
Villa de San Andrés con la iglesia y calle principal. 1895. FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, la elevada cotización del azúcar en los mercados europeos hizo pensar a los monarcas en la implantación del cultivo de la caña de azúcar, es decir, en la agricultura de exportación. Sin embargo, a causa de su exigencia en agua, su cultivo hubo de concentrarse exclusivamente en aquellos lugares próximos a manantiales que pudiesen satisfacer sus necesidades hídricas. Este hecho dio lugar a dos grandes zonas de regadío en la isla: el Valle de Aridane, abastecido por los manantiales de la Caldera de Taburiente, y San Andrés y Sauces, nutrido por los manantiales de Marcos y Cordero.
Por tal motivo, el Adelantado no dudó en dejar para sí todas las aguas de los citados manantiales y las tierras del interfluvio de Los Sauces, de las que cedió la mitad a Pedro de Benavente como pago a los favores recibidos.
El agua fue el recurso más importante en el contexto económico que arranca tras la conquista. Tal elemento no solo era fundamental para el riego de los cañaverales y la producción de azúcar (el agua era la que hacia funcionar los ingenios y molinos harineros), sino también para el establecimiento y desarrollo de los núcleos de población.
Sin embargo no todos los lugares del municipio contaron con esta <<ventaja>>, pues el agua de Marcos y Cordero, fue asignada a las tierras del lomo de Los Sauces, quedando el resto del territorio, Lomadas, Galguitos y San Andrés, privados de tal beneficio. La lucha de los <<desheredados del agua>> fue dura, máxime cuando se perdían grandes cantidades que, por el barranco de El Agua iban a parar al mar.
El 16 de junio de 1714, los vecinos de la villa de San Andrés, encabezados por el alcalde Blas Lorenzo de Acuña y el venerable beneficiado de la parroquia de San Andrés D. Matías de Abreu junto con otros más, dieron poder a procuradores para entablar pleito ante la Real Audiencia de Canarias solicitando aprovechar las aguas que se perdían al mar por el mencionado barranco de El Agua, procedentes de los ingenios de Los Sauces:
“…Otorgan y dicen que por cuanto esta dicha villa se halla con la precisa necesidad de agua para el abasto de sus moradores, por costarles el traerla a sus casas, por la incomodidad que se les sigue de irla a buscar a parte más remota. Y que habiéndola dentro de dicha villa para el abasto y bien público de los otorgantes y demás vecinos. Y porque en el barranco que dicen del Agua se desperdicia y pierde mucha porción que todo el año sobra de los riegos de las haciendas e ingenios del lugar de Los Sauces…la cual tiene su consumo en el mar barranco abajo…”
Solicitan licencia para poderla entrar en dicha villa ya que redunda en utilidad y conveniencia de dichos moradores. “Y que hay personas que a su propia costa saquen dicha agua al pueblo de dicha villa, con que se les de las sobras de ella después del abasto de sus vecinos y moradores”.
No hemos podido acceder al fallo de la Real Audiencia que se produjo el 16 de marzo de 1716 por el cual se les concedía el aprovechamiento de las aguas sobrantes, siempre y cuando << se perdiesen sin utilidad alguna de los dueños>>, aunque según cuenta el cronista Juan B. Lorenzo Rodríguez, parece ser que no hicieron uso de ese derecho.
En el poder quedaba reflejado que “…concedida dicha licencia para la saca de dicha agua, es de cargo y obligación de costearla hasta dicha villa del doctor don Matías de Abreu y del sargento mayor don Miguel de Abreu…” No obstante, no tenemos ningún dato de que estas obras se llevaran a cabo.
Los vecinos de Las Lomadas y San Andrés se abastecían del agua del citado barranco, no sólo recogiéndola para el consumo, sino también yendo a él para lavar. Hasta fecha reciente se conservaban los lavaderos en el margen derecho del cauce.
Como muy bien queda reflejado en este poder notarial: Los vecinos de San Andrés, ante el grave problema de suministro del agua, solo pedían la que se perdía al mar procedente del sobrante de los ingenios azucareros de Los Sauces.
• AGP. Protocolos de Andrés Huerta Perdomo, 16 de Junio de 1714. Transcripción de Jesús Pérez Morera. ULL.
• San Andrés y Sauces…una mirada a su pasado. José Antonio Batista Medina. Néstor Hernández López.
• Fotografía de la Iglesia y calle principal de la Villa de San Andrés. 1895. Perteneciente al FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tomas Díaz Abreu.
Archivado en:
Más información
Últimas noticias
Lo último en blogs