La Palma añora el reencuentro con su Patrona

Con el corazón en un puño, La Palma vive este domingo en el que la isla se habría echado a la calle para recibir a la Virgen de Las Nieves. El «silencio» que da comienzo al Diálogo entre el Castillo y la Nave es más inquietante que nunca. Domingo extraño, que extraña una lluvia de pétalos al paso de la patrona de La Palma, como una loa sin recibimiento.

La llegada a la ciudad de la Virgen de Las Nieves es el colofón de una Semana Grande, que no hace sino deshojar un calendario hasta llegar a la fecha del reencuentro entre el pueblo y la Virgen de las Nieves, que solo ha logrado aplazar una pandemia como la del Covid-19 que ha vuelto al mundo al revés.

No es un domingo cualquiera, aunque lo pueda parecer. Hay un pozo de nostalgia y a la vez de esperanza de que, más pronto que tarde, pueda celebrarse la Fiesta Lustral. Una vacuna o un tratamiento eficaz contra la Covid-19 será quien marque el calendario, como el retorno a la normalidad de siempre.

Mientras tanto toca esperar. Y resistir. Porque el impacto económico que ha supuesto la pandemia, que ha echado por tierra temporadas enteras de turismo o eventos del calado de la Bajada, llamada a convertirse en un estímulo determinante este año para la economía insular, está siendo muy duro.

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