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Canarias tuvo en 2021 el 10,71% del total de superficie arbolada quemada en España por incendios forestales

Foto de Javier González Taño.

Las islas Canarias, con apenas el 0,58 por ciento de los incendios forestales registrados en España durante el pasado 2021, acoge el 10,71 por ciento de la superficie arbolada quemada en todo el país y el 3,78 por ciento de la superficie forestal, a consecuencia fundamentalmente del fuego en El Paso y Los Llanos de Aridane.

Mientras, en el conjunto de España, los incendios forestales arrasaron un total 85.369,13 hectáreas de superficie desde que comenzó 2021 hasta el 30 de noviembre, una cifra que es un 10,73 por ciento menor a la media del decenio pero un 28 por ciento superior que las 66.694 hectáreas quemadas en el mismo periodo de 2020, según el avance estadístico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Durante estos once primeros meses del año, a falta de que el Ministerio complete su estadística anual, se han registrado 8.281 siniestros, de los que el 67,06 por ciento fueron conatos, es decir, que se apagaron antes de que alcanzaran 1 hectárea de superficie quemada y el resto, 2.727 siniestros superaron esta superficie y de ellos, 18 pasaron a engrosar las filas de la categoría de ‘Grandes Incendios Forestales’ (GIF) por pasar de 500 hectáreas.

Casi la mitad, el 48,77 por ciento (41.642,30 hectáreas) de la superficie calcinada era matorral y monte abierto y el 28,49 por ciento de superficie arbolada. El resto, 19.397,08 hectáreas quemadas eran pastos y dehesas.

En cuanto a la distribución geográfica, el 42,14 por ciento de los incendios se produjeron en el noroeste; el 36,64 por ciento en las comunidades interiores; el 20,69 por ciento en el Mediterráneo y el 0,53 por ciento en Canarias.

Así, con el 42,14 por ciento, el noroeste en el noroeste ardió el 23,06 por ciento de la superficie arbolada y el 29,38 por ciento de la superficie forestal. Por su parte, en las comunidades interiores, donde se quemó el 37,90 por ciento de la superficie arbolada y casi la mitad, el 47,86 por ciento de la superficie forestal. Mientras, en el Mediterráneo se quemó el 28,33 por ciento de la superficie arbolada y el 18,99 por ciento de la superficie forestal.

AGOSTO, UN MES FATAL
De las 85.369 hectáreas, algo más del 32 por ciento, 27.791,28 hectáreas ardieron en la segunda quincena de agosto. Asimismo, casi una cuarta parte del total quemado en estos once meses de 2021 se quemaron en el fuego de Navalacruz, que aporta más de 22.000 hectáreas a las estadísticas.

Aunque no llega a la categoría de GIF, Entre los incendios forestales más destacados de este verano, figura el acaecido en el monte Yerca, en Autol (La Rioja) afectó a unas 370 hectáreas de las que 190 eran arboladas. La presidenta de La Rioja, Concha Andreu, declaró el 19 de julio que era “el incendio más grande” de los últimos años en la comunidad autónoma.

A final de julio, el día 25 en Villarrasa (Huelva) se dio por controlado un incendio forestal que afectó a más de 600 hectáreas de masa forestal, monte bajo y campiña y que movilizó a más de 250 efectivos.

La peor parte se la ha llevado este verano Castilla y León, con dos enormes GIF, el primero en la zona de el Tiemblo, el 8 de agosto, que quemó más de 800 hectáreas cerca de la Reserva Natural del valle de Iruelas.

El segundo, también en Ávila, afectó a la Sierra de la Paramera en los municipios de Cepeda de la Mora y Navalacruz. Este es ya el cuarto peor incendio de la historia en España, después de calcinar 22.037 hectáreas de superficie, la mayoría de superficie forestal. El fuego se inició por el incendio de un vehículo junto a la carretera N-502.

Sin llegar a la categoría de GIF, en la Comunidad Valenciana han registrado este verano fuegos de más de 100 hectáreas, como en Rafelguaraf (Valencia), donde ardieron 180 hectáreas de terreno. También en la Comunidad Valenciana, el día 16 los efectivos controlaron un incendio en Azuébar (Castellón) después de que las llamas afectaran a 420 hectáreas de superficie, de las cuales 220 se encontraban en el Parque natural de la Sierra de Espadá.

El 17 de agosto en Alcaracejos (Córdoba), el fuego afectó a unas 600 hectáreas forestales. Un día después, el 18 de agosto se daba por extinguido un incendio en El Paso, en la isla de La Palma que afectó a 300 hectáreas en un fuego que el director de extinción, Jorge Parra, calificó de “complicado” por que el fuego fue “urbano-agrícola, con gran cantidad de vivienda, que ha afectado también al propio núcleo urbano de El Paso, cosa que nunca se había visto”. Nada hacía presagiar entonces que justo un mes después entraría en erupción el volcán de Cumbre Vieja.

Otro de los incendios de mayor extensión tuvo lugar en Málaga. Este fuego tuvo dos particularidades, la primera y más trágica fue el fallecimiento de un bombero forestal, y la segunda, que este fue un incendio de los que ya se consideran de sexta generación y que están vinculados con el cambio climático. El fuego se dio por controlado el 14 de septiembre después de haber quemado 9.760 hectáreas de superficie en el valle del Genal, una cifra que lo sitúa como el séptimo más grande en España en la última década.

También en septiembre, tras un verano relativamente benigno en este ámbito, Galicia registró su primer GIF del año, en la Ribeira Sacra, en concreto con dos fuegos en Ribas de Sil que el 6 de septiembre ya sumaban de manera conjunta 700 hectáreas. Al término de la extinción, una semana después, el fuego había arrasado 1.592,9 hectáreas de superficie, el peor incendio en Galicia en 2021.

Frente a un efectivo dispositivo de extinción en España, que goza de prestigio a nivel internacional, ONG como WWF llevan reclamando desde hace años un cambio “radical” en la política forestal cuyo centro sea la prevención.

“Si no se toman medidas urgentes, el cambio climático y las implacables consecuencias del abandono de los montes nos condenan a un futuro cada vez más negro: veranos con grandes incendios simultáneos, muy virulentos e imposibles de controlar por los medios de extinción, que planteen auténticas emergencias sociales”, advirtió este verano la responsable del programa de bosques de WWF España, María Melero.

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