
Aguacates.
Un estudio liderado por la Universidad de La Laguna (ULL) propone diversificar los cultivos, aumentar la reutilización de aguas regeneradas y mejorar la gestión del riego para adaptar la agricultura canaria al aumento de las temperaturas y a la escasez de recursos hídricos derivadas del cambio climático.
La investigación, publicada en la revista científica ‘Environmental Development’ ha sido dirigida por el catedrático de Ingeniería Agraria y del Medio Natural Juan Carlos Santamarta Cerezal y la profesora Noelia Cruz Pérez, ambos de la ULL, quienes han coordinado un proceso participativo basado en la metodología de los denominados “laboratorios vivos” (Living Labs).
El proceso permitió definir de forma conjunta una visión de cómo debería ser la agricultura canaria en 2050 y los participantes apostaron por un modelo basado en una producción más sostenible, una utilización más eficiente del agua, la recuperación de tierras agrícolas abandonadas, el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y una mayor integración entre el conocimiento científico, la innovación tecnológica y la experiencia acumulada por los agricultores.
Uno de los aspectos centrales del trabajo es la estrecha relación entre el incremento de las temperaturas y la disponibilidad de recursos hídricos.
Ante este escenario, los investigadores han considerado prioritario impulsar la reutilización de aguas regeneradas, avanzar en la digitalización de los sistemas de riego y facilitar la transferencia del conocimiento científico a las explotaciones agrarias mediante programas de formación y acompañamiento técnico.
La investigación también advierte de la elevada dependencia de la agricultura canaria de monocultivos tropicales como el plátano y el aguacate, cuya vulnerabilidad frente al aumento de las temperaturas podría comprometer la producción en las próximas décadas.
Como alternativa, propone favorecer sistemas agrícolas más diversificados que incrementen la biodiversidad, reduzcan la huella hídrica y mejoren la capacidad del sector para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.
No obstante, el equipo investigador señala que esa transición encuentra todavía obstáculos derivados de determinados incentivos económicos y de marcos normativos que dificultan la diversificación de la producción agraria, por lo que considera necesario revisar estos condicionantes para facilitar el cambio de modelo.
Los autores sostienen además que las soluciones tecnológicas, por sí solas, no bastarán para afrontar los desafíos del cambio climático.
A su juicio, el éxito dependerá también de factores sociales, culturales y de gobernanza, como la cooperación entre los distintos actores implicados, la formación continua, la participación ciudadana y una mejor conexión entre la investigación y las necesidades reales del sector primario.
Entre las prioridades identificadas durante el proceso participativo figuran también el impulso al relevo generacional, una mayor presencia de las mujeres rurales, la incorporación de la agricultura sostenible desde las primeras etapas educativas y la creación de nuevas oportunidades profesionales ligadas al sector.
Los investigadores concluyen que la metodología de los laboratorios vivos permite comprender mejor la complejidad del sistema agroalimentario canario y diseñar estrategias adaptadas a las particularidades del archipiélago.
Además de generar conocimiento científico, sostienen que este enfoque ha contribuido a crear una comunidad de trabajo entre agricultores, administraciones, investigadores y ciudadanía, fortaleciendo la capacidad colectiva para afrontar los efectos del cambio climático sobre la agricultura de las islas.
En el estudio participaron representantes del sector agrícola, gestores del agua, administraciones públicas, comunidad científica y sociedad civil, que trabajaron conjuntamente para identificar los principales retos del sistema agroalimentario canario y diseñar propuestas de adaptación al nuevo escenario climático.
Como resultado del proyecto también se desarrolló la plataforma SICMA, distinguida con el premio internacional Chris Binnie Award.
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Martelero
Ya, pero lo has leído para decir que no lo has leído. ¡Jo jo jo con Laverdaduele! Sí claro, ponte a currar con el “solajero” ¡Jo jo jo! Este no ha currao mucho en el campo ni en nada me da a mi. ¡Jo jo jo!
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Fidel Castro
pues deverian sembrár caña de azúcar, para que los rojos flojos, puedan seguir chupando
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laverdaduele
Se pone a contar su vida como si alguien se fuera a leer ese tostón… Lo q hace el tiempo libre… Éste tiene un cambio climático pero en el cerebro
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Martelero
¿Y si la escasez de recursos hídricos en La Palma no se debe únicamente al supuesto “cambio climático”, sino también a factores que casi nunca se mencionan, como la mala gestión del agua, el aumento de la población o el desvío de recursos hacia otros sectores? Da la impresión de que se repite una y otra vez el mismo argumento, mientras se ignoran deliberadamente otras causas que también explican la situación.
Y luego se habla de soberanía alimentaria, pero al mismo tiempo se imponen cada vez más restricciones a los agricultores de la Unión Europea, mientras se permite la entrada de productos de terceros países cultivados con prácticas que aquí están prohibidas. ¿Dónde está la coherencia?
Por ejemplo, con toda la uva que se produce en Canarias, y especialmente en La Palma, ¿qué sentido tiene importar uva de Chile? Es una contradicción difícil de justificar.
En cuanto a estos estudios, acaban siendo poco más que papel mojado: documentos elaborados para respaldar un relato preconcebido y justificar el sueldo de quienes los redactan, más que para analizar el problema con rigor y abordar sus verdaderas causas.
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