Sr Presidente?

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