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8 de marzo. Avellaneda no fue académica por ser mujer

El 8 de marzo se ha convertido en la reivindicación y visualización de la mujer, a todas y de todos los tiempos. A las que están en la historia universal y a la que jamás han estado en un titular de un periódico. A las que son madres y a las solteras con o sin hijos, a las escritoras, pintoras, agricultoras y artesanas, a las campesinas, abogadas, políticas y a las científicas, a las que viven libremente su sexualidad, a las abuelas y a las niñas, a todas y de todos los tiempos.

En este caso nos ocupamos de la escritora cubana, afincada en España, Gertrudis Gómez de Avellaneda (Cuba 1814-Madrid 1871). Contrajo matrimonio en Madrid en 1855 con Domingo Verdugo y Massieu (Tenerife 1819-Cuba 1863), de raíces familiares y extensas propiedades, haciendas y fortuna en La Palma.

La toponimia y los archivos de La Palma dan fe de ello y encontramos la hoy espléndida zona platanera conocida por el “Hoyo de Verdugo”, en Los Llanos de Aridane. En el año 1928 Domingo Verdugo Bartlett (1873-1952), sobrino de nuestro protagonista, entabló un encarnizado litigio y reclamación contra el Ayuntamiento aridanense ante el trazado de la nueva carretera hacia Puerto de Naos por afectar parte de sus extensas propiedades en la zona de Todoque, que en esos tiempos tierras de secano y con una famosa producción de exquisitos boniatos. En 1933 Verdugo Bartlett planteó reclamación en la costa aridanense y sostuvo un sonado pleito en «reivindicación de ciertos terrenos en Puerto de Naos» contra Domingo Capote y once vecinos más de Los Llanos de Aridane.

Otro ejemplo de la relación directa de la familia Verdugo con la ciudad aridanense lo tenemos en los dibujos del militar tinerfeño Felipe Verdugo Bartlett (1860-1895), aficionado a las bellas artes (pintura, dibujo y música), con el álbum satírico, fechado en Los Llanos de Aridane en octubre de 1886, titulado Los Macacafunes, al que ha dedicado un jugoso estudio la profesora María de los Reyes Hernández Socorro.

Gertrudis Gómez de Avellaneda fue la primera mujer propuesta para pertenecer a la Real Academia Española y rechazada, de acuerdo con las normas “legales”, sólo por ser Mujer. No dudaban algunos académicos de sus valores profesionales como escritora y al final el sexo de Gertrudis se “impuso”. En realidad ocultaban su fobia misógina. En el fondo la hipocresía se impuso ante la literatura universal que no tiene sexo, ni credo. El rechazo social por ser mujer y “atreverse” a escribir poesía le supuso que la “dejara” un pretendiente ante el empeño de este en que dejara de escribir. La negativa de renunciar a la literatura le obligó a escribir en la prensa bajo el seudónimo de La Peregrina. Pasaron décadas de lucha de las mujeres y en 1979 Carmen Conde se convirtió en la primera mujer en pertenecer a la Academia.

Avellaneda fue una mujer adelantada a sus tiempos. De ilustre cuna cubana, con propiedades con trabajadores esclavos, tuvo la “osadía” de rebelarse y convertirse en la primera escritora antiesclavista de la historia, con su novela Sab (1841). La novela trata sobre el amor entre un mulato esclavo, Sab, y Carolina, de raza blanca. Precursora feminista, madre soltera y una de las más importantes escritoras en castellano del XIX.

Después de varios dolorosos amoríos conoce y contrae matrimonio con el canario Domingo Verdugo Massieu (Tenerife 1819-Cuba 1863), quien se convirtió en su última y más profunda pareja. Tanto fue así que Tula, así era conocida familiarmente, en su testamento determinó que debía ser enterrada en el cementerio de San Fernando de Sevilla y que los restos de su esposo, Domingo Verdugo y Massieu, debían reposar junto a ella. Para ello dispuso trasladar los restos mortales de su marido desde Cuba a Sevilla, y así se hizo.

El coronel de artillería Domingo Verdugo era hijo del conocido y biografiado Juan Nepomuceno Verdugo da Pelo y de María del Pino Massieu y Massieu, quienes contrajeron matrimonio en Teror en 1812 y oficiando la ceremonia su pariente, el recordado obispo canario Manuel Verdugo Albiturria (Las Palmas 1749-1816).

Domingo Verdugo fue diputado a Cortes por el distrito electoral de la isla canaria de La Palma al menos en los años 1853-1854 y 1857-1858. Fue presidente de la hoy Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel, se inició en la literatura y en la pintura. Destacó en su profesión de militar. Murió en Cuba.

La vida política de Domingo Verdugo y Massieu está llena de intervenciones tendentes a lograr «mejoras materiales» para las islas y concretamente para La Palma. En 1854 la prensa daba cuenta de que «El incansable coronel D. Domingo Verdugo, no ha podido olvidarse de su isla predilecta, de la isla de La Palma. Ha hecho gestiones en las oficinas del Gobierno supremo y ha conseguido se comunique órdenes» para el establecimiento semanal de correo con La Palma. También entra Verdugo a instar al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en la continuación de las obras del puerto palmero, paralizadas por la falta de 30.000 reales, y propone la apertura de una suscripción a la que ofrece aportar 2.000 reales. La Palma estuvo presente en toda su vida y, tanto es así, que lleva a error a la prensa. El periódico tinerfeño El Fénix de 18 de diciembre de 1864, por ejemplo, refería que Domingo Verdugo había nacido «en La Palma en este archipiélago» o que «El dolor de la familia de ese apresiabilísimo [sic] hijo de La Palma es muy profundo», cuando había nacido en Tenerife.

Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga (Cuba 1814-Madrid 1871) era hija de Francisca Arteaga y Bethencourt. La prensa canaria del siglo XIX revindicaba sus orígenes canarios diciendo: “Al descender aquella poetisa de una antigua familia de Lanzarote que se trasladó a América”. Así es, el tatarabuelo de Gertrudis Gómez de Avellaneda, Diego Alonso de Bethencourt nació en La Laguna (Tenerife) en 1660 y se establece en Cuba. Su hijo Gaspar Bethencourt y Cisneros tuvo por hija a Rufina Bethencourt e Hidalgo y esta a Francisca Arteaga Bethencourt. Francisca contrajo matrimonio con Manuel Gómez de Avellaneda y de este matrimonio nace Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga. En el nobiliario de Canarias, por la estirpe de los Bethencourt, se tiene a la escritora por descendiente de Juan de Bethencourt.

Tula y Domingo descansan en paz alejados de las vanidades humanas en una tumba-panteón en Sevilla, tumba a la que tuve el placer respetuoso de visitar y depositar unas flores en su memoria y reconocimiento a su lucha por la literatura y por los derechos de igualdad entre hombre y mujer.

* Cronista Oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

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