Seguridad ciudadana

 

Nos sodomizan con un palo haciéndonos pagar a base de sangre, sudor y lágrimas todos los desperfectos causados por ellos mismos o por sus amigotes del mundo financiero (cada vez más ricos, cada vez más inmorales, cada vez más amparados por sus propias triquiñuelas legalistas); pretenden que comulguemos con piedras de molino cuando la cosa se pone chunga (como si nadie se hubiera dado cuenta desde hace tiempo que todo el tinglado de los recortes por lo de la crisis no es más que un gigantesco pitorreo que da la vuelta al planeta para demostrar que lo de la globalización iba en serio, la globalización de la desfachatez de los señores de la banca and company); nos hacen la peineta un día sí y otro también (con una impunidad que obliga a considerar que realmente estamos perdidos si no nos revolvemos como jabatos contra cualquier forma de abuso, nos concierna o no de forma directa); nos venden humo hablando despacito y encongiéndose de hombros, con caras de santurrones, ante las cámaras de televisión (como si fuésemos bebés, o sordos, o coñobobos); nos repiten mil veces las mismas mentiras (dando por sentado que vamos a creerlos a pies juntillas) y se reafirman en lo dicho poniendo primero la mano en el fuego y luego el grito en el cielo por sus contadísimos badoglios (y esperan que asintamos bajando la cabeza, con el peso inconsciente del arrepentimiento por alguna fechoría que no hemos cometido).

Así se escribe la historia de este arranque de siglo marcado por los adelantos de la tecnología electrónica y la consiguiente eclosión de la realidad virtual, esa en la que se apoyan quienes juegan al monopoly bursátil escarranchándose sobre nuestras espaldas de galeotes.

Y ahora, por si fuera poco, se sacan de la manga un corronchoso anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que eleva al infinito sus deseos de abusar más y más y más de todos nosotros: quieren robarnos también el derecho al pataleo neutralizando los mínimos mecanismos de denuncia espontánea. Por ejemplo, los servicios secretos de las grandes potencias pueden espiar a gran escala sin que pase nada, pero las grabaciones de imágenes y sonidos desde el teléfono móvil de cualquier manifestante durante un acto de protesta en la calle pasa a ser delito gravísimo, sancionable al instante con multas de disparatada dureza.

Son los mismos de siempre, los que desde el comienzo de los tiempos imponen sus ambiciones espúreas sobre el bien común.

Bamballos abusadores.

Quieren sodomizarnos con un palo, sí, y quieren que mientras tanto les pidamos perdón por ser tan llorones y tan pretenciosos, y encima quieren que les demos las gracias por los servicios prestados, y lo peor es que todavía quieren más cosas horribles a costa de nuestra capacidad de resistencia de esclavos con mordaza y a cuatro patas.

 

COMENTARIOS (13)

  1. estrellita 05.12.2013 - 19:15

    Quizás porque soy de pueblo, nunca me terminó de convencer la globalización (Ad initio: mundialización). Primero aprendí a desconfiar de los matones de barrio; luego de los caciques del pueblo; más tarde descubrí que el generalísimo por la gracia de Dios, no tenía tanta gracia como, con ingenuidad infantil…

  2. PedroLuis 05.12.2013 - 19:15

    Quizás porque soy de pueblo, nunca me terminó de convencer la globalización (Ad initio: mundialización). Primero aprendí a desconfiar de los matones de barrio; luego de los caciques del pueblo; más tarde descubrí que el generalísimo por la gracia de Dios, no tenía tanta gracia como, con ingenuidad infantil…

  3. jacarrillo 06.12.2013 - 17:40

    Pensábamos que lo habíamos visto todo con el gobierno anterior pero la desfachatez del actual no conoce límites. ¡Qué horror!

  4. Nury 07.12.2013 - 22:02

    Estupenda reflexión, D. Anelio, en su línea. Creo que con nosotros juegan desde hace bastante tiempo, antes y despues del caudillo y ahora también.

  5. Duraton 07.12.2013 - 22:02

    Estupenda reflexión, D. Anelio, en su línea. Creo que con nosotros juegan desde hace bastante tiempo, antes y despues del caudillo y ahora también.

  6. ThePalm 08.12.2013 - 22:50

    Dura y certera crítica. Ahora mandan los que mandan. Capital aparte, incluso en Europa. Y es que cuando tratan de matar al mensajero, como decían en la "quinta columna": "a las trincheras". Esperemos que no sea más allá de una soflama, una más, por cierto. Buenas noches. Saludos cordiales.

  7. pevalqui 08.12.2013 - 22:50

    Dura y certera crítica. Ahora mandan los que mandan. Capital aparte, incluso en Europa. Y es que cuando tratan de matar al mensajero, como decían en la "quinta columna": "a las trincheras". Esperemos que no sea más allá de una soflama, una más, por cierto. Buenas noches. Saludos cordiales.

  8. kailos 12.12.2013 - 22:03

    Amigo Anelio, que podemos comentar ante tremendas razones para nuestra desgracia, ¿por donde comenzar? Algún buen día de no sé qué año amigo Anelio, nos despertaremos ( eso espero) y podremos escuchar como los medios de comunicación nos anunciaran que, esta autentica “estafa” que han llamado crisis, si, esta que se…

  9. jacoma 12.12.2013 - 22:03

    Amigo Anelio, que podemos comentar ante tremendas razones para nuestra desgracia, ¿por donde comenzar? Algún buen día de no sé qué año amigo Anelio, nos despertaremos ( eso espero) y podremos escuchar como los medios de comunicación nos anunciaran que, esta autentica “estafa” que han llamado crisis, si, esta que se…

  10. AlfonsoyGuerra 18.12.2013 - 17:13

    Terribles pero certeras (y bellamente escritas) las palabras de Anelio

  11. MarcoAgripa 18.12.2013 - 17:13

    Terribles pero certeras (y bellamente escritas) las palabras de Anelio

  12. EduardoM 25.12.2013 - 20:21

    Agria, esta Navidad, con ley de Seguridad.

  13. Senecadelvinotea 25.12.2013 - 20:21

    Agria, esta Navidad, con ley de Seguridad.

Los comentarios están cerrados.

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