Planta de asfalto en Fuencaliente: Creerás lo increíble

Antonio Lorenzo, Catedrático de Fisiología Animal de la Universidad de La Laguna. Archivo.

No se puede negar que los avances científicos y técnológicos han generado una serie de beneficios en la mejora de la calidad de vida de la humanidad, en la medida en que la ciencia genera nuevos conocimientos que son utilizados por la tecnología con el fin de lograr objetivos específicos o solucionar problemas a la sociedad. También es cierto, que cuando estos avances científicos no son utilizados correctamente por algunos ciudadanos y nuestros gobernantes miran para otro lado, se
producen efectos no deseados, debido a una serie de imprevistos contrarios a la supervivencia de la humanidad. Entre estos imprevistos, podríamos destacar la contaminación medioambiental.

Una planta de fabricación de conglomerado asfáltico en caliente, puede emitir una mezcla de contaminantes procedentes de la combustión, del calentamiento del betún/asfalto, del secado de los áridos y de la manipulación de materiales, pudiendo producir contaminación medioambiental e incidencia en la salud humana. En el barrio de Las Caletas, perteneciente al municipio de Fuencaliente de La Palma, en la zona conocida como Lomo Alto, la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias concedió, según Resolución n.º 488/2015, a la empresa Lusán Asfaltos y Construcciones, autorización como actividad potencialmente contaminadora de la atmosfera para su planta de fabricación de aglomerado asfáltico de Lomo Alto. Dicha autorización establece que deben realizarse medidas periódicas de emisiones y que los resultados deben quedar registrados oficialmente. Esta autorización tenía una vigencia hasta el 21 de enero de 2021, sobre
determinadas circunstancias.

Por otra parte, en 2016 la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural de Canarias (APMUN), constató la ilegalidad de la instalación y su puesta en funcionamiento porque consideró que estaba en suelo rústico de protección agrícola y ordenó, según resolución n.º 299 del 17 de marzo de ese año, la ilegalidad de la planta y el restablecimiento de la legalidad, mediante la reposición de las cosas al estado anterior en el plazo de dos meses desde la recepción de la resolución. El pleno del Ayuntamiento de Fuencaliente de 29 de diciembre de 2016 dejó constancia documental de estos extremos y reprodujo expresamente los dos puntos de la resolución de la APMUN. En el citado pleno se acordó solicitar a las instituciones implicadas el cumplimiento y ejecución de la citada resolución y dar traslado del acuerdo al Cabildo, APMUN y Gobierno de Canarias.

El Ayuntamiento de Fuencaliente, mediante Decreto de Alcaldía, en 2021 acordó una licencia urbanística en precario para un acopio temporal destinado al desmontaje de la planta, con un plazo máximo de tres meses. Los vecinos de Fuencaliente nos preguntamos ¿ Por qué una resolución que declara ilegal la instalación y ordena su restitución no terminó con el desmantelamiento de la planta?, y esta sigue existiendo y tiene actividad administrativa actual. Esto, tal vez podría explicarse porque en febrero de 2016, la Dirección General de Industria concedió una autorización administrativa y aprobó un nuevo proyecto de ejecución de una planta de conglomerado asfáltico en Lomo Alto, en sustitución de la preexistente. ¿Significa esto que podría haber coexistido la ilegalidad de la planta declarada por la APMUN y la autorización administrativa industrial concedida por Industria? Una situación muy extraña y difícil de entender para los ciudadanos.

Recientemente, en un pleno celebrado el 30 de julio de 2026, en el Ayuntamiento de Fuencaliente el secretario reconoció que la licencia solicitada para la fabricación de aglomerado asfáltico fue denegada y que la comunicación de inicio de actividad presentada posteriormente por la empresa carecía de efectos jurídicos, al no contar con un título habilitante. También reconoció expresamente que “la actividad que se está ejerciendo no está amparada en ninguna licencia municipal”.
Asimismo, en el citado pleno, el secretario no pudo aclarar si la actividad actual de la planta es compatible con el planteamiento urbanístico vigente y con la clasificación del suelo en el que está situada la instalación.

Lo verdaderamente preocupante para los vecinos de Fuencaliente y particularmente para los del barrio de Las Caletas, es la contaminación medioambiental producida por la Planta. Ciertos gases emitidos por la misma como: el dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y otros, están sometidos a un límite de emisión por su peligrosidad para la salud. Estos gases, no solo afectan al pulmón sino también al cerebro, dando lugar a inflamación crónica y estrés oxidativo, procesos causantes de las enfermedades neurodegenerativas. En una charla reciente, impartida por el que suscribe “Párkinson y Alzhéimer: factores de riesgo” puse de manifiesto los efectos de estos dos procesos en la generación de las enfermedades de Párkinson y Alzhéimer. No debemos olvidar que en Las Caletas existe una guardería municipal, y que en estas edades, el desarrollo del cerebro es bastante intenso y muy sensible a los efectos de la mala calidad del aire, pudiéndose afectar el desarrollo del mismo.

Con esto no quiero decir, que el aire que llega a Las Caletas sobrepasa los límites de calidad medioambiental, sino simplemente que hay que hacer mediciones periódicas de la calidad del mismo y cumplir la ley vigente. El único estudio de calidad del aire del que existe constancia fue el realizado en 2017 por la empresa Applus Norcontrol. Este se realizó en tres puntos: en las oficinas de la instalación, en la explanada situada delante del colegio público Cecilia González (hoy
guardería municipal) y en una explanada situada inmediatamente después de los límites del núcleo habitado. El estudio indicó que las partículas medidas estaban por debajo del límite recomendado y los resultados se comunicaron al Ayuntamiento de Fuencaliente. Sin embargo, este estudio no demuestra que todos los contaminantes estén por debajo de los límites ni que no exista ningún riesgo sanitario. El secretario municipal en el pleno del 30 de julio del presente año reconoce que no constan controles ambientales oficiales. Por tanto, esto es bastante preocupante y todavía más preocupante es que los políticos que nos han gobernado desde el 2016 hasta la actualidad miren para otro lado.

Como ocurre en cualquier grupo humano, la dinámica emotiva generada por sus miembros, condiciona a los partidos políticos por encima de sus doctrinas y principios programáticos. Centrado en la clase política y sobre todo en aquellos que nos han gobernado desde el 2016, estas reflexiones
intentan ayudar a comprender el funcionamiento de los actuales partidos y poner de manifiesto las motivaciones que, en líneas generales, nos incitan a la crítica al analizar sus actuaciones a lo largo de todos estos años. En la isla de La Palma, los partidos mayoritarios que nos han gobernado desde entonces, C.C, PP y PSOE, se ponen de acuerdo para buscar su seguridad y su forma de vida personal. Se preocupan más por quién tiene que gobernar que por las necesidades y el estado de
salud de los ciudadanos. Esto se refleja claramente en los pactos que hacen a la hora de ocupar los tronos. No digo que los pactos no sean necesarios, porque la racionalidad comunicativa insta a construir la vida desde el diálogo y el entendimiento mutuo. Sin embargo, en la isla de La Palma, parece que no existe un diálogo constructivo. Los tres partidos, con independencia de sus programas electorales, solo se ponen de acuerdo para: instalar desaladoras, aprobar macroproyectos
urbanísticos, hacer obras inútiles, etc. Sin embargo, no se ponen de acuerdo ni mencionan la buena gestión del agua pública, de la sanidad, la educación, la vivienda, la agricultura, ganadería, etc.

Tal vez no sea un tópico sino una realidad sostener que estos tres partidos políticos que nos han gobernado tanto tiempo en la isla de La Palma, viven de eslóganes y argumentarios y no alimentados por la reflexión sensata y trabajada. Dotados de cierta pereza intelectual, “su torpe miopía” les impide investigar y conocer la realidad en la que viven; la fuerte ansia por alcanzar el poder, les hace difícil salir de ese círculo de ignorancia. El que ninguno de estos tres partidos, que
nos han gobernado en el Cabildo o en los Ayuntamientos, especialmente el de Fuencaliente desde el 2016, no hayan realizado controles medioambientales en la planta Lomo Alto de las Caletas o hayan incitado a que se hagan, solo significa la falta de interés por la salud de los ciudadanos, lo cual es bastante preocupante cuando tales personas ocupan cargos públicos. Ignorar la realidad y mirar para otro lado, no soluciona los problemas. Este caso en concreto y muchos otros nos demuestran que algunos políticos están incapacitados para comprender cómo piensan los demás porque ellos no piensan; ven el mundo como quieren verlo y no como es, sino como se lo presentan “los suyos”. Platón, así escribió: ”El verdadero político no ama el mando y el poder, sino que usa el mando y el poder como un servicio, para llevar a cabo el bien”.

*Antonio Lorenzo Hernández
Catedrático de Fisiología Animal
de la Universidad de La Laguna

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