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Del Puerto de Talavera al Llano del Rosario: Donde realmente nació Barlovento

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Barlovento 1915. Archivo General de La Palma

<<En vísperas de las fiestas en honor de Ntra. Sra. del Rosario, patrona de Barlovento>>

Cuando se habla del origen de Barlovento suele señalarse la iglesia de Nuestra Señora del Rosario como el corazón del pueblo. Y no es incorrecto. Allí nació el caserío que, con el paso de los siglos, acabaría convirtiéndose en el municipio que hoy conocemos. Pero toda historia tiene un prólogo. Y el de Barlovento comienza mucho antes, junto al mar, en un lugar que hoy apenas conserva el eco de su importancia: el Puerto de Talavera.

Fue allí donde, tras la conquista de La Palma en 1493, se estableció uno de los primeros centros de control del norte de la isla. Mientras Alonso Fernández de Lugo preparaba desde Gran Canaria la campaña definitiva para la conquista de Tenerife, dejó el gobierno efectivo de La Palma en manos de su capitán Diego Rodríguez de Talavera. Desde el puerto controló el territorio y sofocó la resistencia de los benahoritas que aún no aceptaban el nuevo dominio castellano.

Los documentos conservados no dibujan una página gloriosa. Muy al contrario. La represión fue especialmente dura. Las fuentes hablan de ejecuciones, esclavización de indígenas y del posterior reconocimiento por parte de la Corona de que muchos de aquellos cautivos habían sido reducidos ilegalmente a la esclavitud. Incluso historiadores como Rumeu de Armas calificaron aquellos hechos como una de las actuaciones más vergonzosas de la conquista de Canarias.

Por eso el puerto de Talavera no es solo un enclave geográfico. Es un lugar de memoria. Allí comenzó una nueva organización política y económica del territorio, pero también uno de los episodios más traumáticos para la población indígena del norte de La Palma.

Sin embargo la historia no terminó allí.

Con el paso de las décadas, el protagonismo fue desplazándose desde la costa hacia el interior. La razón era sencilla: las mejores tierras agrícolas se encontraban en el amplio llano situado bajo la actual iglesia del Rosario. Fue entonces cuando comenzó una segunda fundación, esta vez no militar sino vecinal.

A mediados del siglo XVI aparecen las primeras referencias documentales a una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora del Rosario. Primero fue un humilde templo construido, según la tradición recogida en los testimonios del siglo XVII, <<de palo a pique>>. Después se convirtió en iglesia bautismal y, finalmente, en parroquia. Desde aquellos primeros años la advocación del Rosario fue adquiriendo una profunda importancia en la vida de la comunidad. La Virgen fue considerada protectora de los vecinos, especialmente en tiempos de epidemias, sequías, temporales o malas cosechas, y el rezo del rosario se convirtió en una de las principales expresiones de la religiosidad popular de Barlovento, una tradición que acompañó durante siglos la vida cotidiana y las principales celebraciones del pueblo.

Pero lo verdaderamente interesante es que la iglesia no surgió porque ya existiera un pueblo; ocurrió exactamente al contrario.

Los testimonios conservados por el visitador eclesiástico Juan Pinto de Guisla en 1674 relatan que fueron dos propietarios de apellido Aguilar y Camacho, quienes cedieron las tierras del Llano del Rosario para que allí se levantara un templo y, alrededor de él, se estableciera la población. Existían otras propuestas. Algunos vecinos preferían fundar el núcleo en el Puerto de Talavera; otros defendían el Llano de Córdoba. Sin embargo, la donación de aquellos terrenos inclinó definitivamente la balanza.

La iglesia actuó entonces como auténtico motor urbanístico. Alrededor de ella se repartieron solares entre los primeros pobladores, con la obligación de construir sus viviendas junto al templo. No era una decisión casual. La iglesia buscaba garantizar protección, asistencia religiosa y cohesión social. De este modo nació el caserío del Rosario, origen directo del actual casco urbano de Barlovento.

Quizá ahí resida una de las singularidades de este municipio. Su historia no puede entenderse fijando la mirada en un solo lugar. El Puerto de Talavera explica el comienzo de la presencia castellana en el norte de la isla; el Llano del Rosario explica el nacimiento del pueblo. Uno representa el poder militar de la conquista; el otro, la consolidación de una comunidad agrícola y parroquial.

Durante siglos ambos espacios convivieron unidos por un mismo hilo histórico. Sin el puerto difícilmente habría existido la reorganización del territorio. Sin la iglesia tampoco habría surgido el núcleo estable de población que dio origen a Barlovento. Y alrededor de aquella iglesia creció también una devoción a la Virgen del Rosario que terminó convirtiéndose en uno de los principales signos de identidad religiosa y cultural del municipio, manteniéndose viva hasta nuestros días.

Quizá ha llegado el momento de dejar de ver ambos lugares como historias independientes. En realidad forman parte del mismo relato : el tránsito desde un territorio conquistado hasta un pueblo con identidad propia.

Porque Barlovento no nació únicamente frente al altar de Nuestra Señora del Rosario.

Tampoco nació mirando al Atlántico desde el Puerto de Talavera.

Barlovento nació en el camino que une ambos lugares.

Fuentes documentales: Ha sido elaborado a partir de la documentación histórica de Jesús Pérez Morera, Horacio Concepción García, Antonio Rumeo de Armas, Abreu Galindo y protocolos notariales de los escribanos Blas Ximón y Gaspar Simón, siglos XVI y XVII.
Fotografía:
– Barlovento 1915. Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.

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