De palabra en palabra

 

El pasado domingo tuve la suerte de participar en el Festival de la Palabra, coordinado por el Proyecto Semilla (https://www.facebook.com/proyectosemillla) y celebrado en Garafía a lo largo del fin de semana. Talio Noda, Eduardo Cabrera y yo mantuvimos en la Plaza Baltasar Martín una charla matutina en torno a la vigencia del folclore, la magia de la palabra y los misterios que la ciencia aún no alcanza a descifrar. Talio, buen conocedor de los vasos comunicantes de la oralidad, mientras escarbaba una vez más en el tesoro que desde hace años ha ido reuniendo entre terminologías de pastoreo, juegos de niños, romances, partituras, etc., acabó trazando en su charla, sin darse cuenta, la espiral de la conciencia colectiva que nos une. El extremo de esa espiral aún coletea, más allá de realidades virtuales y de mensajes cojitrancos sobre pantallitas de smart-phones, como prueba de que una verdad profunda subyace en todo lo que hacemos y decimos. Seguimos siendo dueños de nuestras palabras y, por tanto, de nuestro destino. El problema es que a veces no queremos enterarnos de ello.

La jornada empezó a cerrarse gozosamente a la hora del almuerzo (costillas, papas y piñas al aire libre, en la Plaza de Santo Domingo) con la actuación de Pedro el Gasio, romancista de El Paso, y los verseadores fuencalenteros Joseíto Bienes y su hijo Yapci. En un principio los organizadores del evento pretendían que los tres se "enfrentaran" -en duelo de rimas llameantes- a los raperos más representativos de la isla, pero estos, conscientes de sus limitaciones (recitan versos previamente escritos y memorizados), declinaron la invitación, supongo que para evitar algún posible descalabro en su contra. De modo que el Gasio inició el recital con un romance improvisado, al ritmo del toque de tambor, y luego se sumó a una divertidísima controversia con Joseíto y Yapci, esta vez recurriendo al uso de la décima o espinela. Por último, Yapci aceptó el reto de montar en solitario un espectáculo de rap sui generis. Así, tal como les cuento. Y el resultado no pudo ser más impactante: Yapci es un rapero de primer nivel, un portento de creatividad y gracia verbal en ebullición que, zafado del yugo del punto cubano, se desata y corre libre como un caballo desbocado en pos del horizonte. Ese rap apalmerado, o palmerizado, o comoquiera que se llame, se convirtió por boca de Yapci Bienes en símbolo de lo que el Festival de la Palabra buscaba, la reafirmación de la cultura viva y un canto de libertad para la rosa de los vientos. Ya me gustaría ver a Yapci siguiendo esa línea creativa. No tendría límites.

Como incluso saben quienes no viven aquí, La Palma se nutre de las palabras igual que un bebé de la leche materna. Más que la novelería, nos define el arte de contar anécdotas reales que, de boca en boca, se convierten en legendarias. También nos define, paralelamente, la musicalidad oral en que se transmiten esas historietas con frases que suben y bajan en un dulce tobogán melódico (no por casualidad se afirma que los palmeros hablamos "cantando"). A nuestro alrededor la palabra se endulza buscando resonancias y consonancias entre otras palabras que vibran con un mismo ADN. Ese carácter volátil, intangible, introduce nuestro parloteo en la tradición narrativa hispana del realismo -fiel a la linealidad temporal y espacial- y, al mismo tiempo, en el reino de lo maravilloso -no de lo fantasioso-, que podría considerarse patrimonio universal, común a muchas otras culturas repartidas por los cinco continentes. Por ello este Festival creado por el Proyecto Semilla apenas sin respaldo económico ni promoción publicitaria ha cuajado enseguida, y, así lo espero, se mantendrá en pie durante mucho tiempo. Dicen que en épocas de crisis cristalizan las ideas nobles muy por encima del imperio de Don Dinero. ¿Quieren otro ejemplo más estimulante que este?

 

COMENTARIOS (6)

  1. ritamartin 04.10.2014 - 10:55

    Felicidades por contribuir a la promoción de la cultura en La Palma. Al menos en la cultura podemos poner la esperanza, pues es el valor más seguro que sin duda nos ayudará a tejer un futuro mejor. Un pueblo cuanto más culto, mejor sabrá desarrollar sus potencialidades. A propósito de "Festival de la Palabra…

  2. Pintao 04.10.2014 - 10:55

    Felicidades por contribuir a la promoción de la cultura en La Palma. Al menos en la cultura podemos poner la esperanza, pues es el valor más seguro que sin duda nos ayudará a tejer un futuro mejor. Un pueblo cuanto más culto, mejor sabrá desarrollar sus potencialidades. A propósito de "Festival de la Palabra…

  3. Brigadoom 08.10.2014 - 17:42

    Enhorabuena a los organizadores y a los asistentes, tal como lo cuenta el gran Anelio tuvo que ser una verdadera gozada. ¡Cuánto daría por poder estar en todas partes, igual que el Espíritu Santo! Así que ojalá se repita la feliz iniciativa garafiana, en un lugar tan hermoso tantas palabras bellas

  4. lleon 08.10.2014 - 17:42

    Enhorabuena a los organizadores y a los asistentes, tal como lo cuenta el gran Anelio tuvo que ser una verdadera gozada. ¡Cuánto daría por poder estar en todas partes, igual que el Espíritu Santo! Así que ojalá se repita la feliz iniciativa garafiana, en un lugar tan hermoso tantas palabras bellas

  5. pol99 14.10.2014 - 12:38

    Ya me "lució" que usted era un cuentista nato cuando lo oí en su visita a la Biblioteca Pública de Las Palmas de Gran Canaria. Me captó con su forma natural de contar lo cotidiano como si fuera algo excepcional "el palmero no miente, exagera" creo que fueron sus palabras y cuanta razón tiene. En mis…

  6. Matacante 14.10.2014 - 12:38

    Ya me "lució" que usted era un cuentista nato cuando lo oí en su visita a la Biblioteca Pública de Las Palmas de Gran Canaria. Me captó con su forma natural de contar lo cotidiano como si fuera algo excepcional "el palmero no miente, exagera" creo que fueron sus palabras y cuanta razón tiene. En mis…

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