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Opinión
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Ahora, Europa más que nunca

La grave crisis sanitaria que está asolando al mundo entero nos está desbordando a todos, pero especialmente a Europa que se ha convertido en el epicentro de la pandemia del coronavirus, y está poniendo a prueba absolutamente todas y cada una de las piezas de su engranaje.

En este momento de preocupación, en que se habla más que nunca de la Unión Europea y se cuestiona lo que supone pertenecer a ella, es cuando verdaderamente debemos hacer memoria y recordar nuestras raíces como comunidad, porque estas raíces son las que nos hacen mantenernos cerca de nuestros principios y sirven de cimientos que fortalecen la sociedad que entre todos los europeos hemos construido.

La historia de la Unión Europea se remonta igualmente a un periodo de incertidumbre, la finalización de la Segunda Guerra Mundial, con un continente europeo totalmente devastado por un conflicto bélico propiciado por los nacionalismos extremos. En ese momento de caos, se retomó la idea de formar una organización a escala continental que superara fronteras y fomentara la cooperación entre los países del Viejo Continente con dos claros propósitos: consolidar la paz y evitar nuevas guerras.

Lo que comenzó siendo únicamente una unión económica, pasó a ser también una unión política y social. De esta unión ha nacido un sentimiento de comunidad, un sentimiento que une a ciudadanos, Estados y comunidades.

Si por algo se tiene que caracterizar la Unión Europea es por ser capaz de reaccionar ante circunstancias adversas e imprevisibles.

No podemos olvidar que la construcción de este proyecto único que hoy llamamos Unión Europea ha logrado que los Estados miembros hayan superado un pasado marcado por los conflictos y hayan desarrollado un marco común de entendimiento político, económico y social, que ha propiciado el progreso de todos ellos.

Por eso, ahora más que nunca, debemos celebrar nuestros valores comunes pero, sobre todo, seguir caminando hacia el futuro de Europa.

Esta crisis nos está poniendo a prueba y evidenciando que nos enfrentamos a un desafío que jamás ha exigido tal grado de acción conjunta y comunitaria. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos una Europa fuerte y cohesionada, una Europa aunada por encima de los nacionalismos, que haga frente a la grave crisis económica y social que se avecina, porque sólo apostando por una Europa solidaria, emergeremos más fuerte y dejaremos a un lado la división.

Los países del sur, especialmente los más afectados por esta pandemia, necesitamos sin demora que Europa esté a la altura de las circunstancias, que se muestre solidaria, que reacciones ante la situación de emergencia creando mecanismos eficaces de ayuda económica, en concreto habilitando a los Estados Miembros de instrumentos financieros que garanticen la mutualización de la deuda europea, lo que en la práctica viene a significar que todos los pueblos que conforman Europa, desde el más pobre al más rico, pongan en común los costes de luchar contra esta pandemia universal. Solo de esta manera se conseguirá mantener vivo el espíritu europeo y el verdadero sentido de pertenencia a esta unión.

(*) Jorge González es secretario de Organización del PSOE Canarias y diputado regional por la circunscripción de La Palma.

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