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Las calles de El Paso acogen obras de arte efímero de conciencia ecológica

Bosoletti, muralista argentino pintando en la pared de un edificio un paisaje de pinar-Luis G. Morera.

El primer festival de arte reciclado del mundo, el Trashplant Festival 2024, ha vuelto a El Paso por segundo año acercando a un nutrido grupo de artistas plásticos y urbanos, para realizar labores de concienciación medioambiental a través de sus creaciones, y convirtiendo los residuos en objeto artístico.

El director del festival, Javier Jiménez, ha explicado que la seña de identidad es la utilización de residuos como elementos fundamentales en la creación artística, con el objetivo de darle una nueva vida a la basura que previamente ya cumplió su función.

“El punto de partida no es solo la gestión del residuo, sino la no generación del residuo, preservar el mundo natural y la biodiversidad de la mejor manera posible”, afirma Jiménez, mientras recorre los puntos en los que los artistas invitados llevan a cabo sus creaciones.

Al final de la Avenida Islas Canarias se encuentra el escultor de madera italiano Luigi Stinga trabajando en una escultura de una graja de varios metros de altura, hecha a partir de restos de palets y descartes de madera quemada durante los incendios de Canarias del pasado verano.

Luigi, al igual que el resto de artistas invitados al Trahsplant Festival, se han empapado de la idiosincrasia de la isla y del municipio en busca una inspiración a partir de la que crear sus obras de carácter efímero, que en caso de su escultura, “puede aguantar de varios meses hasta más de un año, dependiendo de las condiciones ambientales”.

Stinga eligió la madera como materia prima para sus creaciones, ya que considera que es “el único material verdaderamente renovable”, pues mientras que la materia orgánica crece y se desarrolla en un espacio temporal corto, otros recursos como el metal o la piedra son finitos y además requieren de un transporte más costoso.

Este escultor comprende la creación de sus obras como un proceso participativo en el que la ciudadanía que transita por el entorno puede aportar ideas e implicarse en el desarrollo de la escultura, con una interpretación personal de lo que representa la escultura que en muchos casos puede ir más allá de lo que el autor había imaginado.

Luigi Stinga trabajando en una escultura de una graja de varios metros de altura. Luis G. Morera.

Luigi Stinga trabajando en una escultura de una graja de varios metros de altura. Luis G. Morera.

Sobre lo que antes era la fachada lateral blanca de un edificio residencial, el muralista argentino Bosoletti pinta con colores cálidos y terrosos un paisaje de pinar visto desde el negativo de una fotografía, ya que el hilo conductor de sus obras es la memoria y la dificultad de recordar el pasado.

Este muralista busca crear una imagen del posible paisaje existente en El Paso antes de la llegada del ser humano, levantando un bosque del tamaño de un edificio de dos plantas que como él mismo explica, “con el paso del tiempo, a lo largo de los años, irá desapareciendo de la fachada”.

Además, la artista canaria Mireia Tramunt prepara una performance que llevará a cabo el sábado 23 de marzo con la temática de la escasez de agua como protagonista.

Tramunt no puede adelantar cómo será el desarrollo de su actuación, ya que depende fundamentalmente de las emociones y sensaciones que percibe del entorno en el momento creativo, aunque sí asegura que intentará trabajar con la menor cantidad de agua posible para sus pinturas, lo que será un “reto interesante al que no me he enfrentado previamente”.

Los artistas invitados continuarán sus obras hasta el domingo 24 de marzo, cuando acaba el Trashplant Festival, dejando su marca efímera en el municipio pasense mientras la naturaleza y las condiciones atmosféricas lo permitan.

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