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La Finca de Llano Clara y la visita de la princesa Irene de Holanda en 1964

Visita de alumnas de la Escuela de Turismo de Madrid a la finca de Llano Clara (1965).

Con motivo de las fiestas de Nuestra Señora de Montserrat, resulta oportuno evocar uno de aquellos lugares que durante décadas formaron parte de la memoria y del atractivo de Los Sauces: La finca de Llano Clara, un auténtico vergel que en los años sesenta era considerado un lugar de visita obligada a quienes llegaban a San Andrés y Sauces.

La frondosidad de sus árboles frutales, sus flores y cuidados jardines, junto con el paisaje que desde la finca se dominaba sobre el Barranco del Agua y el núcleo de Los Sauces, hicieron de Llano Clara un espacio singular.

En aquellos años, la ruta que se recomendaba a quienes visitaban el municipio tenía algunos lugares imprescindibles: el bosque de Los Tilos, el Charco Azul y la finca de Llano Clara. Era la combinación de naturaleza, agua y paisaje que hacía de San Andrés y Sauces uno de los destinos más atractivos del norte de La Palma.

Su proletario era Juan Martín González, empresario agrícola y alcalde de San Andrés y Sauces entre 1948 y 1953. Su relación con la agricultura local había comenzado décadas antes. En 1927 presidió el Sindicato de Cosecheros de San Andrés y Sauces, organización que agrupó a numerosos agricultores y promovió iniciativas para mejorar la comercialización de los plátanos.

Pero fue especialmente durante los años sesenta cuando Llano Clara alcanzó una notable fama fuera del municipio.

La revista Canarias Gráfica, en su número 76, de 1 de noviembre de 1968, dedicó un reportaje a la finca. Según aquella publicación ocupaba unos 65.000 metros cuadrados, a unos 300 metros de altitud, y reunía una gran variedad de cultivos, árboles frutales y plantas ornamentales.

El reportaje señalaba además que más de un millar de personas acudían cada año a conocerla, entre ellas numerosos visitantes extranjeros, hasta el punto de que Llano Clara era presentada como un verdadero <<Paraíso de Canarias>>. Juan Martín González facilitaba las visitas y por la finca pasaron personas vinculadas a la política, las artes, las letras y el turismo.

Uno de los rincones con árboles frutales de Llano Clara (1968).

Uno de los rincones con árboles frutales de Llano Clara (1968).

La visita de la princesa Irene de Holanda
El 6 de mayo de 1964, la princesa Irene de Holanda y Carlos Hugo de Borbón llegaron a la Palma durante su viaje de boda por Canarias. Permanecieron nueve días en la isla y su estancia despertó una notable atención.

Entre las visitas que realizaron estuvo Llano Clara, donde fueron recibidos y agasajados con un ágape servido en los jardines de la finca.

La prensa de la época recogió las impresiones de los jóvenes visitantes sobre La Palma y sus gentes. Del carácter palmero destacaron su hospitalidad, amabilidad, discreción y cordialidad. La propia princesa Irene llegó a manifestar que aquella semana había sido la experiencia más feliz de su vida.

Hoy mientras celebramos las fiestas de Nuestra Señora de Montserrat, recuperar aquella historia nos permite recordar también un San Andrés y Sauces que recibía visitantes atraídos por la belleza de sus paisajes y por lugares que llegaron a alcanzar una notable fama.

Entre ellos estaba Llano Clara.

Una finca que fue vergel, paisaje y lugar de encuentro; que recibió visitantes de dentro y fuera de la isla y que, en mayo de 1964, abrió sus jardines para recibir a una princesa de los Países Bajos.

 

Fondo documental
– Finca de Llano Clara. Canarias Gráfica. 1965.
– Periódico La Provincia de Las Palmas. Mayo de 1964.

Fotografías
– Visita de alumnas de la Escuela de Turismo de Madrid a la finca de Llano Clara. Canarias Grecia, 1965.
– Uno de los rincones con árboles frutales de Llano Clara. Canarias Gráfica, 1968.

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