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Incendio de Mazo 2009

La testigo que vio salir el volador de la plaza también señala que pudo haber sido desde fuera

La marcha del juicio pone en duda que los voladores se tiraran desde la plaza de Tigalate

Juicio por el incendio de Mazo.

El Juzgado de lo Penal Número 7 de Santa Cruz de Tenerife, con sede en Santa Cruz de La Palma, ha celebrado este martes la segunda sesión del juicio contra los tres vecinos de la Comisión de Fiestas de Tigalate, Mazo, acusados de un delito de incendio forestal causado por imprudencia grave y para las que la fiscalía pide una pena de siete años y seis meses de prisión.

De esta segunda sesión cabe destacar la declaración de los dos testigos principales de esta causa, un hombre alemán y una señora de Mazo, Romualda, que fueron determinantes en la investigación de la policía judicial para imputar a los tres acusados. Ambos testigos manifestaron haber visto caer el volador con el que se inició el fuego el 31 de agosto de 2009 que quemó casi 4.000 hectáreas, casas y animales, pero Romualda que vio salir el volador de la plaza también ha reconocido que pudo haber sido desde fuera.

En su declaración, la vecina dijo que desde la azotea de su casa vio salir un volador de la plaza, “la hora nunca la he dicho porque no miré el reloj pero sí que lo vi caer y llamé a mi hijo que está cerquita, fui a la cocina a tomar un jugo cuando me fui a la azotea ya el fuego estaba pasando debajo de casa de mi hijo para el otro lado”. Según su testimonio, el volador “salió de allí y cayó debajo de la casa de mi hijo”.

La testigo relató que sobre las once menos algo tiraron tres voladores y que “uno de ellos fue torcido, uno no explotó”, y que estaba mirando para donde estaba la fiesta porque “vivo cerca, había mucho calor y no podía dormir”.

Romualda no supo precisar el tiempo que pasó desde que cayó el volador hasta que se produce el incendio. Aunque sí confirmó que hasta que el tercer volador no se desvió en dirección a la huerta no observó fuego alguno, eso fue lo que declaró a la guardia civil y hoy de nuevo ante el fiscal.

El abogado de los acusados centró su intervención en que hay una cierta distancia entre la casa de Romualda y la plaza, y por ello le planteó a la vecina algunas dudas: “siendo de noche, usted dice que el volador lo ve caer y el inicio de ese volador que sale de la plaza. Desde su posición en la casa no puede ser que no fuera exactamente en un punto de la plaza, sino que fuera detrás, a espaldas de la iglesia”. La vecina le contestó que “a mí de noche me lució que fuera al lado de la palmera”. El abogado le insistió: ¿Y ese al lado puede ser que estuviera detrás de la palmera? Puede ser, no estaba allí, le contestó la vecina. Esta respuesta puede ser una de las claves del juicio, puesto que el testimonio de esta mujer era fundamental para la acusación.

El hombre alemán relató que estaba sentado en el jardín “con mis nietos y mi mujer entre las 22.30 horas y las 23.000 horas, teníamos el perro al lado que siempre está inquieto cuanto tiran voladores, estábamos jugando y yo miré hacia el cielo y lo que vi es que algo estaba cayendo y no pensé nada. Pasó un momento más y el perro estaba mucho más inquieto y quería salir, salimos fuera a ver qué quería, y vimos que empezó el fuego. Había un fuego a cinco o diez metros de nosotros”. Sus nietos, según declaró, grabaron un video del fuego agrandándose. La hora aproximada, dijo, las 23:00 horas.

Según lo manifetado por este hombre, escuchó dos voladores que reventaron y de uno escuchó un silbido “puede que fuera eso lo que yo vi caer. No explotó y cayó hacia abajo”.

Desde la casa en la que vive se ve la iglesia pero dijo que no vio salir de la plaza los voladores. Algo que se contradice con lo que había dicho en su momento y que el fiscal le recordó. “Usted manifestó que entendía que salían de la plaza”. Por eso, a la pregunta directa que le hizo el fiscal de si ¿usted puede asegurar que los cohetes que oyó sobre las diez y media salieron de la plaza?, contestó el señor alemán que “eso no lo puedo decir porque estaba sentado en el jardín, de espaldas a la plaza”. Sin embargo, el fiscal le insiste en que durante las actuaciones manifestó que “puede asegurar que los cohetes que escuchó a las 10.30 horas salieron de la plaza”. La respuesta que dio el hombre es que “todos los cohetes salían de la plaza porque había una fiesta pero no lo puedo asegurar, no lo puedo decir con seguridad”. Puede ser, añadió, que alguien lo tirara de detrás de la plaza, de una casa. Manifestó, preguntado por el fisal, que ese día por la mañana habían tirado dos voladores, a mediodía otros dos, y “después a las once eschuché los otros voladores”. Dijo que cuando vio caer el volador había 40-45 grados, humedad y mucho viento del noroeste.

En esta segunda vista también testificaron policías locales, el que era alcalde entonces de Mazo, Francisco Javier González, el entonces consejero de Medio Ambiente, Julio Cabrera, y el director del operativo de extinción de incendios en aquel momento, Miguel Ángel Morcuende. Los policías declararon que llegaron a la fiesta poco antes de comenzar el incendio y no escucharon ningún volador, y que del lugar donde se produjo el incendio vieron salir a un hombre que tenía antecedentes. El exalcalde señaló que no sabía por qué habían sacado el lanzamiento de los voladores del programa de fiestas autorizado por el ayuntamiento. Por su parte, Morcuende y Cabrera indicaron que en una situación de alerta está prohibido lanzar voladores aunque en los avisos no se diga.

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